Arquivos da categoria: Español

Venezuela en llamas

La crisis del chavismo, la oposición derechista-imperialista y la necesidad de una salida socialista revolucionaria

Foto: El País

Marcio Torres, originalmente publicado en portugués en  julio-agosto del 2017

Durante la última década, Venezuela atrajo la atención – y la admiración – de parte significativa de la izquierda, que se animó con la retórica socialista de Hugo Chávez y con su proyecto “bolivariano” de transformación del país, que despertó la furia de sectores de la burguesía nativa y del imperialismo estadounidense. Desde la muerte de Chávez, en marzo del año 2013, y la elección de su entonces vice para el cargo de presidente, en abril siguiente, el país ha pasado por un deterioro económico y una creciente crisis política, que en el presente año asumió aires explosivos. ¿Qué fue el chavismo y realmente a qué aspiraba el proyecto bolivariano? ¿Venezuela está en transición para un “socialismo del siglo XXI”? ¿Qué ocurre en este momento y cómo ha reaccionado la izquierda socialista? Estas son algunas de las cuestiones que en seguida, pretendemos abordar.

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El golpe de Estado en Paraguay (2012)

El golpe de Estado en Paraguay

Originalmente publicado en portugués en julio del 2012, como “Acerca de los recientes eventos en Paraguay”.

Uno de las muchas protestas contra el golpe contra Fernando Lugo [blog Paraguay coltra el Golpe]

ERRATUM (04/03/2017): A pesar de la posición fundamentalmente correcta de oponerse a la destitución de Fernando Lugo (por ser un movimiento reaccionario de la burguesía paraguaya) sin dar ningún apoyo político al entonces presidente del gobierno, o al movimiento por su regreso al poder, nuestro texto es un poco vago acerca de la caracterización del proceso. Al igual que hicimos inicialmente en el juicio político de Dilma Rousseff en Brasil en 2016, no caracterizamos la medida como un golpe de Estado, porque hemos considerado erróneamente que esto implicaba necesariamente un movimiento de las fuerzas armadas (tal como se expresa en el texto).

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Partido Obrero (Argentina) y la colaboración de clase con la burguesía

Partido Obrero (Argentina) y la colaboración de clase con la burguesía

Por Icaro Kaleb

Partido Obrero en Buenos Aires, 2006 [Foto: Candelaria Lagos/Télam]

El artículo que sigue fue originalmente publicado en portugués, el mes de  febrero del 2013, como parte de una polémica sobre las incoherencias del Partido da Causa Operária (PCO, Brasil) al criticar a otras organizaciones brasileras por capitular a gobiernos y coligaciones electorales de colaboración de clases, al mismo tiempo en que reivindican como correcto el apoyo que ellos mismos dieron a la coligación encabezada por el Partido de los Trabajadores (PT, que gobernó el Brasil del 2003 hasta el golpe del 2016) en las elecciones presidenciales de 1989 y de 1994, la cual ya agregaba a algunos sectores significativos de la burguesía [1]. En esa polémica, apuntábamos las raíces de esa capitulación del PCO a la colaboración de clases en el legado programático del Partido Obrero de la Argentina, dirigido por Jorge Altamira, con el cual el PCO mantuvo relaciones por muchos años [2]. Pequeñas modificaciones fueron hechas para la publicación de ese texto como material separado del restante del original.

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Postagem de ano novo | New year’s eve post | Post de año nuevo

Seguindo nossa tradição, todo final de ano postamos um material histórico de estímulo à determinação e à vontade revolucionária de nossos militantes, apoiadores e simpatizantes. Esse ano escolhemos um trecho da autobiografia de Leon Trotsky (Minha Vida, 1930) no qual o revolucionário fala de seu exílio forçado, do significado histórico da Revolução Soviética e de seu destino pessoal. Acesse clicando aqui: O Planeta sem Visto – Leon Trotsky (1930).

Following our tradition, every new year’s eve we post a historical material dedicated to the revolutionary will and determination of our members, supporters and sympathizers. This year we chose an excerpt of Leon Trotsky’s autobiography (My Life, 1930) in which the revolutionary deals with his forced exile, the historical meaning of the Soviet Revolution and his personal fate. Access by clicking here: The Planet Without a Visa – Leon Trotsky (1930).

Seguiendo nuestra tradición, cada fin de año publicamos un material histórico de estímulo a la determinación y la voluntad revolucionaria de nuestros miembros, apoyadores e simpatizantes. Este año eligimos un extracto de la autobriografia de Leon Trotsky (Mi Vida, 1930), en que el revolucionario trata de su exilio forzado, del significado histórico de la Revolución Soviética y de su destino personal. Para accesar, hace clic aqui: El Planeta sin Visado – Leon Trotsky (1930).

Guerra civil siria, Estado Islámico y la batalla por Kobane

¡Defender a Siria contra el imperialismo! ¡Por una posición de independencia de clase en la guerra civil!

Por Icaro Kaleb

[Éste artículo fue originalmente escrito entre junio y julio del 2015. Debido a dificultades internas, no puede ser publicado y se acabó desactualizando parcialmente debido a la rapidez de los acontecimientos en la guerra civil siria. No obstante, todavía responde a una serie de cuestiones políticas que permanecen centrales en ese complejo conflicto y también leída con las posiciones problemáticas de ciertas organizaciones que se reivindican trotskistas. Por eso, decidimos publicarlo acrecentando algunos comentarios entre corchetes en enero del 2016. Adiciones y pequeñas correcciones posteriores han sido hechas en agosto del 2016.]

Durante los últimos años, la población Siria estaba sumergida en un conflicto sangriento entre una dictadura de décadas, por un lado, y un conjunto de fuerzas burguesas que querían formar un nuevo régimen nacional, por otro. Más recientemente ella también se ha visto delante del avance territorial de los fundamentalistas del Estado Islámico y de ataques militares efectuados en el país por los Estados Unidos y otras potencias imperialistas. Dedicamos éste texto profundizando algunas cuestiones ya abordadas hace algún tiempo, en nuestro artículo de septiembre del 2012 (El Conflicto Sirio y las Tareas de los Revolucionarios) y a actualizar ciertos aspectos, llevando en cuenta esos nuevos acontecimientos.

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Declaración de Relaciones Fraternas entre el Reagrupamiento Revolucionario y el Grupo Qué Hacer?

Septiembre del 2016

Es partiendo de la comprensión de la necesidad de la construcción de un partido revolucionario de los trabajadores, hoy inexistente en el Brasil, que el Reagrupamiento Revolucionario y el grupo Qué Hacer? deciden establecer relaciones fraternas, para discutir las bases de un grupo de propaganda combativo que pueda contribuir para esa tarea.

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Reagrupamiento Revolucionario (Español) No.2

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Contenido online

Contra el impeachment! Contra el gobierno Dilma y su ‘ajuste fiscal’!
Abajo el golpe institucional
Moreno y Trotsky: compare y contraste
El morenismo y la posición de la UIT en Siria
Ataque israelí a Gaza
Polémica con la LIT-CI sobre Palestina
Los va y ven centristas de la Fracción Trotskista
La demanda de la Asamblea Constituyente de la Fracción Trotskista

Nuevas publicaciones en español

Dos nuevos documentos han sido añadidos a nuestra página en español:

Declaración sobre Brasil:
Contra el impeachment! Contra el gobierno Dilma y su ‘ajuste fiscal’!
Abril de 2016

Ningún gato pone huevos
La demanda de la Asamblea Constituyente de la Fracción Trotskista / MRT
Mayo de 2016

Moreno y Trotsky: compare y contraste

Notas para una crítica revolucionaria al morenismo
Moreno y Trotsky: compare y contraste

Marcio Torres e Icaro Kaleb, Junio del 2016

Nahuel Moreno en la II Conferencia Internacional de la LIT

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Abajo el golpe institucional!

Luchar contra los ataques de Temer, mas ninguna confianza en el PT y sus satélites!

1 de junio del 2016

En la madrugada del último día 12 de mayo, la presidente de Brasil, Dilma Rousseff, fue temporariamente alejada de la Presidencia y ahora será juzgada por el Senado bajo la tutela del Supremo Tribunal Federal, ya siendo casi cierta su condenación. El destino del país está siendo cada vez más conducido por los “ministros togados” del poder Judiciario, que reciben salarios exorbitantes y no dan cuentas a nadie, pues ni siquiera son electos por la población. Está muy claro que el acto conjunto de los Supremos Tribunales, de la Policía Federal y del Ministerio Público, han asumido aires cada vez más autoritarios. No podemos dejar que el golpe institucional se consolide a través de la reafirmación de los súper poderes del STF y companía!

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La demanda de la Asamblea Constituyente de la Fracción Trotskista / MRT

Ningún gato pone huevos

La demanda de la Asamblea Constituyente de la Fracción Trotskista / MRT

Por Icaro Kaleb, mayo del 2016

El MRT (Movimiento Revolucionario de los Trabajadores), grupo responsable por el sitio La Izquierda Diario, ha defendido como perspectiva para el movimiento de los trabajadores, en el actual escenario de crisis de Brasil, “una respuesta democrática de fondo, inmediata, que realmente de respuesta a los anhelos y necesidades de los ‘de abajo’, una Asamblea Constituyente Libre y Soberana”.

La demanda por una Asamblea Constituyente es frecuentemente defendida por la organización internacional del MRT – la Fracción Trotskista (FT) – en los más diversos escenarios. Desde la revuelta argentina del 2001, pasando por el golpe en Honduras en el 2009, el movimiento de los “indignados” en el Estado español en el 2011 y varios otros contextos, la FT confiere un papel central a esa demanda.

En Brasil no es diferente: la entonces LER-QI (predecesora del MRT) defendió una Asamblea Constituyente en el levantamiento de masas en junio del 2013 y ahora, ante el avance del bonapartismo con la inminente caída del gobierno del PT, en una situación bastante distinta, más una vez aparece. Nosotros desacordamos de la perspectiva con que esa reivindicación es levantada por el MRT, así como sobre su supuesta utilidad en la actual coyuntura.

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Contra el impeachment! Contra el gobierno Dilma y su ‘ajuste fiscal’!

Declaración sobre Brasil:

Contra el impeachment! Contra el gobierno Dilma y su ‘ajuste fiscal’!

Abril de 2016

La siguiente declaración fue originalmente publicada en portugués el 11 de abril de 2016, como una versión reducida de un artículo más amplio posteado el 23 de marzo (en portugués: https://rr4i.milharal.org/2016/03/24/desafios_da_atual_conjuntura/). Este fue escrito ANTES de que la Presidente Dilma Rousseff (PT) fuera removida de su cargo el 12 de mayo del mismo año. 

Dilma merece ser juzgada por sus crímenes contra la clase trabajadora, como los cortes de derechos sociales, la complicidad con la represión a los movimientos sociales, la entrega de las riquezas del país al imperialismo internacional etc. El mismo vale para el ex-presidente Lula. Mas sólo quien puede hacer eso es la clase trabajadora con su lucha para barrer y revertir las medidas del gobierno y enfrentarlo. El actual impeachment es una maniobra de la oposición PSDB/DEM y de sectores del PMDB que quieren asumir ellos mismos el poder ejecutivo. Esos señores quieren aprovecharse de la crisis del PT y de Dilma para su propio beneficio. Una caída de Dilma de esa manera no beneficia a los trabajadores y, la verdad, no mudaría la onda de ataques, pero al contrario, la intensificaría. Nosotros los del Reagrupamiento Revolucionario nos oponemos al golpe que es el impeachment, no por ser a favor al gobierno del PT, mas sí por reconocer ese proceso de impeachment como una farsa de la oposición de derecha para aprovechar de la insatisfacción de la población, angustiada y cansada de los ataques que vienen sufriendo por parte de la burguesía y del gobierno. Pero lo que quieren los defensores del impeachment es profundizar tales ataques y arbitrariedades.
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Los va y ven centristas de la Fracción Trotskista

Los va y ven centristas de la Fracción Trotskista

Icaro Kaleb, noviembre del 2015

Hace aproximadamente dos años, publicamos una larga polémica con la Fracción Trotskista, organización internacional del PTS argentino [1]. Esa polémica trataba sobre la construcción del partido revolucionario y de lo que, para nosotros, consiste en la estrategia centrista de la Fracción Trotskista en ese terreno: apostar en la aproximación y en la amalgama con corrientes oportunistas de la “familia del trotskismo”. Esa postura se revela en sus publicaciones, a lo largo de los años, de recurrentes llamados de unidad a varios grupos revisionistas. En esas publicaciones de la FT, generalmente son ignoradas o minimizadas muchas veces en que esos grupos renegaron los principios del marxismo.

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Polémica con la LIT sobre Palestina

¿Internacionalismo proletario o adaptación al nacionalismo burgués?

Rodolfo Kaleb y Marcio Torres, Enero del 2015

Recientemente nosotros del Reagrupamiento Revolucionario publicamos una declaración sobre la cuestión de Palestina y la masacre perpetrada por el régimen sionista de Israel contra la población de Gaza (Defender a los palestinos! Ninguna confianza en Hamas o Fatah!). En esta declaración, además de apuntar nuestra oposición en relación a los ataques israelitas y la defensa de Palestina de forma más general, también tejimos algunas breves críticas a algunas posiciones presentes en la izquierda que se reivindica revolucionaria. Esta frecuentemente defiende una política desorientadora y oportunista sobre las tareas concretas para llevar a la emancipación del pueblo palestino y a un gobierno de los trabajadores. De esa forma, queremos profundizar algunas de esas críticas, más específicamente las que se aplican a la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT), cuyo principal partido es el PSTU brasileño.

Capitulación al programa y a los partidos nacionalistas burgueses 

Comúnmente, la LIT resume su programa para la lucha de clases en Palestina a través del slogan “Por una Palestina libre, laica y democrática” (también adhiriendo en ocasiones: “no racista”). No es al azar que esa síntesis de su posición no coloque en cuestión el carácter de clase de Palestina que almacenan. Analizando de cerca el contenido de ese slogan, vemos que se limita al programa original de la OLP (Organización por la Liberación de Palestina), como ya afirmó explícitamente.

“Sostenemos que la única solución es la vieja consigna de la OLP (la creación de una única Palestina laica, democrática y no racista, en la que convivan en paz árabes y judíos). Para lograrlo, es necesario destruir el Estado de Israel, principal causa del conflicto.”

Palestina-Israel: ¿son posibles “dos Estados”?, 30 diciembre, 2015.
http://litci.org/es/mundo/norteamerica/estados-unidos/palestina-israel-son-posibles-dos-estados/

Creada en 1964, la OLP comenzó como una coalición de fuerzas políticas variadas adoptando tácticas de guerrilla, reivindicando el fin del sionismo, el derecho de retorno de los palestinos expulsados de sus tierras y el retorno a la “Palestina histórica”, esto es, a las fronteras existentes antes de 1948 (La Posición Trotskista en Palestina, 1948 – en portugués). Como acontece con toda organización de masas sin una delimitación clasista, la OLP pasó rápidamente a atender fundamentalmente a los intereses de los sectores más favorecidos económicamente de la población palestina. Luego en los primeros años, el partido Fatah (Movimiento por la Liberación Nacional de Palestina), dirigido por Yasser Arafat, se tornó el liderazgo de la organización, lo que le confirió un carácter político nacionalista, sin ninguna pretensión de confrontar el capitalismo. Con el tiempo, ese programa llevó a su conclusión lógica: disposición a “negociar” los derechos de los palestinos en cambio de alguna estabilidad económica y política para los palestinos más prósperos. En la década de 1980, bajo la orientación del Fatah, la OLP aceptó negociar con Israel un “mini Estado” palestino, que se comprende como la Franja de Gaza y a Cisjordania, abandonando abiertamente las pretensiones de derrotar el control del Estado sionista sobre el territorio palestino y reconociendo la legitimidad de este.

¿Cuál fuerza política es capaz de construir una Palestina “laica, democrática y no racista”? Para los marxistas, sólo hay dos clases en la sociedad moderna que son capaces de realmente establecer su poder: La burguesía o los trabajadores. La camada bastante frágil de los empresarios palestinos ya demostró su completa bancarrota política al aceptar una “coexistencia” bajo el tacón de los sionistas. Cabe al proletariado de la región, en alianza con las masas campesinas pobres y los oprimidos por el capitalismo sionista, luchar contra ese régimen. Mas al organizarse como vanguardia de la lucha contra el sionismo, el proletariado no irá a limitarse al programa democrático de la pequeña-burguesía, sino que va a necesariamente, iniciar la construcción de su propio gobierno, establecido bajo las bases de expropiación de la propiedad burguesa, administración democrática de las empresas y armamento de los trabajadores.

Al reivindicar el programa original de la OLP, abandonado por el propio Fatah en razón de los intereses de clase burgueses y pequeños-burgueses que él representa, los dirigentes de la LIT “olvidan el detalle” de que una Palestina realmente “libre, soberana, democrática y no racista” sólo es posible bajo un régimen de democracia proletaria, y que eso jamás estuvo en el programa de la OLP, ni lo estará, pues va contra su compromiso de mantener el capitalismo. El resultado es que la LIT se pone en defensa de un programa pequeño-burgués. Muchos de sus materiales de propaganda ni siquiera ponen la tarea de construcción de un poder de los trabajadores, o ponen esa tarea de forma desplazada de la lucha (considerada prioritaria) por una Palestina “democrática” [1]. Bajo esa configuración, la Palestina “democrática” defendida por la LIT sería un régimen burgués para substituir Israel. Es en los propios partidos de la burguesía y de la pequeña-burguesía que la LIT busca un instrumento para realizar esa tarea. Por muchos años, la llamó para que la OLP liderase el pueblo palestino y le confirió apoyo político prácticamente acrítico. Mas como en los últimos años la capitulación de la OLP al sionismo quedó demasiado explícita, fue necesario buscar otra fuerza política de la cual se espera el objetivo utópico de la “Palestina libre” sin mención al carácter de clase.

En el 2007, en un artículo publicado en su sitio, el PSTU brasilero defendió la siguiente “alternativa”:

“En este momento es muy importante realizar un llamado a todos los que desean resistir a Israel y sus asociados. El Hamas precisa estar delante de ese llamado a todas las organizaciones de la resistencia palestina, de la izquierda y de las propias bases del Fatah, a romper con su corrupto presidente y repudiar su golpe. La paz sólo vendrá con la lucha intransigente y hasta el fin contra el Estado de Israel y la construcción de una Palestina soberana, laica, democrática y no racista, con el retorno de todos los refugiados.”

Hamas toma control de la Franja de Gaza, Julio del 2007 (originalmente en portugués)
http://www.pstu.org.br/jornal_materia.asp?id=7020&ida=2

El Hamas (Movimiento de Resistencia Islámica) surgió en el 1987 como una disidencia de la hermandad Musulmana, siendo un partido que defiende la construcción de un Estado teocrático islámico en Palestina. En el 2007, llegó al gobierno de la Franja de Gaza y hoy controla la mayoría de los asientos en el parlamento organizado por la Autoridad Nacional Palestina. El Hamas ganó bastante prestigio con las masas palestinas en razón de la capitulación gritante de la OLP al régimen sionista y, debido a la situación extrema de la Franja de Gaza, él frecuentemente toma medidas de resistencia contra Israel. Con todo, sus intereses nada tienen que ver con los del proletariado. No sólo él también sustenta el capitalismo, como también es abiertamente antidemocrático, siendo contra los derechos seculares de las mujeres de Palestina e igualando todos los trabajadores israelitas con los asesinos gobernantes de Israel.

Al llamar para que el Hamas “este adelante” de toda la resistencia palestina, la LIT confirió a ese partido nacionalista islámico el “derecho” de liderar a los trabajadores palestinos. Indirectamente, está abdicando de la lucha por un partido revolucionario para ganar el proletariado de la influencia nociva del nacionalismo islámico, diciendo inclusive que es el Hamas quien debe llamar a romper la base del Fatah. Además, ¿como es posible que los dirigentes de la LIT creyeran que el Hamas fuese capaz de llevar a cabo una lucha por un programa que él jamás tuvo, o aunque fuera posible que luchara por una Palestina “laica” (siendo defensores de la teocracia islámica), “libre y soberana” (siendo que están en frente de un gobierno capitalista en un mundo dominado por el capital imperialista); o aunque sea “democrática” (cuando son fanáticos religiosos profundamente misóginos y homofóbicos)? el resultado de una hegemonía del Hamas en la resistencia palestina contra Israel sería aprisionar las masas palestinas al nacionalismo islámico, alienar (todavía más) a los trabajadores israelitas de cualquier oposición al régimen sionista y garantizar que, de una forma o de otra, los intereses sucios de la burguesía serían asegurados. Ningún marxista digno del nombre podría sustentar tal posición.

La escandalosa caracterización del proletariado israelita

Si la palabra de orden de la LIT por una “Palestina libre, laica y democrática” es una clara limitación a un programa democrático-burgués, fruto de su capitulación al nacionalismo árabe capitalista, hay todavía otro aspecto de su política que también es un enorme obstáculo para cualquier perspectiva de revolución proletaria. Según la caracterización hecha por la LIT en el 2011:

“Y así como el Estado sionista no es un Estado normal, sino un enclave militar, tampoco lo es la clase obrera que vive allí. Al ser Israel un Estado artificial, basado en el robo y la superexplotación de los palestinos, la clase obrera judía en Israel es, también, parte de la ocupación. Recibe privilegios de la ocupación. Tiene un nivel de vida mejor del de los trabajadores árabes, exactamente porque recibe migajas derivadas de la explotación de éstos, y por los fondos que Israel recibe de EE.UU.”

“Ninguna clase obrera en el mundo, como ya decía Marx, lucha para empeorar su nivel de vida o para perder sus privilegios. Por eso, la clase obrera israelita no es (y no será) revolucionaria, ni siquiera reformista. Es, intrínsecamente, reaccionaria. Su bienestar depende de la continuidad y de la ampliación de la ocupación del territorio palestino, de su carácter de Estado policial. No se puede esperar de los trabajadores judíos un cambio de carácter del Estado sionista, para que éste deje de ser sionista, racista y expansionista.

Sobre el movimiento de los “indignados” en Israel. 22 septiembre, 2011.
http://litci.org/es/archive/sobre-el-movimiento-de-los-qindignadosq-en-israel/

Comencemos por la caracterización de Israel como un “enclave militar”. El régimen sionista ciertamente es financiado pesadamente por el imperialismo, pero la base de su existencia es también la exploración de los trabajadores israelitas y de las masas palestinas, de forma que no se trata de una mera instalación imperialista en el Oriente Medio. E Israel no es el único Estado que recibe insumos financieros y militares por ser un aliado fiel de las potencias imperialistas. Lo mismo se da con varios países árabes, como es el caso de Arabia Saudita, el cual las grandes potencias usan como marionetas locales para contrabalancear los gobiernos burgueses “inestables”, como Irán.

Además de eso, conforme afirmamos en nuestra ya mencionada declaración, “La población israelita no puede ser considerada simplemente como colonos en este momento de la historia. De cualquier manera, se desenvolvió en la región una nacionalidad de habla hebraica.” (Defender a los palestinos! Ninguna confianza en Hamas o Fatah!). Al borrar la existencia de esa nación (y su división en clases fundamentalmente antagónicas) la LIT reduce la contradicción fundamental de la sociedad israelita, no a la lucha entre burgueses y proletarios, pero a una lucha de ambos, los burgueses y proletarios israelitas contra el pueblo palestino (también aquí tomado en bloque, como si no hubiese contradicciones de clase).

Los marxistas no se oponen al derecho de que los judíos habiten en Palestina, ni a los derechos de aquellos que emigraron para allá. La oposición de los marxistas es al proyecto sionista, que defiende un Estado exclusivamente israelita, con un régimen que oprime las masas palestinas, segregándolas sistemáticamente a través de métodos jurídicos y militares. Correctamente, la Cuarta Internacional fue contra la fundación del Estado de Israel en 1948, al mismo tiempo en que buscaba ganar a los trabajadores israelitas contra el sionismo [2]. Es de un simplismo absurdo intentar reducir toda la sociedad israelita de hoy en día a un “enclave militar”. Eso secunda la división de esa sociedad en clases fundamentalmente antagónicas, poniendo en un mismo nivel los exploradores y los explorados.

En segundo lugar, aunque tenga mejores condiciones de vida del que la mayor parte de sus hermanos en los países vecinos del Oriente Medio, el proletariado israelita no es más privilegiado que los países imperialistas (en verdad, posee condiciones de vida bastante inferiores). Tanto su vida no es perfecta y harmónica, que en los últimos años hemos visto masivas protestas en defensa de más recursos públicos para servicios y políticas sociales como salud y educación – algo mucho más próximo de una consciencia reformadora que de una consciencia “intrínsecamente reaccionaria” [3]. La LIT se opone a esas protestas y, al menos en eso, existe la misma actitud de los burócratas sionistas que desean ver menguar y fracasar esa lucha.

El hecho de que la clase trabajadora en algunos países es privilegiada en comparación con la de otros, no cambia el hecho de que es de la clase proletaria que depende una revolución victoriosa (y especialmente la clase trabajadora de los países imperialistas, sin los cuales el socialismo no puede triunfar a nivel mundial). Esa desigualdad es un elemento estructural el cual los capitalistas se fían para dividir a la clase trabajadora en líneas nacionales, pero el trabajador israelita tiene mucho más ventajas en romper con “su” burguesía y buscar un poder en conjunto con las masas palestinas de que mantener su actual condición de clase dominada, explorada y oprimida.

Al contrario de los sionistas, los marxistas argumentan que el sionismo NO sirve para los intereses objetivos de la clase trabajadora israelita. El Estado de Israel, como Trotsky había previsto, que puede acabar siendo una “armadilla fatal” para los judíos que emigraron para allá. Los trabajadores judíos no se benefician de vivir bajo el capitalismo sionista, y su actual apoyo a “su” clase dominante, así como el apoyo que la clase trabajadora de muchos países presta a “sus” gobiernos, es una falsa consciencia que los revolucionarios deben buscar desenmascarar.

Al fin y al cabo, es de una total falta de coherencia que supuestos marxistas crean seriamente que los trabajadores tengan que perder (“empeorar su nivel de vida” o “perder sus privilegios”) al derrotar sus patrones y asumir el control de la riqueza producida por ellos. Ciertamente, de que los trabajadores israelitas jamás podrán ser convencidos es apoyar a partidos nacionalistas islámicos como el Hamas (y que el PSTU consideró en el 2007 que debería “estar adelante de los palestinos”) que son contra su derecho a existir como pueblo. Pero ellos tienen todas las razones objetivas para luchar lado a lado de las masas palestinas por la destrucción del régimen sionista y por una Palestina socialista de los trabajadores de todas las religiones y etnias (que es una tarea que la LIT relega a un futuro incierto). El que impide a los trabajadores israelitas de luchar por ese objetivo es su ceguera ante la ideología sionista y la ausencia de un partido revolucionario que defienda la unión internacionalista de los trabajadores de los dos pueblos contra sus verdaderos enemigos.

Esa escandalosa caracterización realizada por la LIT, hace que subestime completamente al proletariado israelita como un poderoso aliado en potencial de las masas palestinas en la lucha por su liberación. Tal postura de considerar que la clase trabajadora de Israel es “intrínsecamente reaccionaria” también significa el abandono de cualquier perspectiva realista de revolución socialista en la región, una vez que los trabajadores israelitas constituyen actualmente el mayor componente de la clase trabajadora.

Esa abstención ante el proletariado israelita es el lado reverso de su capitulación a los partidos nacionalistas árabes. Y tal capitulación es tan profunda que llega al extremo de defender y legitimar ataques reaccionarios indiscriminados contra la población israelita:

“Las organizaciones de la izquierda mundial deben responder claramente a las siguientes preguntas. ¿Estamos o no a favor de que la guerra actual se desarrolle hasta derrotar completamente al ejército sionista y destruir el Estado de Israel? ¿Estamos o no a favor de que aumenten y sean cada vez más efectivas las acciones de Hezbollah, Hamas o la Yihad Islámica contra la población del enclave colonial israelí, como ahora ocurre con los bombardeos sobre Haifa? ¿Estamos a favor o no de exigir a los gobiernos árabes, cualquiera que sea su característica, que intervengan en esta guerra para facilitar la destrucción del Estado de Israel?” (nuestra énfasis)

“En nuestra opinión quienes respondan negativamente han dejado de ser revolucionarios para ser, en palabras de Lenin, ‘meros pacifistas pequeño burgueses’. Por nuestra parte, reiteramos nuestra respuesta positiva (…)”

Por la destrucción del “estado gendarme” de Israel. 22/08, 2006
http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=2309

Dos cosas están amalgamadas aquí. Primero, la LIT parece referirse a la defensa de Palestina y de otras naciones oprimidas por Israel (como era el caso del Líbano, que estaba siendo atacado en el 2006), que es una tarea de todos los comunistas consecuentes. Es evidente que, por desear la derrota del Estado sionista por una revolución, los trabajadores se benefician del debilitamiento de Israel bajo los golpes de una nación subyugada por él, aunque no deban dar ningún milímetro de apoyo político a los nacionalistas burgueses. Pero a seguir, se reivindica el apoyo a actos de agresión contra la población de Israel (lo que incluiría ciertamente a su clase trabajadora). No hay nada de “leninista” en apoyar actos sanguinarios de odio étnico. La LIT menciona a Lenin (sin citar ningún texto suyo) afirmando que quien no apoya tales actos es un “pacifista pequeño-burgués”. Aunque no concuerden con métodos “terroristas”, los comunistas no condenan actos de violencia que tengan como punto a miembros de la burguesía, su ejército y su estructura de represión (como aquellos que realizan los Narodiniki rusos). Mas no hay nada de ventajoso para los trabajadores en reivindicar ataques, digamos, las residencias, escuelas o estaciones de tren en Israel, por grupos islámicos. Tales ataques son reaccionarios y sólo refuerzan el clima de odio comunal de la región, llegando principalmente a los trabajadores.

El hecho de que los dirigentes de la LIT prefieran ignorar los intereses comunes entre los explorados árabes y los explorados israelitas demuestra una total falta de fibra revolucionaria para defender el programa de la clase proletaria y una voluntad de “escoger la línea de menor resistencia”. La consciencia de clase atrasada de los trabajadores israelitas, gran parte de los cuales (contra sus intereses objetivos) defiende formas de ideología burguesa como el sionismo, hace pensar a tales revisionistas, un “refugio” en una popular ideología nacionalista árabe, también burguesa, pero más receptiva. Contra esa capitulación, los marxistas reiteran que su guerra contra el régimen sionista es una guerra de clase, a ser protagonizada por los trabajadores palestinos e israelitas (junto a las otras clases oprimidas y con apoyo de los proletarios del resto de Oriente Medio). La posición de los revolucionarios de defensa táctico-militar de los palestinos contra Israel, incluyendo apoyo táctico-militar a los partidos burgueses o pequeños-burgueses palestinos que resistan a los ataques sionistas, debe siempre venir acompañada de una denuncia implacable de la falsa política del nacionalismo burgués.

Nahuel Moreno y su fatalismo antimarxista

La capitulación de la LIT al programa del nacionalismo árabe (ya abandonado por sus propios representantes) y a los limites capitalistas de ese programa posee en su raíz las posiciones programáticas desarrolladas por Nahuel Moreno, el fallecido dirigente argentino fundador de esa organización. En 1982, en una polémica publicada en el Correo Internacional número 8 (septiembre de 1982), Nahuel Moreno discutió con un compañero de la sección chilena de la LIT, quien levantó críticas bastante pertinentes (aunque limitadas) a su política oportunista. El primer cuestionamiento levantado por el “compañero chileno” (cuyo nombre no es revelado) fue el siguiente:

“1. ¿Por qué levantamos como consigna central la de “Palestina laica, democrática y no racista” burguesa? ¿Por qué estamos por la construcción de un estado burgués en Palestina? Esto, entendiendo de que si surge un estado con esas características en lucha contra el sionismo y el imperialismo lo apoyamos pero no queda claro por qué hoy lo reivindicamos como nuestra consigna.”

“2. ¿No hacemos con esto una concesión a la ideología reaccionaria de la “revolución por etapas”, tan cara al stalinismo y a la pequeña burguesía? Si no nos equivocamos, ésta fue la consigna central del stalinismo y de la burguesía y pequeñoburguesía palestina hasta hace poco (como señala Correo Internacional 7). ¿No decimos lo mismo que el stalinismo cuando planteamos que este Estado burgués palestino servirá “como un paso en la lucha por el socialismo” (Declaración de la LIT)?”

Carta de un camarada chileno. Santiago, 31 de julio 1982.
https://www.marxists.org/espanol/moreno/pi1105.htm

De hecho, Moreno realizó una profunda revisión del marco programático del marxismo en la cuestión de la estrategia revolucionaria. Diferente del esfuerzo hecho por la Internacional Comunista y por la Cuarta Internacional para buscar una estrategia para la revolución proletaria mundial mismo en los países atrasados del capitalismo, donde era fundamental ganar el apoyo de los campesinos (que era mayoría de la población), Moreno se adaptó a la idea de que era necesario limitarse a un programa democrático-burgués en una “primera fase” de la revolución en todos los países del mundo. Él expuso abiertamente que era necesaria una “etapa”, que llamó de “revolución democrática”, en la lucha por la revolución socialista. Esto no es una lectura parcial, sino que es algo que Moreno afirmó abiertamente.

“Acá hay un problema político grave, tremendo, que toco al pasar ­si tenemos tiempo vamos a hacer un libro grande ­. Pareciera que el hecho de la contrarrevolución capitalista ha replanteado la necesidad de que tiene que haber una revolución democrática. Y que ignorar que lo que se plantea en los países adelantados donde hay regímenes contrarrevolucionarios también es una revolución democrática, es maximalismo, es tan grave como ignorar la revolución democrático-burguesa en los países atrasados. Esto es muy importante. No sé si es correcto o no. Si es correcto, hay que cambiar toda la formulación de las Tesis de la revolución permanente.”

ESCUELA DE CUADROS – ARGENTINA 1984. Teoría de la revolución.
https://www.marxists.org/espanol/moreno/1980s/1984esc/esc-2.htm

Tal postura altera la forma como se lida con los partidos burgueses y pequeños-burgueses. De enemigos de la revolución proletaria a los cuales no se puede dar ningún apoyo político y de los cuales se debe exponer a capitulación y las vacilaciones para ganar de sus bases los trabajadores conscientes, pasan a “líderes” de una “revolución democrática”, a los cuales los morenistas dan su apoyo. (Para leer otra crítica al concepto de “revolución democrática” morenista: “El golpe militar en  Egipto y la posición escandalosa de la LIT” octubre de 2013 – en portugués). Prosigue Moreno:

“Si es correcto, cambia toda nuestra estrategia con respecto a los partidos oportunistas, y en buena medida respecto a los partidos burgueses que se oponen al régimen contrarrevolucionario. Como un paso hacia la revolución socialista, nosotros estamos a favor de que venga un régimen burgués totalmente distinto.”

Este “etapismo” descarado, a disposición en orientar la lucha del proletariado en torno de tal “revolución democrática”, la cual jamás existió fuera de la imaginación fértil de Moreno y de sus seguidores [4], “cambia la estrategia con relación  a los partidos burgueses”. En su carta, el “compañero chileno” astutamente pregunta “¿Es nuestro método perseguir por la ‘izquierda’ a la pequeña burguesía e ir retomando los despojos de las consignas que ella desecha en el camino de su capitulación ante el imperialismo?”

Efectivamente, Moreno y la LIT renegaron la posición trotskista de que la lucha por la revolución proletaria debe estar en primer plano político inclusive en la defensa de una nación oprimida. Moreno y Cia. reniegan también que el sujeto político de esa revolución debe ser el partido de vanguardia del proletariado, armado con el programa bolchevique. Contrariando los enseñamientos fundamentales de la Teoría de la Revolución Permanente, prefieren depositar sus esperanzas en la falsa noción de una “revolución democrática” como la antesala de aquella, siendo esta supuestamente liderada por partidos oportunistas y también burgueses.

El método de Moreno por lo tanto no es el del marxismo, que es encontrar las formas de ganar el proletariado para el programa de la revolución socialista, haciéndolo romper con la ideología burguesa y con los partidos burgueses, pero sí, un método objetivista, para el cual no importa el actual liderazgo de las masas o su carácter de clase, se debe intentar “empujarla” para el camino de la “revolución democrática” (aun cuando esos partidos burgueses rechazan las demandas democráticas más básicas, como es el caso del Hamas). Ese es también el motivo de su abandono a la lucha para ganar al proletariado israelita ante el programa del marxismo, ya que este es mucho más políticamente atrasado. En su respuesta al “compañero chileno”, Moreno da una verdadera “aula” de su método objetivista:

“Si el propósito decisivo y fundamental es la destrucción del estado sionista, se trata de establecer cuales son las fuerzas objetivas que en este momento están embarcadas en esa tarea progresiva, historia; y cuáles las mejores consignas para apoyarlas y lograr que cumplan su cometido con el mayor entusiasmo y fuerza.”

“¿Acaso lo están haciendo los explotados y los discriminados sabras y sefaradíes de Israel? ¿ O son los trabajadores azquenazis? En este momento esas fuerzas son baluarte del estado sionista y no la vanguardia de su destrucción. La aristocracia obrera azquenazi, a través del Partido Laborista, esta con todo el sionismo. Los sabras y sefaradíes le dieron la base electoral a Begin y apoyan con entusiasmo sus planes de colonización de las tierras árabes.”

“Esto deja actualmente como único sector social en lucha permanente contra Israel al movimiento árabe y mahometano, a cuya vanguardia indiscutida están los palestinos, arrojados de su patria por los sionistas. Desde hace 34 años, cuando se construyó el estado racista, la forma de luchar por su destrucción es apoyar la justa guerra de los palestinos y musulmanes. No vemos otra, porque no hay otra fuerza en la realidad objetiva, que se enfrente, armas en la mano, contra el sionismo.”

POLEMICA SOBRE MEDIO ORIENTE, Septiembre de 1982.
https://www.marxists.org/espanol/moreno/pi1105.htm

El marxismo considera que la única clase consistentemente revolucionaria de la sociedad moderna es el proletariado. Los revolucionarios no se desesperan ante la actual consciencia atrasada de los trabajadores. En el Programa de Transición, Trotsky habló sobre la distancia entre las tareas históricas puestas para el proletariado y su nivel atrasado de consciencia para cumplirlas. Es preciso pacientemente construir poco a poco una consciencia revolucionaria en el seno de las luchas del proletariado. Mas lo que Moreno hizo, fue aceptar como “hecho consumado” el atraso de los trabajadores israelitas y que el liderazgo de la lucha contra el régimen sionista sería la burguesía árabe, en la figura de la OLP, ignorando completamente las traiciones realizadas por esa dirección, prometiendo “apoyarla”, adaptando para eso sus consignas y su programa. Ese método es mantenido hasta hoy por sus seguidores. Apoyar cualquier fuerza “objetiva” (o sea, con influencia de masas) en la lucha contra gobiernos enemigos del proletariado, independiente del programa, liderazgo y clase social que esta fuerza represente. Es evidente que la OLP jamás cumplió la esperanza de los morenistas. Al contrario, siguió su trayectoria esperada y cada vez se adaptó más a los intereses sionistas e imperialistas.

Otro cuestionamiento del “compañero chileno” fue: ¿Por qué no caracterizamos ni siquiera en el Boletín Interno a la OLP? ¿No es acaso una organización frentista controlada por la burguesía y pequeñoburguesía, con Arafat como expresión de esto? ¿No es una organización que ha dado sobradas muestras de capitulación –en abierta contradicción con el increíble heroísmo desplegado por el pueblo palestino?”. En su entusiasmo por embellecer a la OLP como liderazgo de su “revolución democrática”, Moreno rasgó completamente al marxismo.

“Ustedes caracterizan a la OLP como si fuera un partido político más. Para nosotros, representa la nacionalidad palestina como organización estatal sui generis laica, democrática y no racista, en guerra. Es casi un estado: es un frente único que abarca a todo el movimiento palestino en lucha por reconquistar su patria y volver a ser un estado. De hecho es un gobierno, reclamamos por su reconocimiento del mismo modo que lo hacíamos por el FSLN en Nicaragua. Es una nacionalidad organizada a la que le suprimieron la tierra: cuando la recupere volverá a ser nación. Es una nación sui generis.”

“Cuando ustedes desconocen esa función de la OLP, considerándola una simple fracción política de los palestinos, le otorgan un fundamento de ‘izquierda’ a la caracterización del imperialismo. También él la desconoce como organización nacional palestina, definiéndola como una corriente terrorista.”

Ídem.

Influenciado por la popularidad que entonces tenía la reivindicación de la OLP de ser algo como un “gobierno en el exilio” y legítimo representante de las masas palestinas, Moreno introdujo una categoría ajena al marxismo, de que un partido político puede representar a “una nación” como un todo, cada una de sus clases, del proletario y del campesino al gran capitalista. Rechazamos la amalgama morenista que aquellos que expusieron el carácter burgués del liderazgo de la OLP estaban “fundamentando la caracterización del imperialismo”. Trotsky combatió precisamente ese tipo de revisionismo básico contra Stalin y su caracterización de que el partido nacionalista Kuomintang era un “partido de cuatro clases” o de que los gobiernos burgueses del Frente Popular eran “gobiernos democráticos antifascistas”. En todas esas ocasiones, eran los estalinistas quienes defendían la colaboración con la burguesía disfrazándola de “representante de todas las clases democráticas”. Los marxistas no precisan inventar ese tipo de artimaña porque su compromiso es con la revolución del proletariado. Todavía que tácticamente puedan defender alianzas militares con los partidos burgueses de una nación oprimida, como es el caso de los palestinos,  reconocen en estos su carácter de clase. La caracterización de Moreno servía apenas para intentar blindar  a la OLP de críticas, y así pavimentar el camino de su traición a  las masas palestinas.

Tenemos aquí dos estrategias distintas: la del morenismo y la del marxismo revolucionario. El primero consiste en adaptar las palabras de orden y las consignas al objetivo de intentar “empujar” a los partidos nacionalistas burgueses para cumplir una “revolución democrática” cuyas demandas estos mismos rechazan, y que tendría como resultado esperado un Estado burgués. También considera al proletariado israelita de la región parte del mismo bloque que sus opresores y se posiciona contra las luchas de este. Ese esquema se muestra completamente falso cada vez que uno de los “líderes” de la supuesta “revolución democrática” traiciona a las masas palestinas. Ya el método del marxismo prevé correctamente que esas organizaciones burguesas van a, inevitablemente traicionar a las masas palestinas, y desea reunir estas bajo el liderazgo del proletariado, al mismo tiempo en que quiere dividir el “monolito” sionista en líneas de clase. Busca así unificar la lucha de los trabajadores israelitas y árabes en torno a sus intereses comunes de clase y de los derechos democráticos de los palestinos en la lucha por la revolución socialista, que construya un gobierno proletario que pueda encender la chispa de la revolución internacional. En ese momento, esta es la única vía verdaderamente realista para los que quieren luchar por el socialismo en Palestina.

Por una alianza internacionalista entre trabajadores árabes e israelitas!

El problema fundamental del proletariado en Palestina es la ausencia de un instrumento con influencia de masas que combata el Estado de Israel con los métodos y la bandera internacionalista de la clase trabajadora, el partido revolucionario conjunto de los trabajadores israelitas y palestinos que luche para poner un fin definitivo al terror sionista. Este objetivo sólo puede ser obtenido a través de la movilización de los trabajadores de las dos naciones en pro de la defensa de los palestinos y por demandas democráticas y transitorias que desenmascaren el monstruo sionista, así como los débiles gobernantes de la “Autoridad Palestina”.

Ante la inexistencia de tal partido, los revolucionarios no deben adaptarse a la consciencia actual de los trabajadores, ni a las variantes más “radicales” de los intereses burgueses, como el Hamas. Su papel es luchar contra las tendencias nacionalistas, socialdemócratas o stalinistas presentes en el seno de la clase trabajadora, reunir e entrenar una columna de cuadros para construir, cuando la oportunidad surja, su partido revolucionario.

Tal partido debe defender los derechos nacionales de los palestinos, incluyendo el derecho de retorno de aquellos palestinos que emigraron a la fuerza, bien como la expropiación y socialización de toda la riqueza producida por los trabajadores palestinos e israelitas y la utilización democrática, racional y planeada de esos recursos para mejorar radicalmente las condiciones de existencia de esos dos pueblos, a vivir de forma fraterna en una tierra compartida por hermanos de clase, sin odio religioso o étnico. Apenas un partido así será reconocido por los trabajadores de las dos naciones como verdaderamente suyo – y cargará la bandera de su próxima victoria.

NOTAS

[1] Por ejemplo, en ninguna de las declaraciones recientes del PSTU (Brasil) acerca de la cuestión palestina se habla de las tareas de una revolución socialista. Todas se limitan a lo programa de una “Palestina laica, democrática e no racista”:
Gaza: uma vitória palestina: http://www.pstu.org.br/node/20963
Os sinais da Terceira Intifadahttp://www.pstu.org.br/node/20864
Juventude Palestina, exemplo de força e resistência:  http://www.pstu.org.br/node/20864
Repudiamos a nova agressão de Israel aos Palestinos:
http://www.pstu.org.br/node/20864

[2] A posição trotskista na Palestina: Contra a Corrente (1948):
http://rr4i.milharal.org/2012/07/16/arquivo-historico-a-posicao-trotskista-na-palestina/

[3] Considerando el fuerte antisemitismo que existió entre los rusos al largo de generaciones de brutales opresores (de los zares a Stalin), es preocupantemente sospecho que el artículo que afirma la imposibilidad de los trabajadores israelitas sean “ni siquiera reformistas” tenga sido escrito justamente por la sección rusa de la LIT, el POI. Es necesario resaltar que, a pesar de esta posición ter su origen en el proprio Moreno (ver sección siguiente de esta polémica), el no ten sido utilizada de forma explicita en artículos y declaraciones del PSTU o de la LIT. Es necesario resaltar además que este tipo de afirmación justifica directamente la defensa que la LIT hace de las agresiones contra la populación israelita (ver crítica adelante).

[4] Solamente en los últimos años, los morenistas declararan “revoluciones democráticas victoriosas” en la intervención imperialista en Libia, que alzó al poder los “rebeldes” fundamentalistas, y también en el golpe militar contra el gobierno del Hermandad Musulmana en Egipto. Lea nuestras polémicas acerca de estas posiciones (en portugués):
De que lado da trincheira? http://rr4i.milharal.org/2011/11/17/polemica-com-o-pstu-e-com-a-ler-qi-sobre-a-libia/
O golpe militar no Egito e a posição escandalosa do PSTU/LIT. http://rr4i.milharal.org/2013/10/31/o-golpe-militar-no-egito-e-a-posicao-escandalosa-do-pstu-lit/

Venezuela: Estado y Revolución

Por una Federación Socialista de América Latina!

Venezuela: Estado y Revolución

[Traduccion de 1917 No. 28, 2006. Copiado de http://www.bolshevik.org/espanol/Venezuela.html ]

América Latina tiene la diferencia de ingresos más amplia del mundo, con más de un centenar de millones de personas forzadas a sobrevivir a duras penas con menos de dos dólares al día, según los “Indicadores de Desarrollo del Mundo” emitido por el Banco Mundial en el 2005. La austeridad y los programas de privatización dictados por el FMI han asolado la región durante décadas. “Ninguna otra región en desarrollo se [ha] movido más rápido para vender las empresas estatales”, escribió Newsweek (5 de julio de 2005), señalando que: “A finales de la década de 1990, América Latina representaba el 55 por ciento del total de ingresos provenientes de la privatización a través del mundo en desarrollo…..”.

La campaña de los financieros imperialistas para limitar el “sector estatal” y privatizar los servicios públicos de agua, electricidad y gas se racionaliza con afirmaciones cínicas de que la pobreza extrema de la región requiere un aumento en la penetración del capital extranjero. De hecho, las recetas de austeridad del FMI, destinadas a crear oportunidades de inversión lucrativas para las empresas imperialistas, han llevado a la disminución de los niveles de vida dondequiera que se han impuesto.

“El neoliberalismo” ha encendido la resistencia popular masiva en toda América del Sur. En junio de 2005, Bolivia se tambaleó al borde de la guerra civil cuando las masas protestaron en demanda de la retracción de la privatización de 1996 del petróleo y de los depósitos de gas del país. Pero el opositor de más estatura del “Consenso de Washington” es el carismático presidente de Venezuela, Hugo Chávez, cuya administración ha buscado la movilización de millones de trabajadores y campesinos pobres bajo la bandera de una “Revolución Bolivariana”. Los Bolivarianos, llamados así por Simón Bolívar, el líder de la rebelión del siglo 19 contra el colonialismo español, han sido blanco de una campaña sostenida de intimidación y subversión, hasta ahora sin un éxito espectacular, de la clase dominante venezolana en colaboración con las diversas agencias de su jefe supremo norteamericano.

Muchos izquierdistas están entusiasmados con las charlas del líder venezolano de “ir más allá del capitalismo” y de construir el “socialismo del siglo 21.” Ellos esperan fervientemente que Chávez sea capaz de utilizar su posición en la cúspide del Estado venezolano para dar un golpe demoledor a las fuerzas de la reacción, e impulsar a Venezuela hacia una nueva dirección revolucionaria. Pero esto es una ilusión peligrosa, pues, como observó Carlos Marx después de la derrota de la Comuna de París en 1871, “la clase obrera no puede simplemente apoderarse de la maquinaria estatal [capitalista] ya hecha, y manejarla para sus propios fines.”

Algunos “marxistas” activos en el movimiento obrero de Venezuela han abandonado este axioma fundamental. Los seguidores de Ted Grant y Alan Woods en el Comité para una Internacional Marxista (CMI, también conocido como la Tendencia Marxista Internacional) han denunciado a los “sectarios” y “formalistas”, que “constantemente se refieren a definiciones y a citas de los clásicos marxistas (“Debemos aplastar el viejo estado “, etc), que en sus manos se transforman de declaraciones científicas en clichés vacíos o en conjuros religiosos” (Marxist.com, 4 de mayo de 2004). El CMI ciertamente no puede ser acusado de adherirse—religiosamente o de otra manera—a los principios fundamentales del Marxismo. Pero esto no cambia el hecho de que la revolución socialista en Venezuela, como en cualquier otra parte, requiere la destrucción del estado burgués y su sustitución por instituciones comprometidas con la defensa del poder de los trabajadores.

Clase y Estado en Venezuela

La sociedad venezolana ha sido moldeada por su relación con el coloso imperialista del norte. El descubrimiento de enormes reservas de petróleo durante la primera guerra mundial, en los albores de la edad del automóvil, incrementó enormemente la importancia estratégica de Venezuela, y hoy es el quinto mayor exportador de petróleo del mundo. El petróleo representa aproximadamente un tercio del producto interno bruto del país (PIB) y más del 80 por ciento del total de sus ingresos por exportaciones. Como resultado del auge petrolero de la década del 1970, Venezuela es hoy una sociedad muy urbanizada, con el 87 por ciento de su población viviendo en pueblos y ciudades. La mitad de la fuerza laboral está empleada en la economía “no oficial” concentrada en las extensas barriadas pobres, mientras que la agricultura contribuye sólo en un seis por ciento al PIB. Dos tercios de los alimentos del país tienen que ser importados.

El 1 º de enero de 1976, el gobierno de Carlos Andrés Pérez nacionalizó la industria petrolera de Venezuela y creó la empresa de propiedad estatal Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA). Esto aumentó la asignación de los ingresos del petróleo al gobierno, pero la dirección de estas instalaciones petroleras recientemente nacionalizadas no cambió, y, en consecuencia, las grandes empresas petroleras internacionales continuaron obteniendo crudo venezolano con un descuento sustancial. En la década de 1980, PDVSA comenzó a adquirir activos en el exterior en la refinación, la distribución y la comercialización, incluida la cadena de gasolineras Citgo en los EE.UU. En la década de 1990, la industria petrolera de Venezuela se abrió de nuevo a los inversionistas extranjeros. Hoy día, alrededor de una cuarta parte de la producción es controlada por las empresas extranjeras (Venezuelan Politics in the Chávez Era (La política venezolana en la era de Chávez), Steve Ellner y Daniel Hellinger, ed., 2003).

Otra recurso de control imperialista es la deuda externa del país, que, según el “Informe sobre el Desarrollo Mundial,” del 2005 emitido por el Banco Mundial, fue de más de $32,5 mil millones en 2002 (aproximadamente un tercio de la renta nacional bruta). Gran parte de esto fue acumulado en el decenio de 1970:

“La deuda externa aumentó de $ 1,2 mil millones en 1973 a $ 11 mil millones en 1978. Sumas astronómica fueron devoradas por los proyectos faraónicos. Se hicieron tratos multimillonarios violando la ley y la constitución. Una gran cantidad de dinero se utilizó para alimentar redes clientelares y beneficiar esencialmente al capital financiero, cuyos principales representantes ocupaban importantes cargos en el aparato estatal. “

—Frédéric Lévêque, Red de Información y Solidaridad con América Latina (RISAL), 17 de mayo de 2004

Los “oligarcas” venezolanos, cuya situación social y poder político se basa en sus propiedades en la industria, el transporte, la banca y los medios de comunicación, están unidos por mil hilos a los centros del capital financiero imperial. Sus primos rurales, los grandes propietarios de tierras, dominan el campo. Seth DeLong, un investigador principal del Consejo sobre Asuntos del Hemisferio, con sede en Washington, estima que, pese la reforma agraria de 1960, hoy “aproximadamente del 75 al 80% de la tierra en manos de la propiedad privada es poseída por el 5% de los propietarios” (Venezuelanalysis.com, 25 de febrero de 2005). El parasitismo de la minúscula clase dominante de piel clara de Venezuela se ha racionalizado tradicionalmente por el racismo—la supuesta superioridad de los “europeos” sobre las masas de negros, indios y mestizos—y santificado por los reaccionarios oscurantistas de la Iglesia Católica.

Del ‘Caracazo’ a la ‘Revolución Bolivariana’

Una combinación de la caída de los precios del petróleo y del rápido aumento de la deuda produjo una grave crisis fiscal en el decenio de 1980, provocando al gobierno de Carlos Andrés Pérez a responder con la austeridad y “ajustes estructurales” dictados por el FMI. El primer paso fue el de liberalizar los precios de los combustibles. En la mañana del 27 de febrero de 1989, cuando la gente al ir al trabajo descubrió que el precio del pasaje de los autobuses urbanos se había duplicado de la noche a la mañana, explotó en ira:

“Los autobuses fueron volteados y quemados, pero esto fue sólo la etapa inicial de la revuelta. En cuestión de horas la rebelión se generalizó, desarrollándose el pillaje y la destrucción de tiendas y supermercados. Pandillas de jóvenes de los suburbios, pobres y enojados, invadieron el centro comercial de Caracas y se trasladaron a las zonas residenciales privilegiadas de los ricos en las laderas del Monte Avila, cerca del centro de la ciudad. Los disturbios y el saqueo continuaron sin control durante toda la noche y el día siguiente. Se convirtió en una poderosa y prolongada rebelión—que fue llamada el Caracazo—a la que rápidamente siguieron días de brutal represión militar.”

In the Shadow of the Liberator (A la Sombra del Libertador), Richard Gott, 2000

El ejército abatió unas 3,000 personas, pero no pudo sofocar los disturbios. A partir de ese momento los mecanismos tradicionales de control social comenzaron a deteriorarse. De repente formaciones nacionalistas de izquierda, como el Movimiento al Socialismo (MAS) y La Causa Radical (ambas ramas del Partido Comunista de Venezuela), comenzaron a crecer rápidamente. La disidencia popular encontró su expresión incluso en el cuerpo de oficiales de Venezuela cuando, en febrero de 1992, un grupo de oficiales en torno al Coronel Hugo Rafael Chávez Frías hizo un fallido intento por derrocar a Pérez y anular su agenda “neoliberal”. Nueve meses más tarde intentaron, y fallaron, de nuevo. Chávez fue a la cárcel prometiendo a sus partidarios que su proyecto estaba retenido sólo “por ahora”.

En 1994, cuando Rafael Caldera Rodríguez, que antes había estado en el poder de 1969 a 1974, fue reelegido presidente, de inmediato revirtió algunas de las medidas menos populares de Pérez, nacionalizó algunos bancos insolventes e indultó a Chávez. Las credenciales de Caldera como populista se resaltaron aún más, cuando a un representante del MAS se le dio un cargo en el Gobierno. Sin embargo, el nuevo gobierno no pudo darle un vuelco a la economía, y en abril de 1996, Caldera estuvo de acuerdo con otro programa de ajuste estructural del FMI. Entre 1993 y 1999 los salarios reales cayeron en picada, la tasa de sindicalización se redujo a la mitad (a sólo 13,5 por ciento), el desempleo se duplicó (de 6,3 a 14,9 por ciento) y la economía “informal” se expandió. Según el Banco Mundial:

“[El] porcentaje de venezolanos que viven en la pobreza (ingresos del hogar de menos de 2 dólares al día) ha aumentado del 32,2 por ciento en 1991 al 48,5 por ciento en el 2000. Del mismo modo, la proporción de los que viven en la extrema pobreza—menos de 1 dólar diario—pasó del 11,8 por ciento al 23,5 por ciento. “—”Venezuela, Resumen del País”, Banco Mundial, agosto de 2004

A medida que los pobres eran cada vez más pobres, la riqueza de los ricos crecía a un ritmo constante: “La cuota de ingresos de la población más pobre, el 40%, se redujo del 19,1 por ciento en 1981 al 14,7 por ciento en 1997, mientras que la del decilio más rico aumentó del 21,8 al 32,8 por ciento”(Venezuelan Politics in the Chávez Era (La política venezolana en la era de Chávez), Steve Ellner y Daniel Hellinger, ed., 2003).

En marzo de 1994, tan pronto como salió de la cárcel, Chávez comenzó a organizar una alianza de “militares y civiles”, el Movimiento Quinta República (MVR), que participó en el “Polo Patriótico”, un bloque de partidos que se comprometieron a liberar a Venezuela de la corrupción y la servidumbre neocolonial. Como candidato presidencial del Polo Patriótico en las elecciones de diciembre de 1998, Chávez recibió el 56 por ciento de la votación:

“Chávez fue elegido a finales de 1998 sobre la base de tres promesas: primero, desbaratar el sistema político anterior de Venezuela, conocido como “puntofijismo”, llamado así por la localidad, Punto Fijo, lugar en el cual los demócrata cristianos (Copei) y los socialdemócratas (Acción Democrática) firmaron un acuerdo para limitar el sistema político de Venezuela a una competencia entre estos dos partidos. Segundo, Chávez prometió acabar con la corrupción. Y en tercer lugar, Chávez se comprometió a aliviar la pobreza en Venezuela.”

—Gregory Wilpert, Venezuelanalysis.com 11 de noviembre de 2003

Pocos meses después de ser electo, la propuesta de Chávez de convocar una asamblea constituyente ganó por abrumadora mayoría. Sus partidarios barrieron en las elecciones de la asamblea de julio de 1999, donde procedieron a redactar una nueva constitución en la que se declaró a Venezuela como un “Estado democrático y social de derecho y de justicia.” Cuando este documento fue ratificado por el 70 por ciento de los votantes en el referéndum de Diciembre de 1999, nació la nueva “República Bolivariana de Venezuela”. Siete meses más tarde, en julio de 2000, Chávez fue elegido como su primer presidente.

Las relaciones eran tensas entre los puntofijistas y los Bolivarianos dentro del aparato estatal. Los que habían servido en el antiguo régimen no confiaban en Chávez, que no parecía estar interesado en absoluto en utilizar su posición para lograr ventajas personales (una característica que muchos de su círculo no comparten). Muchos veteranos se preocupaban de que las denuncias Bolivarianas de la pobreza y la “globalización” pudieran agitar a las masas empobrecidas. Ellos se sintieron alarmados cuando Chávez asignó a los mandos militares leales la supervisión de la administración pública:

“Los militares están por todas partes,” me explicó un alto asesor económico. ‘A veces parece como si hubiera un proyecto secreto que no conoces. Es realmente un partido militar. En algunos de los ministerios, se dá el caso de un doble poder.’”

—Gott, op.cit. 

Washington sospechaba igualmente de las intenciones Bolivarianas. Para tranquilizar a los imperialistas, el gobierno se comprometió a no tocar las inversiones extranjeras, a pesar de que, según Gott, Chávez trató de evitar la responsabilidad personal por esta medida estando fuera del país cuando se anunció la misma.

A pesar de las vehementes denuncias del “neoliberalismo”, el gobierno bolivariano propuso privatizar las empresas de propiedad estatal de la electricidad y del aluminio, mientras conservaba el control de PDVSA. En su discurso inaugural, Chávez detalló el plan económico de su gobierno:

“Nuestro proyecto no es ni estatista ni neoliberal; estamos explorando el terreno intermedio, donde la mano invisible del mercado se une con la mano visible del estado: tanto estado como sea necesario, y tanto mercado como sea posible.”

Ibíd.

Si bien continuó proclamando su compromiso con la justicia social, el gobierno venezolano prosiguió realizando los pagos programados de su deuda externa y, en un evidente intento de tranquilizar a los reaccionarios, Chávez volvió a nombrar a Maritza Izaguirre como ministra de finanzas—a pesar de que, bajo la administración de Caldera, ella introdujo muchas de las medidas impopulares denunciadas por los Bolivarianos.

Pero, a pesar de las políticas económicas conservadoras del gobierno, su base popular fue fortalecida con la convicción de que el presidente estaba de su lado. En noviembre de 2001, la tensión entre los Bolivarianos y los puntofijistas alcanzó un punto crítico cuando Chávez, en un intento de apuntalar su popularidad que se deterioraba, impulsó a través de 49 decretos el cumplimiento de algunas de sus anteriores promesas. Uno de estos limitaba el control extranjero de la industria petrolera y duplicaba las regalías debidas al gobierno. La oposición de derecha respondió acelerando sus planes de derrocar al régimen.

Mientras que unos pocos capitalistas venezolanos trataron de llegar a un modus vivendi con Chávez, la mayor parte de la burguesía, y gran parte de la pequeña burguesía, eran hostiles en forma virulenta. La vendida burocracia sindical de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), explotando demagógicamente algunas legítimas quejas de su base, tomó partido del lado de la patronal en contra de Chávez. Algunos de los más corruptos y cínicos elementos de la izquierda, en particular los degenerados estalinistas del antiguo grupo de la Bandera Roja a favor de los albaneses, también lanzaron su apoyo en favor a la oposición pro-imperialista “democrática”. El 10 de diciembre de 2001, la CTV, con el apoyo de Fedecámaras (la asociación de empleadores) y la dirección de PDVSA, llevó a cabo una huelga de un día para protestar contra los decretos emitidos por Chávez el mes anterior. Chávez respondió en febrero de 2002 despidiendo a los principales directores de PDVSA, un acto que desencadenó un golpe respaldado por Estados Unidos dos meses más tarde.

La Fundación Nacional para la Democracia (NED) de EE.UU., que canalizó los fondos de la CIA a la contra nicaragüense en la década de 1980, había estado durante mucho tiempo financiando la burocracia de la CTV a través de la AFL-CIO perversamente titulada “Centro Americano para la Solidaridad Laboral Internacional” (ACILS, alias “Centro de Solidaridad”), encarnación contemporánea del infame Instituto Americano para el Desarrollo del Sindicalismo Libre. Entre 1997 y 2002, la NED le aportó oficialmente a ACILS 700,000 dólares para la subversión en Venezuela (Monthly Review, mayo de 2005). No fue casual que el presupuesto de la NED en Venezuela se cuadruplicó en el período inmediatamente antes del golpe de abril de 2002. Entre otras cosas, patrocinó una conferencia de los burócratas de la CTV, funcionarios de Fedecámaras y miembros de la jerarquía católica en Marzo de 2002 para discutir las perspectivas y las prioridades del futuro del país.

Golpe de Abril de 2002: Fabricado en los EE.UU.

El 11 de abril de 2002, elementos de los militares venezolanos detuvieron a Chávez, y el jefe de Fedecámaras Pedro Carmona se proclamó a sí mismo Jefe de Estado. Carmona inmediatamente anuló la Constitución, disolvió el parlamento, suspendió la Corte Suprema de Justicia, revocó la totalidad de los decretos de Chávez y comenzó a recoger a los principales Bolivarianos. Con consumado cinismo anunció: “Todo el mundo sentirá que existe mucha libertad, pluralismo y respeto por el estado de derecho” (Associated Press, 12 de abril de 2002). Carmona recibió el apoyo de los medios, de gran parte de los intelectuales y del cuerpo de oficiales, de la Iglesia Católica y, por supuesto, de los grandes capitalistas y terratenientes. Su régimen fue inmediatamente reconocido por Washington, Madrid, y el FMI, pero ningún gobierno de América Latina tuvo el deseo de apoyar el derrocamiento, orquestado por los EE.UU., de un gobierno electo de la región. Nunca hubo dudas serias acerca de la participación de Norteamérica:

“Las [v]isitas de los venezolanos que tramaban el golpe, incluido el propio Carmona, comenzaron, dicen las fuentes,’hace varios meses’, y continuaron hasta semanas antes del golpe del pasado fin de semana. Los visitantes fueron recibidos en la Casa Blanca por el hombre al que el Presidente George Bush le dio la tarea de ser su político clave para América Latina, Otto Reich.

“Reich es un Cubano Americano del ala derecha que, bajo el mando de Reagan, dirigió la Oficina de Diplomacia Pública. Esta oficina, en teoría, rendía cuentas al Departamento de Estado, pero las investigaciones del Congreso demostraron que Reich le rendía cuentas directamente al Asistente para la Seguridad Nacional de Reagan, Coronel Oliver North, en la Casa Blanca. “

Observer (Londres), 21 de abril de 2002

El ex oficial de la inteligencia naval de EE.UU. Wayne Madsen informó:

“‘La primera vez que oí hablar del teniente coronel James Rogers (el agregado militar asistente, trabajando ahora en la embajada de los EE.UU. en Caracas) iba para allá el pasado mes de junio para preparar el terreno,’ dijo ayer el Señor Madsen, un analista de inteligencia. “Algunos de nuestros agentes anti-narcóticos también participaron”.

“Él dijo que la marina se encontraba en la zona para realizar operaciones que no tenían relación con el golpe, pero que entendía que habían asistido con inteligencia de trasmisiones mientras éste se llevaba a cabo.

“El Señor Madsen también dijo que la marina ayudó apoyando a los militares venezolanos con la interferencia de comunicaciones, centrándose en las comunicaciones desde y hacia las misiones diplomáticas pertenecientes a Cuba, Libia, Irán e Iraq—los cuatro países que habían expresado su apoyo al Sr. Chávez- en Caracas.”

Guardian (Londres), 29 de abril de 2002

Aunque Carmona se mantuvo en el poder durante menos de 48 horas, encontró tiempo para reunirse con el embajador español y con el de EE.UU. El golpe fracasó cuando cientos de miles de partidarios de Chávez se concentraron en los exteriores del palacio presidencial de Miraflores para exigir su reposición, mientras que varios cientos de soldados leales, que se habían escondido en el sótano después de haber sido avisados del golpe, reaparecieron para detener a Carmona.

Algunos altos oficiales, que inicialmente habían estado junto a los golpistas, estaban tan consternados por las acciones dictatoriales del jefe de Fedecámaras durante su primer día en el cargo que le retiraron su apoyo. Esto puede explicar por qué, tan pronto como regresó, de inmediato Chávez trató de abrir un “diálogo” con sus enemigos de derecha, dio marcha atrás sobre algunas propuestas de reformas y anunció que mantendría en su lugar a la dirección de PDVSA. En lugar de calmarse, los derechistas vieron estas propuestas como un signo de debilidad y se inició una huelga nacional/cierre patronal para derrocar al gobierno de Chávez en diciembre de 2002. El cierre patronal contó con el apoyo de todos los grandes capitalistas y una minoría de trabajadores. El mismo infligió graves daños económicos, pero se vino debajo de spués de un par de meses. Esta vez Chávez fue menos conciliador, y de inmediato despidió a 18,000 de los participantes (incluidos los jefes de PDVSA).

La mayoría de la clase trabajadora y varios sindicatos importantes se opusieron activamente al cierre patronal:

“… en el proceso de recuperación de PDVSA, hubo muchas experiencias del control de los trabajadores, en particular en las refinerías de El Ilenadero de Yagüa, Puerto La Cruz y El Palito. En esta última, decenas de trabajadores trabajaron día y noche para contrarrestar el sabotaje económico. Y fue también la presión de los trabajadores la que obligó a […] Ferrari a abrir y distribuir gasolina.

“Experimentos similares tuvieron lugar en otras ramas de la industria. En medio del cierre patronal, los trabajadores ocuparon las empresas exigiendo su reapertura y el control directo de la producción por los trabajadores. Este fue el caso de Texdala, una fábrica textil en Maracay, y del Central Carora, un ingenio azucarero en el estado de Lara.

—Frédéric Lévêque, RISAL, 5 de junio de 2003

Tras el fracaso del cierre patronal, la oposición de derecha, que según el National Catholic Reporter (2 de abril de 2004) estaba recibiendo un millón de dólares al año de los EE.UU. para luchar contra Chávez, comenzó a recolectar firmas para un referendo revocatorio presidencial. La votación, que finalmente se celebró el 15 de agosto de 2004, le dió un golpe devastador a la oposición. Una eminente secuaz de los imperialistas, Maria Corina Machado (dirigente de Súmate, el grupo que encabezó la campaña de revocación) se enfrenta ahora a cargos criminales por el uso ilegal de fondos extranjeros para tratar de influir en el resultado del referendo. Como dando un aviso a Caracas, Machado fue invitada a la Casa Blanca en mayo de 2005 por George W. Bush.

La decisiva victoria de Chávez en el referéndum debilitó dramáticamente a la oposición. La posterior victoria de los candidatos a favor de Chávez en las elecciones regionales del 2004 llevó a la designación de una mayoría chavistaen el Tribunal Supremo. Con la derecha en retirada, Chávez giró hacia la izquierda, al menos retóricamente, y en enero de 2005 en el Foro Social Mundial en Porto Alegre, declaró que de ahora en adelante su gobierno seguiría un programa “socialista”.

Muchos izquierdistas respaldaron a Chávez en el referéndum revocatorio sobre la base de que sus opositores eran reaccionarios. Pero votar “no” a las nuevas elecciones presidenciales equivalió a dar apoyo político al actual gobierno burgués, algo que los marxistas nunca pueden hacer. En esas circunstancias, sin ninguna posibilidad de expresar una clara alternativa proletaria, lo mejor que los trabajadores venezolanos con conciencia de clase pudieron hacer fue echar a perder sus papeletas de votación, a la vez que dejaron claro que estaban dispuestos a defender a Chávez, con las armas en la mano, contra cualquier ataque extralegal de la derecha o de sus padrinos imperialistas.

Reforma Social y ‘El Movimiento’

El gobierno de Chávez ha puesto en marcha una serie de significativos nuevos programas sociales (llamados “misiones”) que están prestando una importante asistencia a millones de pobres de Venezuela. La Misión Mercal estableció una cadena de supermercados para vender productos a precios subvencionados. La Misión Robinson, un programa de alfabetización en masa, ya ha enseñado a más de un millón de personas pobres a leer y escribir. La Misión Ribas ayuda a los que nunca se graduaron de la escuela secundaria a reanudar sus estudios, mientras que la Misión Sucre ofrece becas para estudiantes pobres para asistir a la universidad. La Misión Vuelvan Caras es un programa de capacitación a través del cual los graduados de la Misión Ribas y otros pueden aprender las habilidades necesarias para lograr empleos productivos, decentes.

El objetivo de la Misión Barrio Adentro es el de crear un sistema de atención de salud libre y universal. Ya 20,000 cubanos profesionales de la medicina han creado clínicas que proporcionan servicios de salud y de atención dental gratuitos para los pobres de las zonas urbanas y rurales. A cambio, Venezuela le está vendiendo petróleo a Cuba a precios muy por debajo de los del mercado internacional. La Misión Barrio Adentro II, iniciada en junio de 2005, está construyendo hospitales, así como instalaciones para los diagnósticos y la rehabilitación. Chávez ha anunciado planes para la Misión Barrio Adentro III, a fin de organizar la adquisición de modernos equipos médicos. En virtud de la Misión Milagro, Venezuela está enviando miles de pacientes, que de otro modo no podrían costearlo, a Cuba para ser operados.

Las misiones Bolivarianas, que son muy populares, han ayudado a sacar a millones de venezolanos pobres hacia la actividad política a través de su insistencia en la participación de la “base”. Gran parte de esto ha tenido lugar a través de los “Círculos Bolivarianos”, agrupaciones locales de entre siete y diez personas que ayudan a la inscripción de las personas en las “misiones” y, a continuación, las apoyan y supervisan su progreso. Los Círculos Bolivarianos, que tienen una relación cuasi independiente del Estado y que cuando alcanzaron su máximo alegaban tener dos millones de miembros activos, están decreciendo y son sustituidas por otras redes organizativas.

En febrero de 2002 el gobierno anunció que emitiría títulos de tierra a los habitantes de los barrios populares organizados en los comités por la tierra de entre 100 y 200 familias. Estos comités de tierras urbanas se han convertido en un pilar central de la “Revolución Bolivariana”:

“La reforma del suelo urbano está funcionando como un catalizador para la movilización de los barrios de Venezuela, a raíz del fracaso de los Círculos Bolivarianos… Ha llevado a la movilización de más de 5,000 comités por la tierra, lo que representa una población total de más de 5 millones de venezolanos, o el 20% de la población. Esto hace que los comités urbanos por la tierra sean el mayor movimiento social organizado de Venezuela.

—Gregory Wilpert, Venezuelanalysis.com 12 de septiembre de 2005

El gobierno también ha creado instituciones financieras en pequeña escala (por ejemplo, el Banco de la Mujer y el Banco del Pueblo) para proporcionar crédito barato a las pequeñas empresas y las cooperativas. La Unión Nacional de Amas de Casa, que se inició en 2003, es otro participante clave en los planes de “desarrollo endógeno”:

“’También tenemos gente que enseñan a las mujeres cómo desarrollar las cooperativas en las pequeñas empresas y el trabajo comunitario, ‘[Explicó Lizarde Prada, líder de Unión de Amas de Casa]. ‘Por ejemplo, si usted vive en un determinado barrio y tiene la materia prima, tales como el banano, puede usarla para una dulcería y utilizar el transporte local para su negocio. Todo esto va a generar más trabajo local.’ Hay diferentes cooperativas afiliadas a la Unión de Amas de Casa, algunas participan de la confección y distribución de alimentos, otras tienen que ver con textiles y confecciones”.

—Benjamin Dangl, ZNet, 27 de abril de 2005

Si bien mejora de la vida para muchos de los más pobres, este tipo de iniciativas ni siquiera comienza a abordar las raíces de la desigualdad social en el orden mundial imperialista. Chávez ha comenzado recientemente a hablar del “socialismo del siglo 21 “, pero las medidas propuestas hasta el momento no parecen ir mucho más allá del “Programa de Transición Económica” de 1999-2000, que prevé el desarrollo de “una economía humanista, autoadministrada y competitiva”, para el que:

“El telón de fondo es la organización social de la producción en la que el mercado, como mecanismo fundamental para la asignación de recursos y factores, incorpora formas organizativas complementarias de propiedad privada que, al igual que las cooperativas y las asociaciones estratégicas de consumidores y productores, fomentan una diversificación dinámica de la producción y añaden valor”.

Hay una contradicción profunda y fundamental entre los intereses de los que poseen y controlan los resortes económicos fundamentales—la burguesía venezolana y sus patrones imperialistas—y la masa de la población. En algunas circunstancias, a los capitalistas puede obligárseles a hacer concesiones; pero, siempre y cuando el estado burgués siga intacto, los beneficios de los trabajadores pueden ser fácilmente abolidos cuando la relación de las fuerzas cambia.

Límites de la Política Agraria Bolivariana

La supuesta “guerra contra el latifundio” ilustra los límites del experimento Bolivariano. Entre los 49 decretos que Chávez promulgó en noviembre de 2001, uno que particularmente enfureció a los oligarcas fue la creación del Instituto Nacional de Tierras (Instituto Nacional de Tierras, INTI), que se encargaría de poner en práctica una modesta reforma agraria. La ley impone un impuesto suplementario sobre las tierras donde más del 80 por ciento estén sin trabajar, y permite la expropiación, con indemnización completa—de tierras ociosas de “alta calidad de más de 100 hectáreas o de tierras de menor calidad de más de 5,000 hectáreas” (New Left Review, mayo-junio de 2003). Las tierras expropiadas se suponía que fueran entregadas a las cooperativas de campesinos. La reforma tenía el propósito de satisfacer el hambre de tierras de los campesinos pobres, modernizar el campo y aumentar la producción agrícola, promoviendo de este modo la “soberanía alimentaria” en Venezuela. Ricaurte Leonete, el jefe del INTI, señaló que no se trataba de una medida anti-capitalista: “Nuestros terratenientes no son ni siquiera capitalistas. Los capitalistas hacen uso de sus tierras… En Europa el capitalismo se deshizo de este tipo de comportamiento parasitario hace mucho tiempo” (citado en Le Monde Diplomatique, octubre de 2003).

Sin embargo, a pesar de los ataques retóricos ocasionales en contra de los hacendados parásitos, el régimen no tocó ninguna posesión de fincas por más de tres años. Mientras tanto, más de 100 dirigentes campesinos han sido asesinados por bandas armadas que trabajan en favor de los grandes propietarios de tierras. En algunos casos, las autoridades locales Bolivarianas están del lado de las élites rurales:

“Una cosa es cuando el enemigo es un gobernador de la oposición—como en los estados de Yaracuy, Apure y Carabobo—o un político del antiguo régimen. Sin embargo, en enero de 2002, en El Robal (Estado Cojedes), fue Jhonny Yánez Rangel, el que soltó los perros. El había sido electo como miembro del Movimiento Quinta República (MVR, el partido del presidente). ‘Él expulsó a los campesinos, y destruyó sus ranchos y sus equipos. Todo se perdió,’ dice Vásquez [un campesino sin tierra], enfurecido todavía con lo que pasó. ‘¿Cómo puede un gobernador revolucionario actuar en contra de la revolución?”

Le Monde Diplomatique, octubre de 2003 

En enero de 2005, cuando el gobierno tenía menos deseos de concertar con los reaccionarios, Rangel envió a 200 soldados de la Guardia Nacional a la finca de 32,000 acres El Charcote (propiedad del multimillonario británico Lord Vestey) donde varios centenares de campesinos sin tierra habían estado ocupándola ilegalmente durante años. ElWashington Post (14 de enero de 2005) se aprovechó de esto inmediatamente, titulándolo un “asalto a la propiedad privada” que probaba que Chávez “está socavando los cimientos de la democracia y la libre empresa.” Los medios de comunicación europeos lo trataron menos histéricamente. La BBC describió el anuncio de Chávez de que se aceleraba la reforma agraria como “más reducida de lo que muchos esperaban”, y la Radio de los Países Bajos señaló:

“Aunque el Presidente Hugo Chávez, una vez habló de una ‘guerra contra las fincas’, el gobierno ahora evita cuidadosamente usar la palabra ‘confiscación’. Dice que se trata simplemente de ‘recuperar’ la tierra que, aunque siempre ha sido un ‘bien público’, fue dudosamente ‘ocupada’ por propietarios privados y empresas.”

—Radio Netherlands 15 de marzo de 2005

La discrepancia entre el fuerte discurso sobre “la guerra a los latifundios”, y las tímidas medidas realmente adoptadas se hace más evidente por los últimos intentos del régimen de “coordinar” con los propietarios de tierras para llegar a acuerdos negociados y por su resistencia a apoyar las ocupaciones campesinas. A pesar de toda su retórica radical, Chávez está muy consciente de que una verdadera revolución agraria que desarraigue a los grandes propietarios de tierra, también amenaza inevitablemente a la propiedad capitalista en las ciudades. En los últimos años, con el fin de apaciguar a los pobres del campo sin ofender a los ricos terratenientes, el régimen ha estado parcelando las tierras de propiedad estatal, entregando más de dos millones de hectáreas a 130,000 familias y cooperativas agrícolas. Al hacer esto, la acción del gobierno incrementa la influencia del mercado capitalista y mantiene la influencia de los grandes terratenientes.

Chávez y los trabajadores sindicalizados

El gobierno de Chávez ha aumentado el salario mínimo en varias ocasiones—incluyendo un alza del 26 por ciento en mayo de 2005 (aproximadamente igual a la tasa anual de inflación) —y al mismo tiempo ha hecho más difícil para los empleadores el despido de los trabajadores. Estas medidas, que son aplicables sólo a la mitad de la fuerza de trabajo que está empleada por la economía “oficial”, han hecho más fácil la sindicalización de los trabajadores.

Cuando Chávez llegó al poder, la principal federación sindical era la muy burocratizada CTV, que estaba tradicionalmente integrada estrechamente con la Acción Democrática, autodescrita como “socialdemócrata”, que sostenía al régimen puntofijista. En marzo de 2000, Chávez declaró ilegal una huelga de los trabajadores de PDVSA por mejores salarios y condiciones de trabajo, y exigió que se eligiera una nueva directiva del sindicato antes de que las negociaciones pudieran continuar. Para no cumplimentar esto, los que encabezaban el sindicato suspendieron la acción. Sin embargo, siete meses más tarde, en octubre, 30,000 trabajadores del petróleo se declararon en huelga de nuevo, y después de cuatro días le arrancaron un aumento del 60 por ciento del pago a la dirección de PDVSA. Esta vez el gobierno no trató de intervenir, ya que los sindicatos que representan a más de un millón de empleados del sector público declararon su intención de ir a la huelga en solidaridad (BBC News Online, 15 de octubre de 2000).

En 2001, en un intento por romper el dominio de la burocracia de la CTV, el gobierno decretó que todos los sindicatos habían de celebrar elecciones de inmediato. Aunque la intervención de Chávez en el movimiento sindical fue popular con muchos trabajadores frustrados por los lideres corruptos de la CTV, los marxistas, como cuestión de principio, se oponen a cualquier intromisión del gobierno capitalista en los sindicatos. Aquellos que confían en el estado burgués para luchar contra la corrupción sólo debilitan al movimiento obrero. Cuando los burócratas de la CTV lograron ganar la votación, los partidarios de Chávez se separaron y fundaron la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) en abril de 2003. Desde entonces, la UNT ha crecido rápidamente, y actualmente representa a la gran mayoría de los trabajadores del sector público y la mitad de los que están en el sector privado.

Esos izquierdistas que quieren ver a Chávez como un revolucionario socialista han sido alentados por la reciente nacionalización de varias empresas. Alan Woods, dirigente del Comité por una Internacional Marxista, declaró:

“El hecho de que el Presidente Chávez ha hecho declaraciones públicas a favor del socialismo es una indicación más clara de hacia donde se mueve la Revolución Bolivariana. La nacionalización de Venepal, y ahora también de CNV, confirma esta dirección. Aquellas personas que nos criticaban por apuntar que la revolución bolivariana tendría que tomar el camino socialista o fracasar, han demostrado estar completamente equivocados.”

—Marxist.com 10 de junio de 2005

La nacionalización en Enero de 2005, de la fábrica de papel de Venepal (que había entrado en bancarrota como consecuencia de la participación de su propietario en la “huelga general” de los jefes en el 2002-2003) sólo se produjo después de que varios cientos de trabajadores, en respuesta a su cierre en septiembre de 2004, ocuparon el molino y reanudaron la producción. Chávez no pretendía que esto representara un paso hacia el socialismo: “La expropiación de Venepal es una excepción, no una medida política, ni gubernamental. No vamos a tomar la tierra, si es suya es suya. Pero la empresa que esté cerrada y abandonada, vamos a ir por ella. Por todas ellas” (Venezuelanalysis.com, 20 de enero de 2005). Sólo en diciembre de 2004, luego de que la empresa se había declarado oficialmente en bancarrota, fue que el gobierno la nacionalizó, y sólo después de pagar a los propietarios el valor total de la misma en el mercado. En abril de 2005 el gobierno también se hizo cargo de la Constructora Nacional de Válvulas (CNV), que también había sido cerrada por su propietario (el ex presidente de PDVSA Andrés Sosa Pietri). En este caso también, las autoridades Bolivarianas actuaron sólo después de que unos 60 ex empleados de CNV ocuparon la fábrica.

El gobierno ha anunciado planes para la conversión de otras empresas en quiebra, así como algunas empresas privadas “co-dirigidas” por los empleados, en Empresas de Producción Social (EPS):

“Ejemplos de empresas que deben convertirse en EPS son Cadafe (la compañía eléctrica), Hidroven (la compañía de agua), el Metro, Conviasa (la aerolínea estatal). La empresa petrolera PDVSA propiedad del estado es una empresa que ya ha hecho la transición de empresa capitalista a empresa de producción social,” dijo Chávez….

“Las expropiaciones para hacer avanzar este programa, sin embargo, serían sólo un último recurso. En primer lugar se intentará llegar a acuerdos con los actuales propietarios de las empresas, para que éstas se reabran como empresas de producción social con apoyo gubernamental. Se podrá llegar a acuerdos, ‘siempre y cuando los propietarios estén dispuestos a mejorar la empresa, a promover la participación de los trabajadores, e involucrarlos en la distribución de los productos, así como para que sean partícipes de los beneficios [de la empresa]’, dijo Chávez.”

—Venezuelanalysis.com, 18 de julio de 2005

A pesar de los deseos ilusorios de algunos izquierdistas, la realidad de la “gestión conjunta” de los trabajadores con los empresarios no tiene nada que ver con el socialismo:

“Los trabajadores de Cadafe, la empresa estatal de electricidad que proporciona el 60 por ciento de la electricidad en Venezuela, empezó a impulsar la cogestión poco después que Chávez fue elegido en 1998. En 2002, poco después del golpe de abril, Cadafe comenzó oficialmente la transición a la cogestión. Pero tres años después, el rol de los trabajadores en el proceso de toma de decisiones todavía está limitado a dos asientos en un comité de cinco miembros—que no es más que un grupo que puede hacer recomendaciones al presidente de la empresa, pero éste no está en la obligación de hacer caso de ellas. Después de dar a la gerencia estatal la oportunidad de poner en práctica una verdadera cogestión, los trabajadores de Cadafe, encabezados por la federación sindical Fetraelec, organizaron una serie de protestas expresando su impaciencia. Es una estrategia difícil, porque la mayoría de estos trabajadores son firmes partidarios del Presidente Chávez, pero sus protestas están dirigidas necesariamente contra el Ministerio de Energía—la entidad estatal encargada de Cadafe”.

Monthly Review, junio de 2005 

El mejor ejemplo de una historia de cogestión “exitosa” es el caso de Alcasa, un complejo de aluminio de propiedad estatal ubicado en la ciudad industrial de Puerto Ordaz, donde los consejos departamentales están autorizados a discutir el “presupuesto participativo” de la empresa. En abril de 2005, los 2,700 empleados de la planta tuvieron la oportunidad de elegir a dos de los cinco directores de la empresa. El presidente de Alcasa, Carlos Lanz, un ex líder guerrillero, sugirió: “Este es un caso en que los trabajadores controlan la fábrica y por eso es un paso hacia el socialismo del siglo XXI” (BBC News Online, 17 de agosto de 2005). En realidad, esta es simplemente una manera de aumentar la productividad acelerando el ritmo, algo por lo que siempre abogará la gerencia:

“‘Los directores y los trabajadores están gestionando este negocio juntos’,dijo [el trabajador de Alcasa, Pedro] Gómez, por encima del ruido retumbante de carretillas elevadoras y el zumbido de los ventiladores industriales, goteándole el sudor por el rostro debido al calor de la plataforma de colada. ‘Es para nosotros una nueva motivación para trabajar duro.’”

—New York Times, 3 de agosto de 2005

La dirigencia sindical Bolivariana está feliz en replantear el “socialismo” para que se corresponda con la política de cogestión del régimen. Las dos principales consignas de la UNT para el 1ro. de mayo de 2005 eran: “La cogestión es revolución” y “Los trabajadores venezolanos están construyendo el socialismo Bolivariano” (Green Left Weekly, 11 de mayo de 2005). Una visión del “socialismo” como una economía de mercado descentralizada en la que los trabajadores pueden consultar conjuntamente con la gerencia las decisiones y en el que el estado proporciona amplios programas sociales, pueden ser fuente de inspiración para muchos venezolanos, pero la idea de crear un capitalismo con conciencia social, humano y dirigido por los trabajadores es una fantasía pequeño burguesa irrealizable.

El camino hacia el seudo socialismo bolivariano comienza con una financiación pública para salvar a los capitalistas que han llevado a sus empresas a la quiebra, y continúa, si todo va bien, con la transformación de los empleados en pequeños propietarios-operadores:

“Alexix Ornevo, ex miembro de la junta directiva del ahora desaparecido sindicato de Venepal y actual miembro de la Dirección de Invepal [el nuevo nombre de la nacionalizada Venepal], señaló que, dado que ya no tenían jefes, ya no necesitan un sindicato, puesto que los trabajadores estaban ahora agrupados en una cooperativa (Covimpa) para hacer funcionar la empresa. Y como una cooperativa, Ornevo se apresuró a señalar, obtuvieron varios beneficios, entre ellos la desgravación constitucional para no pagar impuestos. También, gracias a la Constitución Bolívariana de 1999, Covimpa—que en la actualidad es propietaria del 49 por ciento de las acciones de Invepal—tiene derecho por ley a incrementar su participación hasta el 95 por ciento.”

Monthly Review, junio de 2005

Las cooperativas que sobreviven y prosperan eventualmente conseguirán suficientes acciones en el mercado para sacar a sus competidores fuera del negocio. En ese momento, ellos querrán la oportunidad de ampliar sus operaciones mediante la absorción y la reorganización de las cooperativas menos rentables, y sin duda, esperarán recibir una parte de los futuros ingresos como retribución a su experiencia. Los miembros de las cooperativas más exitosas podrían darse cuenta que la gestión de sus diversos negocios les deja poco tiempo para trabajar. Con el paso del tiempo, una parte cada vez mayor de sus ingresos vendrá de los dividendos (beneficio basado en las acciones). Esto no es socialismo, por supuesto, sino capitalismo, aunque durante un tiempo se disfrace bajo la ilusión de un capitalismo venezolano único, armonioso y compasivo. El auténtico socialismo comienza con la expropiación de la clase capitalista en su conjunto, la destrucción del aparato represivo del Estado y la creación de nuevas instituciones económicas basadas en el principio de la planificación y la cooperación, no de la competencia impulsada por las ganancias.

Bonaparte Bolivariano

Si bien Chávez ha derrotado a la oposición en cada enfrentamiento político hasta la fecha (y en la actualidad cuenta con el apoyo de una clara mayoría de la población), los capitalistas retienen la posesión de los principales medios de producción, comunicación y transporte; el aparato estatal sigue estando esencialmente intacto, y están conscientes de que en cualquier confrontación importante pueden contar con el apoyo de otros regímenes burgueses en la región, respaldados por la superpotencia imperialista del norte. La ambivalencia demostrada por los militares venezolanos hasta la fecha es atribuible, al menos en parte, al hecho de que hay más oficiales provenientes de las capas sociales más humildes que en el resto de América Latina.

Incluso los partidarios de Chávez están escépticos acerca de su confuso discurso nacional izquierdista, de “menos capitalismo y más socialismo” (ZNet, 10 de abril de 2005) como si fueran dos puntos de un continuo, determinados por el porcentaje de la economía que es de propiedad pública. En realidad se trata de dos órdenes sociales mutuamente antagónicos separados por una revolución o contrarrevolución, es decir, la guerra civil. En una encuesta de opinión realizada en 2005 por una empresa que no se considera simpatizante de Chávez, se encontró que más del 70 por ciento de los venezolanos manifestaron una amplia aprobación al presidente y un 35 por ciento dijeron que ellos querían que el gobierno estableciera el socialismo, mientras que otro diez por ciento estaba indeciso. Sin embargo, menos del 20 por ciento de los partidarios de Chávez estima que estará en condiciones de construir una sociedad socialista (Venezuelanalysis.com, 3 de mayo de 2005).

Chávez se ha afanado en alabar a “Jesucristo, uno de los mayores revolucionarios… el verdadero Cristo, el Redentor de los pobres” (ZNet, 10 de abril de 2005). En julio de 2005, el líder bolivariano afirmó: “En la historia de Venezuela nunca ha habido un gobierno que ha estado más cerca de los principios del cristianismo que éste” (Vheadline.com, el 14 de julio de 2005). De hecho, el “principio” fundamental del gobierno de Chávez es elbonapartismo—un término que indica un gobierno “fuerte” que parece flotar por encima de los conflictos de las clases sociales en competencia, pero que en realidad se balancea precariamente entre ellas.

Con el fin de mantener un espacio para maniobrar, Chávez, en ocasiones, ha encontrado conveniente prescindir de la “democracia participativa”, que se supone caracteriza a la revolución bolivariana:

“En respuesta a la creciente movilización exigiendo elecciones primarias para los candidatos regionales [dentro de la coalición chavista], la posición de Chávez ha sido una sorpresa para muchos. El mes pasado, declaró “Ya hemos anunciado los candidatos, y estos son los candidatos. Los que no desean la unidad pueden unirse a los escuálidos (la oposición).” Sin embargo, dado que todos esos candidatos fueron designados por un comité nacional dominado por el partido gobernante, el Movimiento V República (MVR), el resultado ha sido una fuerte oposición en muchas comunidades que están exigiendo que el gobierno actúe de conformidad con su retórica participativa.”

—Venezuelanalysis.com, 17 de octubre de 2004

Los candidatos para las elecciones a la Asamblea Nacional de diciembre de 2005, de la coalición “Grupo para el Cambio” pro-Chávez, también fueron elegidos por el “Comando Táctico Nacional”, en lugar de serlo por el nivel local.

El comportamiento bonapartista de Chávez parece derivarse de un deseo de mejorar las condiciones de los pobres y los oprimidos sin violar la propiedad capitalista. Sin embargo, los intereses fundamentales del proletariado y la burguesía están irreconciliablemente contrapuestos, y a pesar de su retórica socialista, Chávez está muy consciente de que su poder proviene de su cargo de jefe de un estado capitalista. Él tal vez desee no tener que comportarse tan autocráticamente, pero él no puede confiar en la base Bolivariana para tomar las decisiones importantes ya que son susceptibles de alterar el delicado equilibrio que está tratando de lograr.

Los imperialistas europeos, que en general son más sofisticados acerca de cosas como la “Revolución Bolivariana” que los “born again (renacidos)”, dentro y alrededor de la Casa Blanca, no están particularmente alarmados por los acontecimientos en Caracas. Durante una visita a Europa en octubre de 2005, Chávez se reunió con el primer ministro de Italia Silvio Berlusconi, del ala derecha, el cual le dijo más tarde al periódico italiano La Reppublica que el líder bolivariano es un “hombre pragmático”, con el cual es posible hacer negocios. “Es cierto que existen las distancias ideológicas [con los EE.UU.], pero al final, las relaciones comerciales son buenas. Lo conozco [a Chávez] hace tiempo. También tengo buenas relaciones con él”, destacó Berlusconi (Venezuelanalysis.com, 18 de octubre de 2005). El actual jefe de Fedecámaras, José Luis Betancourt, también ha optado por poner la otra mejilla, al menos en público, declarando: “la inversión conjunta pública y privada es la única manera de desarrollar este país de una manera armoniosa” (Venezuelanalysis.com, 26 De octubre de 2005). El representante de los patrones aparentemente “tuvo una respuesta favorable a la declaración de Chávez de que los derechos de propiedad serían respetados durante el desarrollo de Venezuela” (Ibídem).

La inmensa mayoría de la clase gobernante venezolana todavía odia a Chávez con pasión. Ellos están acostumbrados a disfrutar de los lazos íntimos, personales y financieros, con los políticos gobernantes del país, y se sienten incómodos al tener a un bonapartista que habla sobre cosas de izquierda, a cargo de su estado. Sin embargo, la relativa independencia de Chávez de la burguesía, le permite servir mejor a los intereses del capital venezolano, una paradoja, que él explicó en una “Mesa Redonda sobre Macro Negocios”, que tuvo lugar en Caracas el pasado mes de julio, donde participaron funcionarios de gobierno y empresarios de Venezuela y de Norteamérica:

“Venezuela, y dije esto antes de convertirme en presidente de Venezuela, es una especie de—diríamos en el ’95, ’97—Venezuela es una especie de bomba (tic tac! tic tac!). Vamos a empezar a desactivar el mecanismo de la bomba. Y hoy, no es que esté totalmente desactivada, pero estoy seguro de que es mucho menos probable que esta bomba explote hoy, que frente a lo que había desde 1985, 88, 89—entonces explotó. Los 90 hasta el 98, pobreza, desigualdad.”

—”Discurso del Presidente Chávez a los representantes de negocios venezolanos y norteamericanos,” Venezuelanalysis.com 6 de julio de 2005

Además de contrastar fuertemente con la retórica socialista sobre el capitalismo como “barbarie”, las palabras de Chávez sobre la “desactivación” de las contradicciones sociales se encuentran en el centro de todo el proyecto bolivariano. Con sus promesas irrealizables de promover simultáneamente los intereses de los pobres y el de las pirañas financieras imperialistas a través de una forma de desarrollo “endógeno” más inclusivo y socialmente responsable, Chávez, involuntariamente, sin duda, está ayudando a sentar las bases para que las fuerzas de derecha, cuando resurjan en el futuro, se cobren una venganza sangrienta.

‘Anti-Imperialismo’ Bolivariano

La implacable hostilidad de Washington hacia el gobierno bolivariano es una refutación de las pretensiones de la administración Bush de ser el campeón de la “democracia” y la “libertad”, para los pueblos de la tierra sumidos en la oscuridad. Aunque a regañadientes describen los repetidos triunfos electorales de los ‘chavistas’ como “técnicamente legales”, los funcionarios de EE.UU. advierten que Chávez representa “un nuevo tipo de autoritarismo” y se quejan de que él no gobierna “democráticamente”, es decir, que se niega a recibir órdenes de Washington.

Chávez ha condenado las invasiones de los EE.UU. a Afganistán e Irak; fustigó al FMI y al Área de Libre Comercio de las Américas y se hizo amigo de Fidel Castro. El Banco Central de Venezuela recientemente ha empezado a convertir la mayor parte de sus reservas de divisas de dólares a Euros (Venezuelanalysis.com, 5 de octubre), y Chávez ha insinuado que podría un día decidir iniciar poner precio a las exportaciones de petróleo en Euros también. Todo esto lo ha hecho ser la actual bestia negra de la máquina de propaganda imperialista americana, y, por tanto, el destinatario natural de un asesinato fatwa por parte del intolerable teocrático e incondicional partidario de Bush, Pat Robertson. Cuando las protestas masivas en Bolivia alcanzaron dimensiones prerrevolucionarias, en junio de 2005, el Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de los EE.UU., Roger Noriega, sabía a quien culpar: “El perfil de Chávez en Bolivia ha sido muy evidente desde el comienzo” (Miami Herald, 8 de junio de 2005). Fidel Castro, el tradicional fantasma de América Latina para los ilusorios fanáticos anti-comunistas, en tono de broma se quejó ante Chávez: “Me estoy dando cuenta de que su amistad está perjudicando mi imagen” (Reuters, 30 de abril de 2005).

La nefasta aventura americana en Irak ha hecho que sea menos probable un asalto militar inmediato a Venezuela, pero sin duda, la planificación está en proceso. La ayuda masiva de EE.UU. ha triplicado el tamaño de las fuerzas armadas de Colombia en los últimos años, proporcionando a Washington un sustituto confiable en la región. Cuando Chávez anunció planes para una ampliación modesta de la milicia popular, y compró 100,000 fusiles AK-47 y 40 helicópteros a Rusia, la administración Bush graznó que estaba poniendo en peligro la paz de la región. El Secretario de Defensa de EE.UU., Donald Rumsfeld, cínicamente preguntó: “¿Dónde demonios está [la amenaza] que Venezuela ve, que hace que desee tener todas esas armas?” (BBC News Online, 1 de julio de 2005).

A pesar de los intentos de diversificar sus mercados, Venezuela sigue dependiendo de las ventas a los EE.UU., que alcanzan aproximadamente los dos tercios de sus ingresos por exportación de petróleo, como los Bolivarianos han sugerido, es una razón más que suficiente para llegar a un acuerdo con los EE.UU. En el período posterior al golpe de abril de 2002, un exasperado Chávez declaró: “Conmigo en el poder el abastecimiento de petróleo a los EE.UU. está asegurado. Si apoyan los esfuerzos encaminados a obligarme a salir del poder habrá una guerra civil y el petróleo se interrumpirá” (ZNet, 10 de septiembre de 2002). En la Mesa Redonda de julio de 2005, Chávez habla de que tiene “amigos en ambos partidos” de la clase gobernante de Norteamérica. La oratoria demagógica anti-imperialista que tanto había entusiasmado a sus admiradores de izquierda en Porto Alegre fue puesta a un lado, a favor de un llamado a sus “queridos amigos de negocios de América del Norte” por la “paz”, la “comprensión”, la “transparencia” y la “verdadera integración”. Lejos de pedir “trascender el capitalismo” a través del socialismo Bolivariano, el máximo líder venezolano hiló fantasías acerca de la auto-reforma pacífica del imperialismo a través de una especie de impuesto Tobin, que podría “crear un fondo que permita a los gobiernos y a la sociedad forjar una alianza histórica para la supervivencia de la especie humana “(Venezuelanalysis.com, 6 de julio de 2005).

La expansión de los programas sociales bajo la “Revolución Bolivariana” ha sido pagada por el astronómico aumento de los precios internacionales del petróleo. Cuando Chávez asumió el poder en 1998, el petróleo se vendía aproximadamente a $12 el barril—en 2005 iba por $60. Bajo el gobierno de Chávez, el impuesto sobre ingresos pagado por las empresas petroleras extranjeras ha aumentado de un 1 por ciento nominal a un 16,6 por ciento (New York Times, 5 de julio de 2005). Sin embargo, si los ingresos del gobierno han aumentado, la deuda pública de Venezuela también ha aumentado, en gran parte como resultado de una política deliberada de subvencionar extravagantemente a los bancos de Venezuela:

“’Pero lo que hace que esto sea realmente una locura’, estima [Oscar] García [Mendoza, presidente del Banco Venezolano de Crédito], ‘es que el gobierno esté depositando todos sus ingresos del petróleo a un 5 por ciento en los mismos bancos, a los cuales les solicita préstamos al 14 por ciento. Es una manera muy fácil de hacer dinero para los banqueros. Esa es la razón por la que digo que esto es un gobierno para los ricos’.”

—Christian Parenti, “Hugo Chávez y Petro Populismo”, La Nación, 11 de abril de 2005

Parece ser que los chavistas se imaginan que se reducirá la subordinación de América Latina a los EE.UU. si se amplía el comercio regional y la cooperación económica. Hasta la fecha, Cuba es el único país que ha mostrado entusiasmo por la propuesta de Chávez llamada “Alternativa Bolivariana para las Américas” que competiría con el Área de Libre Comercio de las Américas, dominada por los EE.UU. Pero la lógica de tratar de incluir otros regímenes capitalistas en un proyecto de solidaridad Bolivariano se mostró claramente en agosto de 2005, cuando Chávez se ofreció a apoyar al gobierno de Ecuador en contra de los trabajadores que, exigiendo un aumento de las inversiones y más puestos de trabajo, llevó a la detención de las exportaciones de petróleo del país. Socavando la ventaja de los trabajadores, el gobierno de Chávez anunció: “Venezuela cubrirá los compromisos [de exportación de petróleo] que el gobierno de Ecuador [sic] no ha podido cumplir en estos días. Ellos no tendrán que pagar ni un centavo” (Reuters, 21 de agosto de 2005).

El Marxismo y el Estado en Venezuela

Esta vergonzosa acción de romper una huelga fue pasada por alto sin comentarios por parte de muchos de los admiradores internacionales de Chávez, incluidos los del Comité para una Internacional Marxista, que en papeles es el defensor de la independencia política de la clase obrera de la burguesía y, al menos en teoría, abogan por la creación de un partido leninista de vanguardia para llevar a cabo el programa de Trotsky de la revolución permanente. Pero, para el CMI, nada de esto parece aplicarse en Venezuela.

Los marxistas no desacreditan las medidas aplicadas por el gobierno de Chávez que mejora las vidas de los pobres y desposeídos—pero tampoco llegamos a la conclusión de que los principios fundamentales del socialismo ya no se aplican. Capitalistas y trabajadores tienen intereses materiales contrapuestos en Venezuela, lo mismo que en el resto del mundo. Ninguna alquimia Bolivariana puede transformar un instrumento construido para defender y promover la explotación capitalista—el estado burgués—en una agencia de liberación social.

El CMI afirma que Chávez ha “llevado a cabo una purga parcial del estado” (Marxist.com, 20 de mayo de 2004). Alan Woods incluso ha afirmado que los intentos bonapartistas de Chávez de mediar entre los trabajadores y los patronos significa que “el estado en Venezuela ya no está controlado por la burguesía” (Marxist.com, 4 de mayo de 2004). Al tiempo que concede que Chávez encabeza uno burgués, y aún advirtiendo que el estado representa una amenaza para la “revolución” aún no consolidada, la solución de Woods es proponer “la necesidad de eliminar a todos los conservadores” aún escondidos en el aparato (Marxist.com, 20 de mayo de 2004). En un “informe de testigos oculares desde el corazón de la revolución”, un defensor del CMI describió intensamente la titánica lucha revolucionaria supuestamente en marcha dentro de la maquinaria capitalista estatal de Venezuela:

“A pesar de que las estructuras del Estado venezolano siguen siendo capitalistas, esto no significa que dentro de él no haya una feroz lucha que tiene lugar entre los revolucionarios y los sectores que piensan que la revolución ha ido demasiado lejos. Hay una enorme división entre los reformistas y los revolucionarios en el palacio de Miraflores, los ministerios y en todo tipo de oficinas públicas. En algunos ministerios, la izquierda es fuerte, como por ejemplo en el Ministerio del Trabajo. Cristina Iglesias está en realidad trabajando codo con codo con la UNT, a fin de hacer frente a las prácticas anti- trabajadores de los jefes, tratando de impulsar la participación de los trabajadores en los sindicatos y tratando de aprovechar más las medidas de co-administración”.

—Marxist.com, 7 de septiembre de 2005

Aquí, en toda su desnudez, está la debilitante receta reformista de Eduard Bernstein de que los trabajadores pueden tomar en forma pacífica del estado capitalista y transformarlo gradualmente de un aparato de opresión en un instrumento de liberación.

Según el CMI, “Chávez, en general, ha hecho un cambio hacia la izquierda, que los marxistas revolucionarios debemos apoyar e impulsar” (Marxist.com, 19 de mayo de 2004). Los que critican a Chávez, o sus jactancias en el CMI, son despedidos como “sectarios”, que no alcanzan a comprender “la relación dialéctica entre Chávez y las masas”:

“Nuestra actitud hacia Chávez en todo momento ha sido una de apoyo crítico. Es decir, apoyaremos a Chávez en la medida en que golpee al imperialismo y la oligarquía, pero vamos a criticarlo cuando vacile o haga concesiones al imperialismo y la oligarquía”.

—Alan Woods, Marxist.com, 23 de julio de 2004

Esta es precisamente la fórmula empleada por Stalin, Kamenev y el resto de los bolcheviques de derecha tocante al Gobierno Provisional de la Rusia burguesa tras el derrocamiento del zar en febrero de 1917. En su histórica “Tesis de Abril,” Lenin rechazó enfáticamente este enfoque e insistió en una política de oposición dura a cualquiergobierno capitalista, por “progresista” que sea. Esta posición, que era la base política de la victoriosa revolución obrera en octubre de 1917, se consideró como una locura sectaria por los representantes de todos los matices de oportunismo dentro del movimiento socialista ruso, todos ellos tenían una estrategia, como la del CMI de hoy, que no era más que presionar al gobierno capitalista “izquierdista” y esperar a que se desarrollara la “dinámica revolucionaria”.

El CMI ve a Chávez como un iniciador del cambio revolucionario cuyas audaces acciones han provocado la movilización de la clase obrera. Según Woods, tan pronto como “la clase obrera entra en el ámbito de la lucha, adquiere una dinámica y un movimiento propio” (Marxist.com, 21 de enero de 2005). Al fijar sus esperanzas en Chávez como el gestor de un proceso histórico inevitable, el CMI renuncia a la responsabilidad de combatir las ilusiones pequeño burguesas divulgadas por los chavistas dentro de la clase trabajadora:

“Chávez y sus seguidores se apoyan en las masas para propinar golpes a la oligarquía y el imperialismo. Originalmente no tenían una perspectiva socialista, sino sólo la idea de eliminar la corrupción y de modernizar a Venezuela. Querían una sociedad más limpia, más justa e igualitaria, pero pensaron que esto era posible lograrlo sin romper las barreras del capitalismo. Pero inmediatamente esto los llevó a conflictos con la burguesía y el imperialismo. Las masas tomaron las calles y le imprimieron una dinámica diferente al proceso. El movimiento de masas estimuló a Chávez y este a su vez alentó a este movimiento hacia una dirección revolucionaria.”

—Alan Woods, Marxist.com, 20 de Mayo de 2004

El presidente venezolano ha tomado nota de sus cortesanos del CMI, e incluso invitó a un par de ellos a que aparecieran en “Aló Presidente”, su programa de televisión semanal. El CMI orgullosamente informó de que Woods y otro camarada del CMI “fueron colocados en la primera fila, en un lugar destacado, directamente frente al Presidente” y que “en el transcurso del programa, Hugo Chávez, mencionó a Alan al menos tres veces” (Marxist.com, 19 de abril de 2004).

Por supuesto que es agradable tener tiempo de emisión, pero V.I. Lenin tuvo una pobre opinión de los seudo-sofisticados en la Segunda Internacional, que pasaron su tiempo bebiendo junto a los ministros del gabinete y otros burgueses importantes mientras que enseñaban a los trabajadores a esperar pacientemente el inexorable funcionamiento de un cuasi automático proceso histórico de entrega del socialismo. La seguridad que Woods trasmite a sus seguidores de que, “tarde o temprano las masas estarán conscientes del significado real de sus actos” (Marxist.com, 21 de enero de 2005) no vale mucho. ¿Qué propósito tiene una organización socialista, si no es la de hacer que las masas tengan conciencia política? La tarea de los revolucionarios es la de ayudar a los trabajadores a comprender la realidad social y de actuar en su propio interés—como una “clase para sí”—en lugar de seguir siendo una “clase en sí” confundida por la ideología burguesa.

¿Revolución o Contrarrevolución?

Los pobres y los trabajadores de Venezuela han manifestado en reiteradas ocasiones su disposición a hacer lo que sea necesario para salir de la pobreza y la desesperación en las que el capitalismo los ha confinado. La tarea de los marxistas es la de ganar a los elementos más avanzados políticamente para que entiendan la necesidad de expropiar a los capitalistas como clase, y comenzar la reconstrucción de la sociedad sobre una base socialista. Un primer paso necesario en este camino es el rechazo de cualquier noción de reconciliación o de compromiso estratégico con los explotadores.

Las cosas no van a quedarse como están en Venezuela. No habrá una lenta y continuada deriva hacia el socialismo. El coloso imperialista se ha quemado los dedos en Irak y está predispuesto a emprender nuevas aventuras militares a gran escala en América Latina. Sus sustitutos colombianos parecen, por el momento, tener sus manos llenas. Y la derecha venezolana, después de haber perdido tres rondas consecutivas con los Bolivarianos, se está reagrupando y lamiéndose sus heridas. Pero la burguesía mantiene el control de todas las palancas esenciales de la economía, así como de los medios de comunicación, y es sólo una cuestión de tiempo antes de que una vez más vaya a la ofensiva.

Para contrarrestar la amenaza de un golpe de estado de derecha tipo Pinochet o Franco, los trabajadores venezolanos tienen necesidad de organizarse a través de una red de representantes electos en todas las fábricas, refinerías, minas y otros lugares de trabajo. Un sistema de coordinación nacional de los consejos de los trabajadores constituiría un mecanismo para ejercer el control sobre la producción y distribución de las necesidades indispensables para la vida, para la movilización de las capas más oprimidas de la sociedad, y para contrarrestar eficazmente cualquier intento por parte de los capitalistas y sus matones de reafirmar sus prerrogativas a través de una represión brutal.

Lo que se necesita hoy en Venezuela es un liderazgo político dentro del movimiento obrero que esté comprometido con la lucha por el poder—un partido leninista de vanguardia arraigado en el proletariado, capaz de polarizar el movimiento bolivariano en sus componentes de clase y, por tanto, preparar a la clase trabajadora para el inevitable enfrentamiento con la burguesía. Algunos izquierdistas esperan que el gobierno de Chávez siga el camino del movimiento 26 de Julio de Fidel Castro, que se inició con una formación liberal radical, pero, que después de dirigir una lucha que acabó con el estado capitalista existente, terminó expropiando a la burguesía y creando una economía de mando centralizado. La creación de un estado de trabajadores distorsionado a 90 millas de la costa de Florida, fue producto de la implacable e inflexible hostilidad de los capitalistas de Cuba y de su patrón imperial, pero sólo fue posible debido a la existencia del degradado estado de trabajadores soviéticos como contrapeso global al imperialismo.

La situación en Caracas en el 2006 es totalmente diferente a la de La Habana en 1960—la Unión Soviética ya no existe, y el estado venezolano sigue intacto. Chávez ha purgado algunos de los elementos que son particularmente hostiles a su régimen, pero él no ha tocado, y no lo hará, el núcleo esencial del estado burgués. El experimento “Bolivariano” sólo puede ser un interludio temporal. Hay sólo dos caminos, en la Venezuela de hoy—o la clase trabajadora sigue adelante y expropia a la burguesía (liquidándola así como clase) o los capitalistas aplastarán al proletariado. No hay ninguna opción de centro, ni “tercera vía”. No habrá alivio para el dolor y el sufrimiento de las masas de América Latina, siempre que los medios de producción sigan en manos de una pequeña minoría, como señaló Leon Trotsky, el gran revolucionario ruso, hace más de 70 años:

“Sud y Centroamérica sólo podrán liquidar el atraso y la esclavitud uniendo sus estados en una única y poderosa federación. Pero no será la atrasada burguesía sudamericana, agencia totalmente venal del imperialismo extranjero, quien cumplirá esta tarea, sino el joven proletariado sudamericano, llamado a dirigir a las masas oprimidas. Por lo tanto, la consigna que debe guiar la lucha contra la violencia y las intrigas del imperialismo mundial y contra la sangrienta dominación de las camarillas compradoras nativas es Por los estados unidos soviéticos de Sud y Centroamérica.

—“La Guerra y la Cuarta Internacional”, 10 de Junio de 1934

DEFENDER A LOS PALESTINOS! NINGUNA CONFIANZA EN HAMAS O FATAH!

Defender a los palestinos! Ninguna confianza en Hamas o Fatah!

Ataque israelí a Gaza

Agosto de 2014

En las últimas semanas, una serie de nuevos ataques por parte de Israel contra la Franja de Gaza ha llevado a la muerte, por los bombardeos e incluso por un asalto terrestre, de cerca de dos mil palestinos, en su mayoría civiles e incluyendo un gran número de niños. También se ha observado una brutal represión de las protestas de solidaridad que ha estado ocurriendo en Cisjordania. Obreros con conciencia de todo el mundo tienen el mayor interés en la reducción de esta manifestación de la barbarie capitalista. Con el respaldo de la administración de Obama y bajo los oídos sordos de las Naciones Unidas, el Estado asesino de Israel, encabezado por Benjamín Netanyahu, continúa realizando un cruel ataque contra una población indefensa. Las dos principales fuerzas políticas existentes en la actualidad entre los palestinos son los partidos Fatah y Hamas. A pesar de las diferencias históricas entre los métodos defendidos por ellos, ambos representan la misma clase social: la burguesía palestina. Esto significa que, además de no contar con una estrategia que responde a los intereses históricos de las masas palestinas (su emancipación del capitalismo y de todas las formas de opresión que engendra), estos partidos son todavía capaces de rifar la lucha por los derechos nacionales del pueblo palestino a cambio de sus intereses de clase.

Esto es claro cuando se analiza la historia de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Fundada en 1964 abogando por una táctica de guerrillas como una forma de reanudar fronteras anteriores a 1948, ya en la década de 1970 bajo el liderazgo de Yasser Arafat y Fatah, se había retirado a su propósito original y aceptó la propuesta de crear un “mini Estado” que comprendía la Franja de Gaza y Cisjordania, con ello rodeado de zonas dominadas por Israel y totalmente a merced del proyecto sionista racista. Ya el Hamas, que actualmente está forzado a una posición más militante para desafiar la beligerancia israelí, también no defiende los intereses de las masas palestinas. No hay que olvidar su fundamentalismo islámico, que ha incluidos los ataques contra los derechos democráticos seculares de los palestinos, los ataques contra las mujeres y LGBT.

Además de que no son capaces de lanzar un llamado a los trabajadores judíos a que abandonen al sionismo y luchen en defensa de las masas palestinas, cuya fuerza combinada es capaz de poner fin a la masacre actual, ambos grupos apoyan el mantenimiento del capitalismo en cualquiera de los Estados que están por delante. Por lo tanto, no puede haber confianza en estos partidos como titulares de un proyecto de emancipación del pueblo palestino.

La liberación de Palestina debe producirse en torno a un programa anticapitalista, en oposición al fundamentalismo religioso y todas las formas de opresión. Sin embargo, cuando estos partidos resistan a los asaltos militares asesinos sionistas contra los palestinos, nosotros estamos a favor de su defensa militar contra Israel. Pero debe quedar claro que esto no implica ningún tipo de apoyo político para estos partidos – a diferencia de muchos grupos de izquierda que capitulan políticamente al Hamas o al nacionalismo árabe.

Más allá de las tareas inmediatas planteadas por los revolucionarios en la región palestina, también es esencial que en el resto del mundo se organicen grandes campañas de solidaridad internacionalista, basado en métodos históricos de lucha del proletariado. En una economía cada vez más globalizada, huelgas y acciones de masas de los trabajadores de otros países pueden ofrecer importantes golpes a la burguesía israelí y sus aliados imperialistas, reforzando de esta manera la resistencia palestina.

También es esencial movilizar al proletariado israelí!

Un error común de la izquierda, más allá de la capitulación a grupos como Hamas, es ignorar (o negar) la importancia de movilizar también al proletariado que habla hebreo en la lucha contra el proyecto sionista y de la revolución socialista en la región. La recurrente alegación de que toda la población judía de Israel es un “enclave militar imperialista” (o mismo que se trata de una “fuerza de ocupación”) ignora la compleja situación de la interpenetración de dos pueblos en el mismo territorio y el hecho de que Israel es una sociedad dividida en clases, cuyo estado no representa los intereses objetivos del proletariado hebreo.

La población israelí no puede ser considerada simplemente como colonos en este momento de la historia. De todo modo, se desarrolló en la región de una nacionalidad de lengua hebrea. Trabajadores judíos, de las cuales las masas palestinas, en última instancia, necesitan el apoyo para el triunfo, pueden ser convencidos de aliarse con sus hermanos y hermanas palestinos contra el Estado sionista tienen con estos intereses de clase comunes. Negar sus derechos nacionales sólo los arroja en manos de los sionistas.

En estas últimas semanas de masacre contra los palestinos, miles de jóvenes israelíes han protagonizado una valiente campaña para boicotear el servicio militar obligatorio, en un claro desafío a la política sionista de exterminio de los palestinos, mientras que los diferentes sectores de la población israelí, han salido a las calles de las principales ciudades, como Tel Aviv, en protestas masivas contra la limpieza étnica que está pasando en Gaza. Esto demuestra el potencial del proletariado judío para derrotar el proyecto sionista desde el interior de Israel, en la defensa de los derechos nacionales del pueblo palestino, especialmente si tiene por delante una vanguardia organizada en un partido revolucionario.

Por un partido revolucionario binacional que lucha por una Federación Socialista del Medio Oriente!

Muchos en la izquierda abogan por una “Palestina laica, democrática y soberana”, sin mencionar el carácter de clase, lo que significa la subordinación de la lucha de los trabajadores a la construcción de un estado burgués en el territorio. Por el contrario, desde una perspectiva clasista e internacionalista, declaramos que somos por la formación de un partido revolucionario binacional, compuesto de los trabajadores árabes palestinos y judíos israelíes (y otras minorías étnicas y religiosas oprimidas por los sionistas, como los drusos y etíopes), que expropie a la burguesía de la región, lo que hace posible una convivencia fraterna entre los dos pueblos en que nadie oprime a otro.

Esto partido revolucionario tendría la tarea fundamental de defender el pueblo palestino y combatir las ilusiones generadas por el nacionalismo árabe. Al mismo tiempo, debe librar una lucha desde el interior de Israel, uniendo a los trabajadores judíos y árabes contra el chovinismo racista del proyecto sionista, que niega sistemáticamente los derechos fundamentales de los palestinos. Para nosotros, estas luchas tienen su conclusión lógica y necesaria en la expropiación de la burguesía en la región, a través de la destrucción de Israel y de la derrota política de los proyectos nacionalistas árabes, y en la construcción de un Estado obrero.

Actualmente, de acuerdo con la resolución de conflictos a través de una revolución socialista nacional que no se coloca inmediatamente en la conciencia del proletariado en la región, y conforme los trabajadores palestinos, por sí solos, no son capaces de destruir el Estado de Israel, romper sus ilusiones en el nacionalismo burgués y ganar el apoyo de los trabajadores judíos a una perspectiva internacionalista no es una opción, sino una necesidad fundamental. Una medida fundamental para permitir esta unión, romper las sospechas y temores sistemáticamente inculcados en estos proletarios durante muchos años (con el fin de mantenerlos divididos) es el reconocimiento del derecho a la libre determinación de los dos, dentro de los límites democráticos redibujados, si así se desea. Al mismo tiempo que un partido revolucionario en la región defendería dicha acción, él debe reivindicar principalmente a la construcción de un único Estado obrero binacional, hitos en el que los dos pueblos puedan avanzar en la construcción de una sociedad socialista libre de desigualdades nacionales y de clase.

Castro en busca de la distensión hemisférica

Desde Punta del Este…

Castro en busca de la distensión hemisférica

Traducido de Workers Vanguard No. 141, 21 de enero de 1977. Esta versión fue impresa en Spartacist en español No. 07, junio de 1979

De todos los mitos acerca de la Cuba castrista, el más difundido es seguramente el de una política exterior supuestamente revolucionaria. Los “tercermundistas” de la “Nueva Izquierda” norteamericana se pusieron de acuerdo con liberales de guerra fría y conservadores macartistas en que La Habana exportaba la guerra de guerrillas a toda América Latina. Cuando se les presenta la evidencia de la represión ejercida sobre toda oposición socialista en Cuba, los “fidelistas” argumentan que esas son pequeñeces en comparación con la “titánica” batalla librada por Castro contra el imperialismo yanqui a escala continental. ¡Simplemente acuérdense de la heroica misión del “Che” en Bolivia! ¡Piensen en cómo Radio Habana, emitiendo todas las noches desde el “Primer Territorio Libre de América”, mantiene vivos los ánimos de miles de militantes sometidos a la más salvaje represión!

Entre los que se reclaman del trotskismo, esta creencia en un compromiso internacionalista de la dirección cubana fue una de las bases sobre las que se formó el “Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional” (SU), el cual proclamaba en su documento de fundación:

“La revolución cubana asestó un golpe a la política de colaboración de clases del estalinismo en América Latina y otros países coloniales. Nuevas corrientes, que se desarrollan bajo la influencia de la victoria en Cuba, están buscando a tientas el camino al socialismo revolucionario…”

― “Por la pronta reunificación del movimiento trotskista mundial”, marzo de 1963.

La perspectiva del Secretariado Unificado para América Latina fue “la introducción de conceptos trotskistas dentro de esta nueva tendencia castrista” (“Dinámica actual de la revolución mundial”, documento aprobado en el congreso de fundación del SU en junio de 1963).

En los últimos años, sin embargo, la imagen heroica de la Revolución Cubana ha comenzado a deslustrarse, y muchos de los entusiasmados castristas de ayer se han desencantado con su “jefe máximo”. Particularmente inquietante ha sido su afición a coquetear con los generales nacionalistas, desde la junta peruana hasta Torrijos en Panamá, y el apoyo explícito que le da Castro a la política brezhnevista de “coexistencia pacífica” con el imperialismo. A comienzos de los 70 se puso de moda dentro de ciertos círculos de “extrema izquierda” el sostener el “criterio personal” de que algo se había torcido en Cuba: el burocratismo se estaba afianzando y se había verificado un “giro a la derecha” en la política exterior de Castro.

No había unanimidad acerca de cuándo se produjo el supuesto giro. Algunos lo identificaban con la partida de Guevara de Cuba, o si no con su asesinato en Bolivia, haciéndolo pasar por un “guerrillero heroico”, la conciencia de izquierda de la revolución. Otros se inclinaban por ubicarlo en la época del apoyo de Castro a la invasión rusa de Checoslovaquia en 1968, un acto que golpeó fuertemente a muchos fidelistas latinoamericanos que anteriormente vieron en el castrismo una alternativa de izquierda al estalinismo moscovita. Pero lo que tienen en común las varias explicaciones del “giro a la derecha” es el deseo de no comprometerse con las últimas jugadas internacionales de Cuba y a la vez no romper fundamentalmente con el castrismo.

Luego, a finales de 1976, vino el envío de varios miles de soldados y oficiales cubanos a Angola a rescatar al asediado MPLA del golpe de mano imperialista encabezado por Sudáfrica. El presidente norteamericano Ford calificó hipócritamente a Castro de “bandolero internacional”. En EE.UU., los partidarios de S. Marcy trataron de resucitar un movimiento antiguerra pequeñoburgués alrededor del apoyo político al MPLA y el elogio de “la valiente ayuda” prestada por Cuba a los movimientos de liberación en todo el mundo (Workers World, 30 de enero de 1976). En Europa Livio Maitan, uno de los líderes del seudotrotskista SU, fanfarroneó que “el compromiso decisivo de Cuba con una batalla crucial antiimperialista tiene pocos precedentes en la historia de décadas pasadas…” (Inprecor, 18 de marzo de 1976).

Maitan aprovechó la ocasión para fustigar a los detractores de Castro y a los vacilantes anónimos:

“Durante algún tiempo se habló mucho de los deseos de Cuba por alcanzar un compromiso con los Estados Unidos, y algunos, cayendo en un apresurado impresionismo, concluyeron que los dirigentes cubanos estaban dispuestos a pagar un precio muy alto por ese compromiso. Ahora, al contrario, está claro que no estaban dispuestos a pagar el precio de renunciar a su valiente actitud de solidaridad internacional… La intervención en Angola lo confirma meridianamente… cualesquiera hayan sido las particulares razones tácticas de la intervención, ella constituye un testimonio ejemplar de internacionalismo revolucionario”.

Pero este “internacionalismo revolucionario” estaba subordinado al proyecto de política exterior del Kremlin, que en ningún momento dejó de ser el de la distensión global. En efecto, a la vez que las tropas cubanas luchaban en Angola contra las fuerzas financiadas por la CIA, en La Habana los ciudadanos aprobaban una nueva constitución ¡que introducía la “coexistencia pacífica” en la ley fundamental del país!

Ha habido, por supuesto, cierto zigzagueo en la política exterior cubana. Al comienzo de los 60 Castro se dedicó a una búsqueda sin perspectivas del apoyo diplomático de los regímenes nacionalistas-burgueses de Latinoamérica a la vez que, de cuando en cuando, ofrecía concertar un modus vivendi con el Tío Sam. En el período “heroico” de 1965-67, la política fidelista hacia América Latina se concentró en promover el guerrillerismo y fustigar a ciertos partidos comunistas latinoamericanos por sus ilusiones en una “vía pacífica”. A partir de entonces, La Habana ha estrechado sus ligazones con Moscú. Pero a pesar de la sucesión periódica de cambios cuantitativos, desde la consolidación del estado obrero deformado cubano a finales de 1960, el régimen de Castro ha seguido una vía nacionalista basada en la ilusión estalinista de poder construir el socialismo en una sola isla al solicitarle al imperialismo un tratamiento tolerante.

Punta del Este

Todos aquellos que suspiran por los días en que Guevara estaba en la cúspide del poder en La Habana deben recordar que fue el mismo “Che”, y no otro, quien encabezó la delegación cubana a la conferencia de Punta del Este (Uruguay) en 1961, donde el régimen castrista hizo su primera oferta de una coexistencia pacífica hemisférica al imperialismo norteamericano. La conferencia había sido convocada para lanzar la “Alianza para el Progreso” del presidente estadounidense Kennedy, cuyo propósito era aislar a Cuba y contrarrestar las posibilidades revolucionarias en América Latina con unos cuantos millones de dólares de limosnas provenientes del bolsillo imperialista.

Se recuerda perfectamente la ardiente intervención de dos horas de Guevara en las sesiones de agosto de 1961, advirtiendo que la ayuda norteamericana vendría atada con cadenas. Lo que frecuentemente se olvida es que finalizó con una oferta de distensión:

“No podemos prometer que no exportaremos nuestro ejemplo, como nos lo piden los Estados Unidos, porque un ejemplo es cuestión de espíritu y un elemento espiritual puede cruzar las fronteras. Pero nosotros garantizaremos que no habrá envío de armas cubanas para ser usadas en la lucha de ningún país latinoamericano.”

― citado en John Gerassi, The Great Fear in Latin America (1965).

No hay duda de que la oferta era sincera. Después de la conferencia, en una “reunión social imprevista” en Montevideo con el consejero de Kennedy, Richard Goodwin, Guevara propuso conversaciones Cuba-EE.UU. sobre el reembolso de los intereses norteamericanos expropiados, a cambio de la terminación del embargo comercial.

Los trotskistas no nos oponemos a los esfuerzos cubanos por romper el bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos. Por el contrario, defendemos el derecho de Cuba a sostener relaciones comerciales con todo país, desde la Unión Soviética y los demás estados obreros deformados hasta las dictaduras burguesas reaccionarias, tal como la España franquista, con el fin de prevenir la asfixia económica. La Rusia revolucionaria de Lenin concluyó acuerdos comerciales con Inglaterra y Alemania sin de ninguna forma restringir las actividades de la Internacional Comunista. Como escribió Trotsky:

“La idea básica de la política exterior de los Soviets era que los acuerdos comerciales, diplomáticos y militares del Estado soviético con los imperialistas, acuerdos inevitables, en ningún caso debían frenar o debilitar la acción del proletariado en los países capitalistas interesados; pues la salud del Estado obrero no está asegurada, más que por el desarrollo de la revolución mundial.”

La revolución traicionada (1936)

Pero la Cuba de Castro no ha construido una Internacional Comunista, y en numerosas ocasiones ha exhortado al proletariado a limitar su lucha contra los regímenes burgueses que mantienen relaciones diplomáticas con La Habana.

A comienzos de los años 60, esta política se reflejó en el apoyo de Cuba al presidente brasileño Janio Quadros y a su sucesor Joao Goulart. Como escribió el académico filocastrista James Petras:

“Entre 1959 y 1962 la dirección cubana respaldó a una amplia gama de fuerzas políticas latinoamericanas. Desde movimientos izquierdistas hasta fuerzas nacionalistas moderadas incluyendo a personajes como Quadros de Brasil.”

En Latin America: Reform or Revolution? (1968)

En los primeros meses de 1961 los periódicos cubanos elogiaron al presidente brasileño por haber condenado la invasión de Playa Girón organizada por los EE.UU.; y en agosto, cuando Guevara estaba de regreso a Cuba después de la conferencia de Punta del Este, Quadros le otorgó al líder cubano la máxima condecoración del gobierno brasileño, la Cruz del Sur. Esto enfureció a políticos opositores pro-norteamericanos y a mandos militares quienes amenazaron derrocar a Quadros, quien, en consecuencia, huyó del país. Castro aclamó a Quadros como “uno de los más acérrimos defensores de la autodeterminación.”

¿Quién era, en realidad, este gran “progresista”? Quadros era un conservador excéntrico, partidario del gobierno honesto y la moneda dura. El periodista procubano Gerassi sintetizó la política de este político “indómito”:

“Pisoteó así a los sindicatos, envió tropas federales a los rincones hambrientos del Noreste a aplastar las manifestaciones de protesta, encarceló a los estudiantes desobedientes, restringió el crédito, acabó con la mayoría de los subsidios federales, despidió a los empleados gubernamentales ‘ociosos’ y devaluó el cruzeiro casi hasta nivelarlo con su valor en el mercado de divisas.”

Op. cit.

En este caso el régimen de Castro no pudo afianzar las relaciones debido a que el gobierno de Quadros cayó tan repentinamente.

Quadros fue reemplazado por su vicepresidente, Goulart, quien siguió una ruta prudente entre izquierda y derecha; política exterior relativamente independiente y entrega total a los terratenientes e industriales en los asuntos domésticos. Siendo él mismo un latifundista millonario; Goulart dirigía el Partido del Trabajo Brasileño (PTB) populista-burgués y necesitaba cultivar una imagen de izquierda para poder aparecer como el aliado de los movimientos obrero y campesino, entonces en pleno auge. Su fama de “amigo firme” de Cuba le ayudaba a llevar a cabo este juego demagógico.

Para mantener relaciones de estado a estado no hay que fomentar ilusiones en “terratenientes progresistas”. La dirección internacionalista de un estado obrero revolucionario trataría de impulsar y ayudar a los movimientos de protesta de los explotados para que se convirtieran en una poderosa ofensiva contra el dominio capitalista. En esos años, ciertamente, se presentaron oportunidades revolucionarias en Brasil, donde un vasto y multiforme movimiento campesino estalló en el Noreste, dirigido por el Partido Comunista, sacerdotes católicos y sobre todo por el político socialista pro-cubano Francisco Julião.

Castro se mantenía en permanente contacto con este movimiento a través de Julião, cuyos viajes a Cuba eran tan frecuentes que algunos de sus opositores hablaban de un “expreso” entre La Habana y el Noreste del Brasil. Pero la política que Julião infundía al movimiento campesino difícilmente podría llamarse revolucionaria. Rehusó extenderlo a las plantaciones de la costa para ligarse con el movimiento de los trabajadores agrícolas y el proletariado urbano; además, políticamente su influencia descansaba en una alianza con el gobernador de Pernambuco, Miguel Arraes, quien pertenecía al mismo PTB de Goulart. Es altamente significativo lo que escribió un antiguo dirigente de las ligas campesinas del Noreste acerca de la frustración de los planes de actividad guerrillera (a los que se oponía Julião):

“Parece que entre otros factores, la existencia de relaciones diplomáticas amistosas entre los gobiernos de Cuba y Brasil estuvo íntimamente relacionada con el fracaso del esquema militar de las Ligas Campesinas. El sostener estas relaciones diplomáticas impedía a los cubanos apoyar abiertamente las actividades guerrilleras de la Liga. Aún más, algunos elementos cubanos aconsejaron a las Ligas acercarse más a los presidentes Quadros y Goulart.”

― Clodomiro Moraes, “Peasant Leagues in Brazil”, en Rodolfo Stavenhagen, Agrarian Problems and Peasant Movements in Latin America (1970)

En cuanto al renombre izquierdista de Goulart ―asiduamente difundido por los EE.UU. que, ahora es sabido, estaba preparando una intervención masiva de la marina y del ejército en Brasil, a la escala de la efectuada en Santo Domingo un año después― su medida más “radical” fue una reforma agraria anunciada dos semanas antes de ser echado de la presidencia. Este tímido decreto, nunca llevado a la práctica, tan solo proclamaba el reparto de las grandes haciendas “adyacentes a carreteras, ferrocarriles y embalses” (¡!), recompensando a los propietarios con bonos del gobierno (Goulart, Discurso ante una manifestación obrera en Rio de Janeiro, 13 de enero de 1964; citado en Hispanic-American Report,. mayo de 1964).

La distensión frustrada

Brasil fue el más notable de los intentos de Castro de formar alianzas políticas con gobiernos y personajes nacionalistas-burgueses con pose de izquierdistas. Cuba también mantuvo estrechas relaciones con el primer ministro de Guyana Cheddi Jagan, cuyo Partido Progresista del Pueblo fue derrumbado mediante un paro ―orquestado por la CIA― realizado por partidarios negros del adversario de Jagan, Forbes Burnham. Otro dirigente burgués predilecto de Castro fue el ex-ministro ecuatoriano Manuel Araujo, quien fue destituido por el demagógico presidente Velasco Ibarra después de una campaña ―también instigada por la CIA― de manifestaciones estudiantiles en contra de la política pro-cubana de Araujo.

Buen ejemplo de la política exterior de Cuba durante este período fue la reacción de Castro ante la expulsión de Cuba de la OEA en enero de 1962. Es de fama mundial su “Segunda Declaración de La Habana”, en que Castro calificaba a la OEA como un auténtico “ministerio yanqui de colonias”, declaraba que en América Latina “la burguesía nacional es incapaz de conducir la lucha antifeudal y antiimperialista”, y denunciaba a aquellos que hablaban de derrocar a la clase dominante por medios legales.

Menos remarcado fue el que Castro se pronunció así mismo en favor de la unidad con “los estratos más progresistas de la burguesía nacional”. Lo que esto significaba en la práctica se pudo ver en el “desafío” de Castro a la OEA: una “Asamblea de los Pueblos” celebrada simultáneamente con la nueva reunión de Punta del Este y convocada por diez destacados políticos “progresistas” latinoamericanos, incluyendo al ex presidente mexicano Lázaro Cárdenas, al futuro presidente chileno Salvador Allende, a Julião y Araujo.

La cosecha que recogió Castro con este intento de apoyarse en “las capas más progresistas de la burguesía nacional” fue por cierto muy pobre. Una vez más Brasil fue el arquetipo: durante la “crisis de los misiles” en octubre de 1962, el gobierno de Goulart votó en la OEA apoyando el bloqueo naval norteamericano como un acto de “legítima autodefensa”. Aún el cuñado “izquierdista” de Goulart, Leonel Brizola, gobernador del estado de Rio Grande do Sul, condenó el envío de proyectiles rusos al régimen de Castro como un intento de “aprovecharse de la lucha del pueblo cubano” y manifestó su oposición a “la transformación de Cuba en satélite de la Unión Soviética” (citado en Hispanic-American Report, enero de 1963).

El 31 de marzo de 1964 Goulart, el “amigo firme” de Cuba, fue derrocado por un golpe militar obviamente planeado y ejecutado en estrecha cooperación con Washington. Castro no se pronunció públicamente sobre el golpe reaccionario sino hasta el 1° de mayo, y, peor todavía, dos días después de su realización el dirigente cubano renovaba a los EE.UU. sus ofrecimientos de la distensión. La ocasión la propició una entrevista en que Castro elogió sin críticas un discurso pronunciado el 25 de marzo por el senador J. W. Fullbright acerca de “los mitos y realidades de la política exterior de los EE.UU.” Castro dijo en su comentario:

“El senador Fullbright dijo que Cuba podía ser tolerada como algo desagradable… pero que no representaba un peligro para los Estados Unidos. Esto es esencialmente correcto pero podría añadirse que Cuba será mucho menos desagradable en la medida en que sea respetada y dejada en paz.”

New York Times, 3 de abril de 1964

Guevara también elogió el discurso del “corajudo” presidente del comité de relaciones exteriores del senado norteamericano (quien durante la crisis de los misiles de 1962 había exigido la invasión de la isla).

¿Qué fue exactamente lo que Fullbright dijo que tanto sobresaltó a sus colegas y encendió los corazones de Castro y Guevara? Hizo un llamado a “una franca reevaluación de nuestra política cubana”, declarando que “la política de aislamiento es un error” y pidiendo que el embargo comercial fuera abandonado. Sin embargo, el senador añadió:

“El comunismo cubano sí representa una amenaza grave para los otros países latinoamericanos, pero esta amenaza puede manejarse por medio del uso resuelto y vigoroso de los mecanismos establecidos en el sistema interamericano contra todo acto de agresión.”

New York Times, 26 de marzo de 1964

Quadros, Goulart, Jagan y Araujo ya habían pasado por la amarga experiencia de esos “mecanismos establecidos” pero, aparentemente, ¡Castro y el “Che” no se habían percatado de su funcionamiento!

En otra entrevista pocos meses después Castro fue aún más lejos, reiterando la oferta de Guevara en Punta del Este de retirar la ayuda material a los revolucionarios latinoamericanos a cambio del cese por parte de EE.UU. de los intentos de derrocar al gobierno cubano:

“Si ellos [EE.UU.] están dispuestos a convivir con nosotros de acuerdo con las normas, nos sentiríamos en la misma obligación…. Si Cuba financiase una revolución contra un gobierno que la respeta, estaría violando las normas.”

New York Times, 6 de julio de 1964

El periodista informaba que Castro estaba dispuesto a terminar con el suministro de armas y la ayuda económica a los insurgentes pro-cubanos, añadiendo que “fuentes comunistas europeas afirman que tal ayuda ha sido suspendida enteramente o casi enteramente desde el comienzo del año.”

Y aquellos que tratan de contrastar al “revolucionario” Guevara con el “claudicante” Castro deberían consultar la intervención del “Che” ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 1964, donde afirmó que para Cuba el problema central por el que la ONU debería preocuparse era “la coexistencia pacífica entre estados con diferentes sistemas sociales y económicos”. Lamentaba el hecho de que el imperialismo norteamericano, mientras se mostraba capaz de coexistir con la Unión Soviética, no pudiera sacar sus manos de los estados más pequeños de América Latina. “Actualmente, la clase de coexistencia pacífica a que aspiramos se ha mostrado, en muchos aspectos, imposible de materializarse” (Obras escogidas de Ernesto Guevara [1969]).

Guerrillerismo estalinista versus insurrección obrera

Pero los repetidos ruegos de Castro para lograr un modus vivendi con el imperialismo yanqui fueron bruscamente rechazados. Los gobernantes de los EE.UU. siguieron tratando al Caribe como un “lago norteamericano” y estuvieron de acuerdo con el sabihondo anticomunista profesional Theodore Draper en que, “si hay un lugar en el mundo en que el comunismo puede ser ‘reversible’, es el caso de Cuba” (Castroism: Theory and Practice [1965]). Rechazado por el Departamento de Estado y viendo sus “amigos” burgueses de Latinoamérica derribados uno a uno por golpes inspirados por la CIA, el régimen cubano dio un medio giro a la izquierda pero sin modificar su política nacionalista fundamental, característica de todos los regímenes estalinistas.

Durante 1965 se iniciaron luchas guerrilleras rurales de orientación castrista en Colombia (enero) y el Perú (junio). En Guatemala, Luis Augusto Turcios Lima se separó del frente guerrillero MR-13 (Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre) de Yon Sosa para formar las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), con un programa guevarista y estrechos vínculos con Cuba. También en 1965 las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) de Venezuela dirigidas por Douglas Bravo se rebelaron contra el intento de la dirección del PC de suspender acciones guerrilleras. Anteriormente, varias decenas de grupos pro-cubanos habían surgido a lo largo y ancho de América Latina, generalmente sin vínculos con La Habana, mientras la defensa teórica del modelo cubano hecha por Guevara (“Cuba: ¿caso excepcional o vanguardia en la lucha contra el colonialismo?” y La Guerra de guerrillas: un método) permanecía en el terreno de la exhortación intelectual. Entonces, en cambio, existía toda una serie de países con sus “ejércitos” guerrilleros castristas más o menos reconocidos, cuyo éxito o fracaso comprometería directamente la suerte internacional del régimen cubano.

Retrospectivamente, varios “castristas críticos” han situado en 1965 el comienzo de un período heroico en la política exterior de Cuba. El castrismo surgía como antagonista de izquierda de los PC pro-Moscú. Régis Debray, vocero autorizado de los dirigentes cubanos, denunciaba la “franca hostilidad hacia la lucha armada presentada por las direcciones de varios partidos comunistas latinoamericanos (Perú, Colombia, Argentina, Chile, Brasil)” (“América Latina: la marcha larga”) y criticaba explícitamente al Vigésimo Congreso del PC de la Unión Soviética que “condujo a los partidos comunistas hacia la vía de la ‘democracia nacional’, del ‘frente único, con la burguesía’” (“Problemas de la estrategia revolucionaria en América Latina” [1967]).

Si bien es cierto que el período 1965-68 vio, hasta cierto punto, una política exterior más militante por parte del régimen de Castro ―resultado de su aislamiento diplomático en Latinoamérica― no hubo ningún cambio fundamental en su estrecha orientación nacionalista. Por un lado, Cuba siempre se sometió a las orientaciones de Moscú. En enero de 1964 Castro emitió en Moscú un comunicado conjunto con Kruschev, elogiando et tratado contra los ensayos nucleares y condenando “el fraccionalismo y el sectarismo en las filas de los partidos comunistas y obreros” (claro bofetón a China). De nuevo en marzo de 1965 Castro previno indirectamente a China contra “peleas bizantinas” (eso después de la participación de Cuba en la reunión organizada por Kruschev en Moscú para “excluir” a China del “campo socialista”); y en enero de 1966, en vísperas del Congreso Tricontinental en La Habana, Castro condenó dramáticamente a China por reducir a la mitad los envíos de arroz a Cuba.

Por otra parte, por lo menos al comienzo, ciertos PC pro-Moscú siguieron haciendo cautelosas referencias a (y limitadas aplicaciones de) la “lucha armada”. Una reunión de partidos comunistas latinoamericanos efectuada en La Habana a finales de 1964 acordó “ayudar activamente” a los combatientes de Venezuela, Guatemala y demás países; y muchos de los participantes en la reunión de la Tricontinental eran partidos estalinistas línea Moscú. Esto no debería sorprender, ya que el mismo Stalin difícilmente puede clasificarse como pacifista. En efecto, prácticamente la totalidad de los grupos guerrilleros pro-cubanos en un momento u otro tuvieron (o buscaron) relaciones con el PC “oficial” de su país. Las FALN venezolanas estuvieron originalmente subordinadas a un comando político dominado por el PC; las FAR guatemaltecas eran dirigidas por un miembro del comité central del partido pro-Moscú y mantuvieron vínculos formales con él hasta 1967; y el ELN (Ejército de Liberación Nacional) de Colombia buscó, durante sus primeros meses de existencia, formar un comando militar unificado con el grupo guerrillero del PC, las FARC (véase Richard Gott, Guerrilla Movements in Latin América [1972]).

Igualmente importante para formarse un juicio sobre la fase “izquierdista” de Castro a mediados de los años 60 es el hecho de que el régimen cubano no levantó un dedo para respaldar las auténticas luchas de masas contra el imperialismo norteamericano y la reacción nacional. Un caso típico fue la protesta estudiantil que en enero de 1964 se desató en Panamá contra el control norteamericano de la zona del canal. Como informaba una fuente académica anticomunista (de quien era de esperarse que viera la subversión castrista detrás de cada manifestación): “La reacción [de Castro] ante los desórdenes se limitó al anuncio de que su gobierno estaba dispuesto a crear, en compañía de las otras naciones latinoamericanas, un fondo común para ayudar a los panameños” (Andrés Suárez. Cuba: Castroism and Communism, 1959-1966).

Una lucha aún más explosiva, en la cual el régimen cubano pudo haber dado contenido real al llamado de Guevara a crear “dos, tres, muchos Vietnam” en Latinoamérica, fue el levantamiento en Santo Domingo en abril y mayo de 1965. Aunque éste se realizó bajo un liderazgo burgués ―el PRD (Partido Revolucionario Dominicano) de Juan Bosch― las fuerzas “constitucionalistas” estaban formadas por miles de trabajadores urbanos y por un sector del ejército que se había rebelado contra los altos mandos reaccionarios. Las masas estaban hirviendo con sus anhelos de barrer cualquier vestigio o cómplice de la odiada dictadura trujillista (prácticamente todo el aparato del estado y la mayor parte de la amorfa burguesía); las posibilidades revolucionarias estaban a la vista.

Los gobernantes imperialistas de EE.UU., desde luego justificaron la invasión de los “marines” con el pretexto de que el levantamiento era una conjura castrista. El FBI presentó su famosa lista de “57 cabecillas comunistas” muchos de los cuales estaban muertos, fuera del país o en la cárcel. En realidad, lo que sucedió fue todo lo contrario. Como señalábamos en ese entonces, “La dirección cubana: y su principal representante, Fidel Castro, no fueron capaces de dar una ayuda eficaz a la sublevación dominicana” (Spartacist, septiembre-octubre de 1966). Este juicio es confirmado por Suárez:

“El 28 de abril los mismos ‘imperialistas’ que estaban bombardeando a Vietnam desembarcaron en Santo Domingo. El destino le estaba dando (a Castro) la oportunidad de enseñarle a los soviéticos y los chinos cómo cumplir con ‘el internacionalismo proletario’. Pero no hizo nada.”

Compare y Contraste

Compare y Contraste

LCI vs. TBI sobre el estalinismo y el defencismo soviético

[Primero publicado en línea el 10 de enero de 2004. Copiado de http://www.bolshevik.org/espanol/CompareYContraste_esp.html ]

A continuación mostramos una selección de citas de las publicaciones de la Tendencia Bolchevique Internacional (TBI, incluyendo la Tendencia Externa de la Tendencia Espartacista Internacional, predecesora de la TBI) y de la Liga Comunista Internacional (LCI, incluyendo la Tendencia Espartacista Internacional, predecesora de la LCI) subrayando las diferencias entre las dos organizaciones en cuanto a sus posiciones respecto al estalinismo y a la defensa de los estados obreros deformados y degenerados. El texto completo de muchos de estos artículos pueden encontrarse en www.bolshevik.org.

1980s: ¿’Victoria militar’ o ‘Vitorear’ el ejército soviético en Afganistán?”

LCI

En una de las primeras polémicas contra la Tendencia Externa de entonces, señalamos: “Si la Tendencia Externa fuera más honesta, admitiera que aborreció el hecho que vitorearamos la intervención del Ejército Rojo Soviético en Afganistán” (ver “The ‘External Tendency’: From Cream Puffs to Food Poisoning,” WVNo. 349, 2 de marzo de 1984). Cuatro años más tarde, ellos por fin, abiertamente denunciaron y renunciaron a nuestro llamado de, “¡Viva el Ejército Rojo en Afganistán!”, arguyendo que éste no era una consigna trotskista, porque le decía a los obreros que confiaran en los estalinistas, que tuvieran fe en los estalinistas, que aclamaran a los estalinistas.”

Por el contrario, nuestra buena acogida a la intervención del ejército soviético estuvo basada en el reconocimiento que, cualesquiera que fueran las intenciones de los burócratas mercenarios del Kremlin, esta acción militar daba la posibilidad de extender los logros de la Revolución de Octubre a Afganistán. Muchos soldados soviéticos pensaban que estaban cumpliendo su deber internacionalista al luchar por la derrota de las fuerzas reaccionarias islámicas financiadas por el imperialismo. Pero, ese internacionalismo hubiera sido verídico, sólo si se hubiera realizado, como señalamos, una revolución política para expulsar a los estalinistas del Kremlin y retornar al programa internacionalista proletario del Partido Bolchevique de Lenin y Trotstky.

—“The International Bolshevik Tendency—What is it?” [1995]

TBI

El problema con la consigna “Viva el Ejército Rojo en Afganistán” es que ésta no hace ninguna distinción entre el apoyo político y el militar. El ejército soviético (que no ha sido llamado ‘Ejército Rojo’ desde 1946) es el brazo militar de la burocracia del Kremlin. Las políticas del ejército son las de la burocracia. Por tanto, su papel es contradictorio, al igual que el de la burocracia. Mientras que el Ejército Ruso defienda a la Unión Soviética del imperialismo (y éste fue realmente su propósito al ir contra Afganistán), nosotros estamos militarmente de su lado. Si arrasa con las opresoras estructuras sociales y las reemplaza por la propiedad colectiva en las áreas bajo su control (y esto era incuestionablemente una posibilidad de la intervención rusa), nosotros apoyaríamos tales medidas. Pero apoyar al ejército soviético sin crítica alguna (por ejemplo, “aclamarlo”) podría ponernos en la posición de tener que pedir perdón por los estalinistas, cuando se acomoden al status quo social o emprendan una cobarde retirada. Y, sin que nadie se sorprenda, esto es exactamente lo que ellos han hecho en Afganistán.

…la Liga Espartacista propuso esta intencionada formulación ante la onda de antisovietismo que estaba barriendo a América. Aunque su intención puede considerarse loable, no hay forma de evitar el hecho de que la consigna, tomada literalmente y por si sola, es un apoyo político incondicional al papel soviético en Afganistán.

…El llamado a la “Victoria Militar del Ejército Soviético” se correspondió con la situación concreta en Afganistán porque nos colocó decididamente del lado soviético del frente de batalla sin asumir ninguna responsabilidad por las traiciones estalinistas.

1917 No. 5 [Invierno 1988-1989]

1981: Solidarnosc contra el deformado estado de los trabajadores en Polonia

LCI

Desde su concepción, la Tendencia Bolchevique afirmó tener muchas posiciones en común con nosotros. Por ejemplo, ellos también enarbolaron la configna “¡Alto a la Contrarrevolución de Solidarnosc en Polonia!” Pero cuando el tema de detener a Solidarnosc se planteó con mayor urgencia, ellos se volvieron locos ante nuestro planteamiento de apoyar la intervención aunque los estalinistas del Kremlin, con sus métodos brutales y estúpidas, se decidieran por una intervención militar y que de antemano asumíamos la responsabilidad por cualesquiera idioteces y atrocidades que pudieran cometer. La posición trotskista de defensa militar incondicional a los deformados y degenerados estados de los trabajadores queria decir eso exactamente, sin condiciones. Para la Tendencia Bolchevique, esto fue simplemente una prueba más de nuestra supuesta “estalinofilia”.

— “The International Bolshevik Tendency—What is it? [1995]

TBI

Este párrafo es una distorsión estalinofílica de la posición trotskista de defensa militar incondicional a los burocratizados estados de los trabajadores. Como señalamos en el ETB [Bulletin of the External Tendency of the iSt] No. 1:

“Los trotskistas dan apoyo militar incondicional a los regímenes estalinistas que luchan contra la contrarrevolución interna (por ejemplo, Solidarnosc), o contra fuerzas capitalistas externas (por ejemplo, Finlandia, 1940). Y es por completo diferente a brindar apoyo político a los estalinistas. Nosotros no asumimos ninguna responsabilidad por los crímenes de los estalinistas contra el pueblo trabajador – ya sea durante la defensa militar de las formas de propiedad proletaria u otras. El apoyo militar se brinda a pesar de estos crímenes.”

La disposición de la Liga Espartacista de “de antemano asumir la responsabilidad por cualesquiera idioteces y atrocidades, que ellos (los estalinistas) pudieran cometer” es precisamente lo contrario a la posición propuesta por León Trotski en el contexto de la defensa de la URSS contra el nazismo alemán en la Segunda Guerra Mundial:

“Mientras que con las armas en la mano ellos asestan golpes a Hitler, los bolcheviques leninistas realizan al mismo tiempo propaganda revolucionaria contra Stalin, preparando su derrocamiento en la próxima, y quizás muy cercana, etapa.

“Este tipo de “defensa de la URSS” naturalmente diferirá, tanto como el cielo difiere de la tierra, de la defensa oficial que ahora está resumida en la consigna: ‘¡Por la Madre Patria! ¡Por Stalin!’ Nuestra defensa de la URSS responde a la consigna ‘¡Por el socialismo! ¡Por la Revolución Mundial! ¡Contra Stalin!”

En defensa del marxismo (los subrayados son del original)

La consigna ¡Contra Stalin! significó que, en vez de “asumir la responsabilidad” por los crímenes de los burócratas contra la clase trabajadora, la IV Internacional se opuso las atrocidades cometidas por Stalin y la casta que él representaba.

— “ICL vs. IBT,” Trotskyist Bulletin No. 5 [febrero de 1996]

1983: Derribo del avión de espionaje KAL 007

LCI

Si el gobierno de la Unión Soviética sabía que el avión que intrusionaba su espacio aéreo (Líneas Aéreas Coreanas, vuelo No. 007) era en realidad un vuelo comercial de pasajeros con más de 200 civiles inocentes a bordo, y a pesar del potencial daño militar de una misión aparentemente de espionaje, aún así deliberadamente destruyeron el avión y sus ocupantes, entonces, parafraseando a los franceses, el acto de derribarlo hubiera sido peor que una atrocidad bárbara…

Workers Vanguard No. 337, 9 de septiembre de 1983

TBI

Nosotros decimos que la defensa de la Unión Soviética incluye la defensa del espacio aéreo soviético. La pérdida de vidas de civiles inocentes fue realmente lamentable, pero la única “barbaridad atroz” cometida fue la de los maestros espías americanos y de Corea del Sur, quienes utilizaron a esas desafortunadas personas como rehenes involuntarios.

ET Bulletin No. 2, enero de 1984 (reimpreso en Trotskyist Bulletin No. 1).

1984: Sobre Yuri Andropov

LCI

Él intentó refrenar los peores excesos de la burocracia.
Él intentó aumentar la productividad de las masas soviéticas.
Él no cometió ninguna traición manifiesta a favor del imperialismo.
Él no era amigo de la libertad.

—Andrópov, en Libro de Memorias, Workers Vanguard No. 348, 17 de febrero de 1984

TBI

El que Andrópov no haya cometido “ninguna traición manifiesta a favor del imperialismo” puede atribuirse, sin temor a equivocarse, al poco tiempo que duró en el cargo. Ciertamente, él no envió más MIGs a Nicaragua o AK-47 a los izquierdistas salvadoreños que su predecesor. Es verdad que quiso elevar la productividad, y eso qué, también la quisieron aumentar Stalin, Khrushchev y Brezhnev. (En cualquier caso, los trotskistas miran con escepticismo cualquier proyecto de elevar la productividad trazado por la burocracia, ya que éstos, generalmente, van contra la clase obrera. ¡Trotski no apoyó el Stakhanovismo!). Cualquier burócrata de alto rango sensato estará interesado en frenar ‘los peores excesos de la burocracia’ para incrementar la eficiencia, la seguridad y la estabilidad del régimen que dirige. Vuestra pequeña homilía a favor de Andropov se centra en sus intenciones subjetivas más que la inevitabilidad objetiva, e incluso la necesidad, de la existencia de corrupción e ineficiencia en una economía planificada dirigida por el orden burocrático y la policia secreta.

— “Reply to comrade Samuels,” 22 de abril de 1984, ET Bulletin No. 3, mayo de 1984 (reimpreso en el Trotskyist Bulletin No. 1).

LCI

Vuestra comparación de Andrópov con Stalin y Beria, los asesinos de decenas de miles de comunistas y oficiales del Ejército Rojo, es una obscena amalgama digna de las páginas de Comentario. Toda la carrera política de Andrópov se desarrolló durante un período de mayor tranquilidad doméstica. Al hacerlo a él personalmente responsable de los crímenes masivos psicopatológicos de Stalin es concecuencia de utilizar la misma metodología que considera a la burocracia como una masa reaccionaria homogénea y contrarrevolucionaria hasta la médula, es decir, una nueva clase explotadora.

— “Letter to External Tendency from Reuben Samuels,” 3 de enero de 1984, Workers Vanguard No. 348, 17 de febrero de 1984 (reimpreso en Trotskyist Bulletin No. 1)

TBI

El eje de su argumento al final deviene en su afirmación, profundamente revisionista, que es “obsceno” comparar a Yuri Andrópov con Joseph Stalin. Ustedes dicen que esto es digno de Comentario. Pero debemos entender que esta afirmación significa que ustedes piensan que:

a)En un cierto sentido Andrópov está más cerca del leninismo que sus predecesores, y/o

b)De cierta forma, él es menos representativo de la casta burocrática, que estranguló la dominación política de la clase obrera en la Unión Soviética y/o

c)La casta que él representaba, sufrió una transformación esencial desde la época de Stalin a ahora.

Cualquiera de estas posiciones puede ser sostenida por Pravda o por el Daily World, pero decididamente no caben en un periódico que dice ser trostkista.

— “Reply to comrade Samuels,” 22 de abril de 1984, ET Bulletin No. 3, mayo de 1984 (reimpreso en el Trotskyist Bulletin No. 1).

LCI

El trostkismo nos brinda una visión mundial coherente, en la que se refleja el carácter contradictorio de la burocracia estalinista. Su afirmación de que: “en el nivel más general, Andrópov y los burócratas que él representa están contrapuestos a todo aquello por lo que Trotski luchó”, es unidialéctica y se aleja mucho del trotskismo.

— “Letter to External Tendency from Reuben Samuels,” 3 de enero de 1984, Workers Vanguard No. 348, 17 de febrero de 1984 (reimpreso en Trotskyist Bulletin No. 1)

TBI

Para Trotski, a diferencia de para vuestra amable persona, el eje de la contradicción dialéctica en la sociedad soviética no está dentro de la burocracia (el enérgico Andrópov contra el perezoso Brezhnev), sino entre la oligarquía bonapartista y la estructura social de dónde se deriva su parásita existencia. Esto naturalmente condiciona la actitud trotskista hacia la relación entre la defensa de la Unión Soviética y el derrocamiento de la burocracia estalinista. Es responsabilidad de los revolucionarios defender a la Unión Soviética a pesar de la dominación de Yuri Andrópov y su casta –—¡pero no en su nombre!

— “Reply to comrade Samuels,” 22 de abril de 1984, ET Bulletin No. 3, mayo de 1984 (reimpreso en el Trotskyist Bulletin No. 1).

1986: “El principal desperfecto” del Challenger

LCI

Lo que sentimos por los astronautas no es ni más ni menos que lo que sentimos por cualquier persona que muera en circunstancias trágicas, tal como los pobres nueve salvadoreños que murieron por un fuego en un apartamento del distrito federal de Washington hace dos días. 

Workers Vanguard, No.397, 14 de febrero de 1986

TBI

Sin embargo, la cobertura que vimos, no nos deja ninguna duda de que aquellos “nueve pobres salvadoreños” eran refugiados de la desesperada pobreza de su patria (y casi con certeza de los escuadrones de la muerte de la derecha). La afirmación de WVs de que no siente más simpatía por estas personas que por el grupo de “reaganautas” que perecieron tratando de fraguar un eslabón más en el intento del imperialismo estadounidense de alcanzar la posibilidad de infringir el primer golpe contra la Unión Soviética, demuestra que la Liga ex-Trotskista-Espartacista ya no es capaz de distinguir la línea de clase.

1917 No. 2, verano 1986

LCI

Aquellos que murieron (a bordo del Challenger) fueron víctima del impulso guerrerista antisoviético del imperialismo, al igual que los más de 200 marines muertos en Beirut o los pasajeros del avión de espionaje KAL 007.

Workers Vanguard, No. 397, 14 de febrero de 18986

TBI

Lo que tenemos aquí es un intento de amalgamar tres situaciones muy diferentes utilizando un poco de manipulación política.

Los pasajeros del KAL-007 fueron víctimas inocentes, a diferencia de los “especialistas de la misión” a bordo del Challenger, ellos fueron enviados a la muerte en un vuelo de espionaje deliberado y provocador, diseñado para disparar la red de defensa aérea soviética. A pesar de su postura como defensores de la URSS, llegado el momento de tomar posiciones, la Liga de los Espartacistas vaciló…

La otra cara de evadir la cuestión rusa, es el patriotismo social. Los más de 200 marines norteamericanos, que murieron en el bombardeo a los cuarteles en 1983 en Beirut, eran mercenarios imperialistas que estaban estableciendo una cabeza de playa para la presencia militar de Estados Unidos en el Medio Oriente. Los revolucionarios se oponen incondicionalmente a la intervención imperialista en cualquier parte del “tercer mundo” y claman por la eliminación de las gendarmerías coloniales por todos los medios posibles. ¡No lo hizo así la Liga Espartacista la que después del bombardeo a los cuarteles, clamó por la salvación de los sobrevivientes!

1917 No. 2, verano de 1986

1989: Stalinismo y Conciencia

LCI

La falsa identificación del estalinismo con el bolchevismo proveyó a Stalin de dedicados agentes políticos en todo el mundo; solamente Stalin y quizás una media docena de sus cómplices (los cuales cambiaron con el transcurso del tiempo) sabían lo que se traían entre manos.

— “International Communist League Launched,” Workers Vanguard No. 479, 9 de junio de 1989

***

Ya no es posible que un Stalin y una media docena de sus cómplices conscientes utilicen los partidos “monolíticos” como instrumentos de traición colaboracionista de clase en aras de la “construcción del socialismo.”

—Ibid.

TBI

Al igual que la burocracia sindical en las sociedades burguesas, la ideología de la oligarquía soviética tiene su base material en su deseo de proteger su propia posición social privilegiada. Trotski estimó, en un artículo del 13 de enero de 1938, “que la burocracia devora no menos de la mitad del fondo nacional de consumo”. Él afirmó que “los grandes aristócratas, los estratos más altos de la burocracia, viven como los millonarios norteamericanos” (énfasis añadido). Cuando él habló de los más altos estratos de la burocracia, es evidente que no se estaba refiriendo a la camarilla personal de Stalin. En junio de 1937 Trotski señaló:

“Aún desde el punto de vista de la “venganza”, los golpes terroristas no brindan satisfacción. ¿Qué sentido tiene condenar a una docena de burócratas de alto nivel comparado con la cantidad y el alcance de los crímenes cometidos por la burocracia?”

Trotski nunca consideró que los erráticos zig-zags políticos de la burocracia estalinista, sus crímenes y sus traiciones, estuvieran pre-determinados siguiendo algun designio conocido solamente por “Stalin y su media docena de cómplices conscientes”. El reciente “descubrimiento” de la Liga Espartacista de que, aparte de un núcleo interno de estalinistas “conscientes”, el resto de la casta burocrática, así como de sus agentes internacionales, eran rehenes o peones inconscientes, tiene más en común con la denuncia auto-justificante de Khrushchov del “culto de Stalin a la personalidad”, que con el análisis materialista de Trotski de la burocracia soviética.

Desde el punto de vista histórico, ninguno de los conservadores y arribistas burócratas, incluyendo a Stalin, estaban totalmente conscientes de lo que estaban haciendo…

Con la criminal tontería del “Tercer Período”, la burocracia soviética, sin intención de hacerlo, facilitó la victoria de Hitler. En forma similar, los oligarcas del Kremlin demostraron ser el mejor aliado de los nacionalistas en la Guerra Civil Española, aunque no buscaran deliberadamente entregar la victoria a Franco. La purga asesina de Stalin del cuerpo de oficiales del Ejército Rojo, y su irracional confianza en las promesas de Hitler, sentó las bases para la catástrofe militar del verano de 1941. Pero una vez más, ésta no fue su intención.

Resulta risible imaginar que, aparte de una siniestra media docena de cómplices que “sabían de qué se trataba”, el resto de los ‘engranajes’ de la máquina de terror burocrática que exterminó físicamente a decenas de miles de revolucionarios, fueran simplemente “dedicados agentes políticos” que defendían lo que ellos equivocadamente tomaron por leninismo. Esta ciertamente no fue la opinión de Trotski…

¿Por tanto, por qué, en primer lugar, están los espartacistas súbitamente dando impulso a esta noción? ¿Es ésta una metáfora de Robertson para la vida en la Liga Espartacista (LE)? Quizás, pero también puede tener un propósito inmediato más práctico: facilitarle a los estalinistas desafectos sentirse como en casa en la Liga Comunista Internacional (LCI).

1917, No. 7, invierno de 1990

1989-90: La contrarrevolución capitalista en la República Democrática Alemana (RDA)

LCI

En el fondo, la posición de la Tendencia Bolchevique Internacional (TBI) reflejó un completo derrotismo sobre la capacidad de lucha de la clase obrera soviética. Ellos tenían idéntica postura hacia la creciente Revolución política en el antiguo deformado estado de los trabajadores en la República Democrática Alemana que siguió al colapso del muro de Berlín, es decir, ellos declararon que no había posibilidad alguna de una revolución política proletaria. Consecuentemente, denunciaron a la Liga Comunista Internacional (LCI) por movilizar nuestros recursos fuertemente e internacionalmente para intervenir, con un programa revolucionario trotskista en los sucesos del antiguo estado de los trabajadores de la República Democrática Alemana de 1989 a 1990.

— “The International Bolshevik Tendency—What is it?” [1995]

TBI

Aquí la Liga Comunista Internacional emplea una de sus técnicas de polémica favoritas, atribuyendo una posición a un oponente y entonces atacando su propia invención. Nosotros ciertamente no dijimos que fuera imposible una revolución política proletaria en la República Democrática Alemana, sino simplemente que, al contrario de lo que afirmaba la Liga Internacional de los Comunistas, ésta no había comenzado. “A la luz de los resultados posteriores” ha sido la Liga Internacional de los Comunistas, no nosotros, la que ha tenido que ajustar su posición. Es fácil entender por qué la Liga Internacional de los Comunistas preferiría correr un manto de silencio sobre su posición “optimista” respecto a la revolución política proletaria de la República Democrática Alemana.

— “ICL vs. IBT”, Trotskyist Bulletin No. 5 [febrero de 1996]

***

Con su perspectiva de una “comunidad por tratado” entre la RDA y la RFA, el Primer Ministro Modrow había enviado una señal de que estaba dispuesto a capitular ante el imperialismo de Alemania Occidental cuando se formó el nuevo gobierno el 17 de noviembre de 1989. Las concesiones que él ofreció, sin embargo, no dieron a la burocracia, su anticipado respiro, sino solamente brindaron mayor ímpetu a los contrarrevolucionarios. La derecha ganó en la base, mientras prevalecía la confusión entre los trabajadores más políticamente conscientes, que confiaron en los “honestos y reformados” estalinistas. Esta es la razón por la cual el régimen de Modrow eraespecialmente peligroso, y por qué era imperativo prevenir a los trabajadores contra él.

…La Liga Comunista Internacional (LCI) evitó la confrontación aguda con el régimen de Modrow. En su temor al aislamiento, vieron este tipo de confrontación como inoportuna, ya que todas las tendencias en el partido estalinista apoyaron a Modrow hasta el final. Tal confrontación hubiera puesto en peligro la política de la LCI de “Unidad con la SED.”

En este período, la LCI no se focalizó en atacar a Modrow como un vendido a quien los trabajadores tenían que apartar en defensa de la RDA. En vez de esto, ellos lo criticaron solamente de pasada…

1917 No. 10 [tercer trimestre de 1991]

1990: La demostración de Treptow

LCI

La Liga Trotskista Alemana y el Grupo Espartacista jugaron un papel clave al iniciar las acciones del frente unido en Treptow. Nuestros voceros llamaron a la creación de milicias de trabajadores y a crear soviets de trabajadores y de soldados para detener a los nazis y evitar que la revolución política fuera convertida en una contrarrevolución social. Nosotros advertimos que la social democracia era el instrumento para liquidar a la RDA. Nosotros señalamos que la batalla por el gobierno de los soviets obreros en la RDA, podría inspirar a los trabajadores en la Unión Soviética, el blanco principal del imperialismo, a tomar el mismo camino.

Workers Vanguard No. 495, 9 de febrero de 1990

TBI

En el llamado de la TLD a realizar la demostración no había absolutamente ninguna critica de la decisión de capitulación del SED-PDS, (SED, el partido estalinista que gobernaba la RDA, cambió su nombre por el de Partido del Socialismo Democrático en diciembre de 1989) y ni una sola palabra acerca de que Modrow se inclinara ante el imperialismo de la RFA y el nacionalismo alemán. Pero fueron estas políticas las que inicialmente envalentonaron a los nazis, quienes realizaron los ataques (en el memorial de la guerra).

En su discurso en la demostración de Treptow, la camarada Dahlhaus de la TLD/SpAD explico la línea “SED-Unity” en su totalidad: “Nuestra [¡!] economía está obsoleta y desgastada. La dictadura del Partido SED ha demostrado que es incompetente [¡!] para luchar contra esto.” (Arprekor No. 15, 4 de enero de 1990). Este planteamiento, junto con el de “el monopolio del poder del SED ha sido derrocado” fue todo lo que se dijo acerca de las políticas de los estalinistas. (Ibid.). En el discurso de Dahalhaus solamente el SED de Honecker, del cual los manifestantes no querían ni oir hablar, fue mencionado. Pero, no fueron atacadas las ilusiones en un SED-PDS “reformado”.

…vale la pena mencionar a Treptow nuevamente. Una invitación al SDP/SPD (Social-demócratas) para participar en la demostración masiva contra los fascistas era indispensable. Había que separar a los obreros del SPD. Una forma de elevar la conciencia de clase de la base del SPD hubiera sido desafiar a su dirección a tomar una posición antesde que la demostración tuviese lugar. Cuando Vogel, Boehme, Meckel y compañía (los líderes del SDP/SPD) iniciaron el clamor burgués contra los demostradores después del 3 de enero, la movilización antifascista, naturalmente, tuvo que ser defendida de estos truhanes del SPD. Los revolucionarios tenían que tratar de ganar a los obreros del SDP y a las ramificaciones de este partido para apoyar su defensa… La Liga Comunista Internacional (LCI), por el contrario, se negó a atraer al SDP a una acción unida, y justificó esto una semana más tarde sobre la base de que la SDP “no tenía base alguna de masas proletarias” (Arprekor No. 18, 12 de enero de 1990)….El TLD (SpAD) deliberadamente intentó implicar solamente al SED en la demostración de Treptow. (Para los robertsonistas) obviamente los obreros del SDP/SPD eran parte de las “masas reaccionarias”, y el TLD tenía incluso la osadía de citar los escritos de Trotski contra el fascismo como base para ello. (Arprekor No. 16, 8 de enero de 1990).”

1917 No. 10 [tercer trimestre de 1991]

1991: Contrarrevolución capitalista en la Unión Soviética

LCI

El pueblo trabajador de la Unión Soviética, y ciertamente los trabajadores de todo el mundo, ha sufrido un desastre sin paralelo cuyas consecuencias devastadoras se están sintiendo ahora. El creciente ascenso de Boris Yeltsin, quien se autopropone como el hombre de Bush, librándose del fallido golpe organizado por los antiguos ayudantes de Mijaíl Gorbachov, ha desatado una marea contrarrevolucionaria a través de la tierra de la Revolución de Octubre.

-—Workers Vanguard No. 533, 30 de agosto de 1991

***

El “bando de los ocho” no sólo no movilizó al proletariado, sino que ordenaron a todos a permanecer en el trabajo.

El “bando de los ocho” fue incapaz de arrasar con Yeltsin con su patética excusa de golpe de estado porque el suyo era un “golpe de perestroika”; los golpistas no quisieron desatar las fuerzas que pudieron haber derrotado a los contrarrevolucionarios más extremistas porque eso los podía llevar a una guerra civil si los yeltsinistas ripostaban con fuerza.

Workers Hammer No. 127, Enero/febrero 1992

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El 7 de noviembre (1992) marcó el Aniversario 75 de la Revolución Bolchevique. Pero el estado de los trabajadores erigido por el poder bolchevique, no sobrevivió a los 75 años. El período de contrarrevolución abierta iniciado por el contragolpe pro-imperialista de Boris Yeltsin en agosto de 1991 ha culminado, en ausencia de una resistencia masiva de la clase obrera, en la creación de un estado burgués, aunque éste sea frágil y reversible.

Workers Vanguard No. 564, 27 November 1992

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Los hechos de agosto de 1991 (el ‘golpe’ y el ‘contragolpe’) parecen haber sido decisivos para la dirección del desarrollo en la Unión Soviética, pero solamente aquellos que están bajo la influencia de la ideología capitalista o de sus prerequisitos materiales pudieran haber aventurado esta conclusión en aquel momento.

Workers Vanguard No. 564, 27 November 1992

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Los hechos de agosto de 1991, que motivaron el ascenso de las fuerzas de abierta restauración capitalista en en la Unión Soviética, marcaron un punto de giro en la historia del mundo contemporáneo.

Spartacist, No. 47-48, Invierno de 1992-93

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Los intentos de la Tendencia Bolchevique Internacional de ocultar su derrotismo en agosto de 1991 mediante la declaración de apoyo militar a los conspiradores golpistas estalinistas, lo cual fue una posición burlesca ya que los conspiradores golpistas, que estaban tan decididos a acometer la restauración capitalista como Yeltsin, no estaban dispuestos a realizar la movilización política y militar necesaria para organizar una seria oposición. De cualquier manera, la posición de la Tendencia Bolchevique de que ‘todo terminó, si se hubiera propagado por la Unión Soviética en ese momento, sólo pudiera haber provocado la desmoralización y parálisis de cualquier oposición proletaria incipiente a la toma de posesión de Yeltsin.

— “The International Bolshevik Tendency—What is it?” [1995]

TBI

Nosotros tomamos partido en agosto de 1991, a favor de los estalinistas y contra los yeltsinistas. La Liga Espartacista, que pretendió ser el Partido de la Revolución Rusa, no apoyó la victoria de ninguno de los dos, lo que equivale a mantenerse neutral. La Liga Espartacista se incómoda con esta caracterización, pero la lógica política de ésta, se refleja en su declaración:

“…el apoyo militar a los conspiradores golpistas estalinistas [es] una posición burlesca, ya que los conspiradores golpistas, que estaban tan decididos a acometer la restauración capitalista como Yeltsin, no estaban dispuestos a realizar la movilización política y militar necesaria para organizar una seria oposición”. (Énfasis añadido) 

Todas las contradicciones de la posición de la Liga Espartacista están contenidas en el pasaje citado más arriba. En realidad, los yanayevistas eran los que ‘estaban tan decididos a acometer la restauración capitalista como Yeltsin’, entonces ¿por qué le importaba a los trotskistas si ellos estaban dispuestos o no a realizar una movilización política y militar? Si los burócratas estalinistas (incluyendo a los cabecillas del KGB y a los militares) estaban ‘tan decididos a acometer la restauración capitalista’ como los amigos de la CIA reunidos alrededor de Yeltsin en la Casa Blanca Rusa, entonces sí que no habría habido nada importante en juego en agosto de 1991. Sin embargo, si uno afirma que Yanayev y sus seguidores ‘estaban tan decididos a acometer la restauración capitalista’ como Yeltsin, entonces es evidente que en algún momento anterior al 19 de agosto de 1991, la burocracia del Partido Comunista de la Unión Soviética había sido transformada en una formación contrarrevolucionaria, de arriba abajo y hasta la médula.

Si el triunfo del bando de Yeltsin fue solamente la victoria de un bando de contrarrevolucionarios sobre los otros, si para el 19 de agosto de 1991 la contrarrevolución social ya había tenido lugar, entonces el golpe y el contragolpe fueron meras disputas sobre el botín. Sin embargo, tal posición entraría en conflicto con la igualmente absurda afirmación de la Liga Espartacista que Yeltsin, el líder histórico de la contrarrevolución capitalista, presidió un estado obrero durante más de un año hasta que, en algún momento no revelado de la segunda mitad de 1992, Jim Robertson decidió que “estaba claro que la clase obrera no iba a actuar contra Yeltsin”. Si el exitoso contragolpe de Yeltsin abrió las “compuertas de la contrarrevolución”, como afirmó WV entonces, la Liga Espartacista debió haber tomado partido. (Ver las extensas polémicas sobre esta cuestión en 1917 Nos. 11 y 12)

— “ICL vs. IBT”, Trotskyist Bulletin No. 5 [febrero de 1996]

***

Todo no se ha perdido para la clase obrera de la Unión Soviética. Los gobiernos pro-capitalistas que se han encaramado en el trono son aún extremadamente frágiles, y no han consolidado aún sus propios aparatos de represión estatal. La mayor parte de la economía está aún en manos estatales, y los yeltsinistas enfrentan la formidable tarea de restaurar el capitalismo sin el apoyo de una clase capitalista propia. La resistencia obrera a los inminenetes ataques a sus derechos y a su bienestar implicará, por tanto, una defensa de una gran parte de los componentes del status quo socio-económico. Los regímenes burgueses embrionario que se forman ahora en la ex-URSS pueden ser echados a un lado mucho más fácilmente que en los estados capitalistas maduros.

Nada de esto, sin embargo, puede cambiar el hecho de que los trabajadores serán forzados ahora a luchar en un terreno fundamentalmente alterado en su contra. Ellos aún no se han constituido en una fuerza política independiente, y están aún extremadamente desorientados. El aparato estalinista, que tenía un interés objetivo en mantener la propiedad colectiva, ha sido destruido. Es poco probable que los estalinistas se sigan resistiendo, puesto que ya han reprobado un decisivo test político, y aquellos cuadros oficiales que intentaron resistir fueron obligados a jubilarse, están encarcelados, o muertos. Resumiendo, el mayor obstáculo organizado a la consolidación de un estado burgués ha sido efectivamente eliminado. Antes del golpe, la resistencia masiva de la clase obrera a la privatización, hubiera desmoronado la burocracia estalinista y sus defensores armados. Ahora, los obreros en su lucha para revertir el impulso hacia la restauración tendrán que enfrentar “cuerpos de hombres armados” dedicados a cumplir los objetivos de los capitalistas occidentales y de sus aliados internos. Este incipiente poder estatal debe ser desmoronado y destruido por los trabajadores.

— “Counterrevolution Triumphs in USSR”, septiembre de 1991, planteamiento de la TBI, reimpresos en 1917 No. 11 [Tercer Trimestre 1992]

***

La pregunta crítica no es ¿cuándo se consolidó el nuevo estado burgués ruso (todavía está sólo parcialmente consolidado), sino más bien, cuándo fue que esto ocurrió? A diferencia de la LRCI, la Liga Internacional de los Comunistas nunca ha aseverado que hubiara una dualidad de poderes en la ex-URSS con posterioridad al golpe. Tampoco han rebatido que el aparato de gobierno posterior a agosto no estaba comprometido ni con la propiedad burguesa, ni con la colectiva. Si se excluyen estas dos posibilidades, sólo hay una respuesta: el estado burgués se instauró con la victoria de Yeltsin en agosto de 1991.

1917 No. 12 [1993]

TBI Timados en Kiev

Fraude Contra el Movimiento Obrero

TBI Timados en Kiev

[copiado de http://www.bolshevik.org/ukrscandal/Fraude%20Contra%20el%20Movimiento%20Obrero.htm ]

22 de agosto 2003

La Tendencia Bolchevique Internacional (TBI) es una de las numerosas organizaciones de izquierda burladas por una banda de artistas estafadores en Kiev, quienes fraudulentamente posaron como parte integrante de diversas tendencias políticas internacionales.

El jueves 14 de agosto una organización oponente con base en Gran Bretaña nos suministro una fotografía tomada en uno de sus encuentros internacionales. Nosotros reconocimos a una de las tres personas fotografiadas por el miembro británico de la organización oponente, pero fuero tomadas otras dos que resultaron ser el líder y miembro de la dirección de nuestro grupo Ucraniano. La otra organización también manifestó que eran el líder y miembro de la dirección de su grupo.

Procedimos a intercambiar información y fotografías con diversas tendencias izquierdistas que sospechábamos que podrían haber sido atacadas. No estamos en libertad de mencionar el nombre de dichas organizaciones porque mucha de la información que nos otorgaron fue recibida confidencialmente. Nosotros esperamos que la identidad de la mayoría de los grupos involucrados sea revelados en un futuro cercano.

Hemos establecido, más allá de cualquier duda, que la misma colección de personas se presentaban a sí mismas a múltiples grupos, cada una con una afiliación internacional. Hemos creado una lista de estos jugadores que hemos hasta ahora identificado, con sus fotografías.

Aspectos de este fraude fueron ya hechos públicos por dos organizaciones. El 26 de julio el ejecutivo del Partido Socialista de Gran Bretaña(PSGB), disponible en Internet desde el 6 de agosto, reporta que la trampa fue hecho con la intención de obtener fondos para la operación de Kiev del Comité por una Internacional Obrera (CIO- la organización internacional del Partido Socialista de Inglaterra y Gales, liderada por Peter Taaffe). Sin embargo el PSGB no ha producido todavía evidencia concluyente.

El significado que tiene la declaración del CIO sobre la cuestión (fechada el 5 de agosto y añadida la minuta del 26 de Julio del PSGB, y también distribuida a través de la lista de e mail “Leftist Trainspotters”) reclama que ni la dirección internacional de la CIO ni los lugartenientes de la Comunidad de Estados Independientes se encuentran involucrados, y anuncian la suspensión del Comité Nacional y del Comité de la Ciudad de Kiev, quedando pendiente una investigación.

Un Poco de Historia

Un grupo que se llamaba a si mismo: “Juventud Marxista Revolucionaria” de Ucrania nos escribió en 1999. Un miembro de la dirección de la TBI los visitó tiempo después en dicho año y quedo impresionado por la aparente comprensión del Trotskismo y su interés en discutir cuestiones programáticas de importancia. A él le llamo particularmente la atención la narración de aquellos de cómo una minoría de su grupo local recientemente abandonaron su grupo integrarse a Poder Obrero/ Liga por una Internacional Comunista Revolucionaria, porque no estaban de acuerdo con nuestra posición de apoyo militar a la “línea dura” de los Estalinistas Soviéticos en su confrontación en Agosto de 1991 con Boris Yeltsin. La “JMR” convencidamente firmo un acuerdo con nuestra posición con relación al golpe y muchas otras cuestiones políticas.

Dos de estos operadores, Zakhar Popovich y Boris Pastukh, visitaron nuestra organización británica en el 2000. Pastukh, quien originariamente se nos presentó como Alexander Sherbakov, fue presentado como el líder del grupo. Es claro ahora que adicionalmente de liderar “nuestro” grupo ucraniano, el también era el “líder” de al menos dos grupos rivales.

Mientras en Gran Bretaña, Popovich Y Pastukh participaron en unas series de reuniones educacionales y de la sección. Ellos aparecían ser políticamente agudos, honestos y dedicados. Un camarada de la dirección de la TBI hizo otra visita a Kiev, y entonces dos de dichos líderes participaron de nuestra conferencia internacional en octubre de 2001, reuniéndose con la dirección de la TBI y una parte de nuestra militancia. La conferencia concluyó con una “fusión” entre la TBI y el JMR. Desde entonces, cinco camaradas diferentes de la TBI visitaron Kiev, y otro timador Ucraniano, Oleksander Zvorsky, paso tres semanas en nuestra sección Alemana.

En el ultimo año estábamos bastante preocupados acerca del letargo en la traducción de nuestros materiales al Ruso y al Ucraniano, su fallas en producir alguna propaganda substancial, y la marcada ausencia de documentos internos con perspectiva política. Sin embargo éramos muy conscientes de la pobreza desesperante que aqueja a Ucrania y atribuíamos la falta de actividad de nuestra supuesta sección en las dificultades que significa sobrevivir en un país devastado económicamente.

Entonces determinamos actualizar la actividad de nuestra “sección” Como primer paso enviamos a una camarada de la dirección en una visita de cuatro semanas con el mandato de conocer el problema e iniciar un revisación en el aspecto organizativo. Ella fue apabullada por lo que parecía ser un crónico funcionamiento Menchevique y un bajo compromiso militante. Cuando ella expresó estos temas con la “dirección,” ellos aparentaron estar un poco avergonzados y pretendieron aceptar sus propuestas de reorganizar el grupo de trabajo. Nosotros anticipamos que si ellos no mejoraban rápidamente su funcionamiento, una seria lucha política era inevitable.

En retrospectiva hubo muchos incidentes que podrían habernos alertados, si hubiéramos sospechado. Hubo muchas precauciones que debimos haber tomado, y ciertamente habernos movido más rápido para haber estrechado lo que aparentaba ser una organización bastante disfuncional. Sin embargo no puede haber garantía absoluta que se pudiera tomar en contra de una complicada (y bien organizada) conspiración llevada a cabo por criminales inteligentes y con un buen respaldo de cultura marxista, particularmente si su operación es aislamiento por el lenguaje y la geografía. Nosotros aprenderemos de esta experiencia, y continuaremos trabajando para extender el TBI internacionalmente, pero no esperamos ser capaces de evitar todos los riegos.

Dos miembros de nuestro grupo putativo de Kiev le comento a uno de nuestros camaradas que se habían contactado posprimera vez a través de una compañía amateur de actuación. Esto puede ser verdad, sin embargo ya no son más amateurs. Les hemos dado a estas personas alguna ayuda material–muy modesta para los estándares occidentales, pero significativa en Ucrania. Nuestro subsidio ostensiblemente pagaba la renta en un pequeño apartamento que sería usado como cuartel político. Nosotros creemos que otras organizaciones también estarían financiando las mismas premisas.

La motivación primaria por este timo era presumiblemente la obtención de ganancias materiales, pero debemos asumir que la policía política de Ucrania conocía esta charada, y compartían toda información que se colectaba con las otras agencias de inteligencias.

“Un Amplio Espectro”

En nuestro artículo sobre la “fusión” del 2001, reportábamos:

“La JMR proviene de un circulo de adolescentes de Kiev quienes, en 1989, obtuvieron una copia de la Revolución Traicionada de León Trotsky, y descubrieron que contenía una gran riqueza y era políticamente relevante para los eventos que estaban teniendo lugar alrededor de ellos, como las fuerzas de la restauración capitalista ganaron en el Estado Obrero degenerado soviético . Del agrupamiento original, un amplio espectro de organizaciones izquierdistas, todas criticas del estalinismo, y en la mayoría de los casos, identificándose a sí mismos como Trotskistas reaparecieron en Ucrania.”

1917 Nº 24, 2002.

El “amplio espectro” de la organización virtual estaba mas cercana relacionada que lo que nos imaginábamos

Como otros grupos involucrados. Nosotros creímos en estos pequeños ladrones y nos sentimos traicionados. Pero es imposible no ver el lado cómico. El guión fue La Décima Segunda Noche se encuentra con la Vida de Brian, como si estos personajes, bajo el pretexto de la sección ucraniana de uno de nuestros oponentes, ásperamente nos denuncia y entonces, como “nuestro” grupo, indignadamente proclama la critica de ser una pura invención

Nosotros recibimos ocasionales actualizaciones en “nuestras” relaciones con varios oponentes no existentes en Kiev. Muchas veces “nosotros” estábamos aptos para iniciar discusiones políticas promisorias con “ellos”, pero rápidamente “ellos” se vuelven hostiles y se rehúsan a hablar. Nosotros somos aconsejados de acciones por parte de los servicios de seguridad contra varios oponentes imaginarios, y en el periódico acosamiento de “nuestros” camaradas. No hay necesidad de decir, que estamos interesados y somos compasivos, y ofrecemos el consejo que podamos.

Una pregunta sin responder: Oleg Vernik y la CIO

La extensión de toda la operación no esta totalmente clara, pero Oleg Vernik, quien fue presentado a un representante de la TBI en Kiev en 2001 como ex líder de la CIO en Ucrania, es claramente una figura central. Pastukh lo describía como un elemento izquierdista desencantado con el CIO, y un contacto potencial para la TBI. Mas tarde Patskuh reportaba que Vernik se había alejado de la política.

De hecho Vernik se mantuvo altamente activo, contribuyo en las páginas web de la CIO y los promocionaba en sitios de internet. Un artículo sobre la privatización de la industria azucarera en el periódico Ruso del CIO,Vanguardia de Izquierda (Nº 49, 8 de mayo de 2003) esta firmado por Oleg Vernik. El obtiene el crédito con un articulo en el sitio Web del PSGB, y esta incluido como el secretario de un sindicato independiente de Kiev llamado “Protección del Trabajo”. La representante de la TBI que recientemente visitó Kiev fue hospedada en el mismo piso que Vernik, que esta figurando como Vitaliy, nuestro “manejador de la oficina” y “organizador”

Esperamos con mucho interés la explicación de la CIO de como ellos pudieron permanecer enteramente ignorantes de las actividades de Oleg Vernik, dado su alto perfil y la considerable capacidad de la CIO con respecto a la lengua Rusa.

Parece bastante posible que Vernik, Pastukh, entre otros, una vez hayan tenido, e incluso quizás retengan, en cierta manera en una forma atenuada y degenerada, un motivo político para su actividad. Pero ello son tan altamente corruptos y cínicos que solo pueden servir como un instrumento de los enemigos del movimiento obrero.

Boris Pastukh, el “líder” del falso grupo Ucraniano de la TBI (entre otros) exhibió un bello reloj con la figura del hombre fuerte de Libia Muammar al-Kadaffi durante un encuentro social la ultima noche en nuestra conferencia internacional del 2001. El manifestó que amigos de la Juventud Socialista de Ucrania (un afilado de Sheila Torrence, de la tendencia Realista ortodoxa) se lo habían dado a el tiempo atrás.

Nosotros recientemente nos cruzamos con un aviso de Internet colocados por Oleg Vernik y Boris Pastukh fechado el 11 de junio de 2001 anunciando los preparativos para un “campamento de verano en Crimea para los hermanos de Libia(sic), Ucrania, Rusia, Bielorrusia, y Moldavia” y propagandizando su propio sitio Web como www.GreenBook.da.ru ( El Libro Verde es para Kadaffi el equivalente del Libro Rojo de Mao) este sitio Web parece que se ha desvanecido, pero sugiere que estos rufianes están en la búsqueda de un pescado más grande para freír.

Es poco consolador saber que somos los únicos de haber sido estafados. Ni tampoco es un gran consuelo recordar los semi-precentes históricos, tal como Roman Malinovsky, el espía zarista que se transformo en un miembro del Comité Central del Partido Bolchevique y cabeza de la fracción Bolchevique en la Duma, o Mark Zborowski (Etiene), el agente de la GPU que era el principal lugarteniente de León Sedov en París y el arquitecto de su asesinato, y subsecuentemente el representante de Trotsky en Europa.

No podemos permitir que estos gángsteres desacrediten el Trotskismo en la ex Unión Soviética. Personas serias pueden no tener hesitación en exponer esta clase de estafas. Ser victimizadas pero mantenerse en silencio es facilitar fraudes futuros. Es por su puesto vergonzoso ser tomado, pero tenemos una responsabilidad de hacer lo que podamos para exponer a estos delincuentes al movimiento obrero.

FUERA DE MEDIO ORIENTE LOS EEUU/ONU

FUERA DE MEDIO ORIENTE LOS EEUU/ONU

LA LOCURA IMPERIALISTA

[Copiado de http://www.bolshevik.org/espanol/imperialism%20run.html ]

Publicado en 1917 # 25, 2003

El “Nuevo Orden Mundial” proclamado por el mayor de los Bush después de la caída del Muro de Berlín en 1998, fue marcado por un coro de brutales guerras neo-coloniales. Bajo la “Pax Americana”, los EEUU reclaman para sí mismos el destino permanente, de supremacía indesafiable sobre toda región del planeta. El papel de Washington como policía global es para mantener a salvo el capitalismo norte-americano en el mundo, frecuentemente a expensas de sus rivales imperialistas. Pero el mundo es muy grande y complejo para el poder beligerante de los EEUU para mantener el control eficazmente.

La consigna central levantada por la Tendencia Bolchevique Internacionalista en protesta contra la ultima agresión liderada por los EEUU, ha sido: ” Defender a Irak contra el ataque imperialista. Hoy solamente un puñado han acordado con esta perspectiva, pero el crecimiento de la militancia anti-imperialista entre la juventud, y particularmente en los sectores del movimiento obrero organizado en el centro capitalista, puede crear las condiciones para ir mas allá de la protesta pasiva, y organizar luchas de masas que traigan a casa la guerra y haga imposible los negocios. Estas acciones pueden alcanzar desde manifestaciones de masas, marchas y sentadas; hasta ocupaciones y bloqueos a edificios gubernamentales, a impedir la carga de material bélico y, concluir, con huelgas generales políticas. Si se llevan a cabo agresivamente y en una mayor escala, movilizaciones de esta clase pueden dramáticamente cambiar el terreno político, hacer temblar la auto- confianza de la clase dominante, y crear una crisis social mayor con dimensiones potencialmente revolucionaria.

El reimpreso de abajo es una versión abreviada de la declaración de la TBI de octubre 22 de 2002.-

La proclamación de George W. Bush en la asamblea general de la Naciones Unidas manifestando que los Estado Unidos “no tienen problema con el pueblo iraquí “, fue una señal que la potencia militar más poderosa del mundo muy pronto se lanzaría en una expedición, y que miles, tal vez decenas de miles de civiles iraquíes serían asesinados. Los jets norteamericanos y británicos han estado bombardeando las instalaciones iraquíes por una década, mientras los EEUU iniciaban un embargo que bloqueaba las maquinas de diálisis, las incubadoras, los equipos de tratamiento de agua, como así también comida y medicinas. Las sanciones han matado aproximadamente un millón quinientos mil iraquíes, pero no ha desalojado a Saddam Hussein. Por ello, Washington ahora ha optado ” cambiar el régimen ” vía la conquista militar.

Saddam Hussein es un dictador sanguinario que ha masacrado miles de iraquíes y ha aplastado brutalmente a toda la oposición política. En otras palabras, el típico aliado de EEUU del Tercer Mundo. Los americanos han sostenido monarquías feudales en Arabia Saudita, Marrueco, Kuwait, Qatar, Bahrein, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos, como asimismo a las dictaduras militares de Egipto y Argelia. El súbito entusiasmo de ” liberar” a Irak y llevando la ” democracia” a sus ciudadanos es claramente un ejercicio cínico de las relaciones públicas.

La razón originaria de ir por Irak, es que uno de los agentes de inteligencia de Saddam, supuestamente se reunió con Mohamed Atta ( el supuesto líder del terrorífico ataque del 11 de septiembre) en Praga unos pocos meses antes. Cuando la historia fue desestimada, la Casa Blanca comenzó a alertar sobre los peligros de que Irak tuviera armas químicas, biológicas y nucleares. Pero Scott Ritter, el ex Infante de Marina de los EEUU que encabezaba la misión de la Naciones Unidas para inspeccionar el programa de armas en Irak hasta 1998, considero que no era viable que Irak tuviera armas operacionales ni ” armas de destrucción masiva”, o la manera de obtener las mismas.

Para sostener este caso, la banda de Bush señala que Saddam uso gas venenoso contra los soldados iraníes y contra los kurdos en los 1980. ¿Por qué ellos no mencionan que el programa de “armas de destrucción masiva ” fue lanzado, como lo fue la red de Osama Bin Laden con asistencia Norte Amercana? En 1980, poco después de tomar el poder, Saddam obtuvo luz verde desde Washington para atacar la República Islámica de Irán. Los Estados Unidos proveyeron apoyo logístico y de inteligencia para apoyar a Irak durante los 1980 cuando el brutal conflicto se desató. Hussein esperaba que derrotando a Irán podría transformar a Irak en la potencia dominante en la rica zona petrolera del Golfo Pérsico.

Washington no quería ni que Irak o Irán ganaran, y busco la manera de prolongar el conflicto que sangró a Irán, y por lo tanto la influencia de la “Revolución Islámica” del Ayatolá Komeini. Sin embargo parecía que los iraquíes iban ganando, entonces los EEUU proveyó en forma encubierta apoyo a Irán, pero a través de todo el conflicto los militares iraquíes se hallaban bajo presión de los más numerosos y altamente motivados iraníes. Los EEUU ayudo a Saddam a desarrollar el programa de armas químicas y biológicas para equiparar las matanzas.

” El programa de bio-armas iraquíes que George W Bush desea erradicar tuvo la ayuda al comienzo del Tío Sam hace dos décadas…”

La CDC ( El Centro para el Control de Enfermedades en Atlanta) y una compañía de muestras biológicas, American Type Culture Collection, despachó toda clase de bacterias que Irak usó para producir armas, incluyendo amtrax, la bacteria que produce la toxina del botulismo, y los gérmenes que ocasionan la gangrena. Irak obtuvo asimismo muestras de otros patógenos mortales, incluido el virus del Nilo.

” Las transferencias se sucedieron en los 1980, cuando los Estados Unidos apoyaron a Irak en su guerra contra Irán. Ello fue detallado en 1994 por un reporte de la comisión de bancos del Senado y en 1995 le siguió una carta del Centro de Control de Enfermedades al Senado”.

Prensa asociada 2 de octubre.

El 27 de marzo de 1984, el New York Times reportaba que Donald Rumsfeld, actual Secretario de Defensa, había visitado Bagdad como emisario de Ronald Reagan y se reunió con el hoy ministro de Relaciones Exteriores de Irak, para discutir acerca de la guerra de Irak- Irán y sobre otros temas. El mismo articulo informa que las Naciones Unidas había determinado que Irak había usado ” armas químicas, en la forma de bombas ” en Irán. Las armas incluían ” gas mostaza y otros agentes que atacan el sistema nervioso”. Los EEUU nunca se habían preocupado por esto, ni por las noticias que en 1988 las fuerzas de Saddam habrían matado a 5000 civiles kurdos con gas venenoso en la ciudad de Halabja. Solamente en 1990, cuando las tropas norte americanas se preparaban para invadir Irak, los EEUU expresaron su alarma acerca de las” armas de destrucción masiva que poseía Saddam y amenazaron con represalias si los iraquíes se atrevían a usarlas.

Bajo una gran presión de los EEUU e Inglaterra, en septiembre los iraquíes aceptaron permitir nuevamente el ingreso de inspectores de armas de las Naciones Unidas en su país. Esta fue la mayor concesión, como fue ampliamente reconocida ” que los espías norte americanos trabajaron en forma encubierta y en equipos con los inspectores de armas de las Naciones Unidas ” ( New York Times, 7 de enero de 1999) Washington estaba claramente irritado por la respuesta de aceptación por parte de Saddam, ya que la misma complicaba las relaciones públicas de los preparativos de la guerra. Entonces los EEUU, respaldada por Inglaterra, lanzo una contrapropuesta con una serie de condiciones que fueron inaceptables para Bagdad, y así obtuvo el pretexto para un ataque. Esta fue la misma táctica usada contra los Servios en las negociaciones de ” paz” de Rambouillet en 1999, cuando los EEUU demandaron a los yugoslavos a garantizar a las tropas de la OTAN de libre paso en todo su territorio. Cuando Belgrado lo rechazo, comenzaron los bombardeos.

“LIBERAR” A IRAQ: UNA COLONIA PETROLERA DE EEUU

Luego de la Segunda Guerra Mundial, los EEUU presionaron por la disolución de las posesiones coloniales remanentes de sus rivales europeos. La postura ” anti-colonial ” de Washington creó oportunidades para las corporaciones norte americanas para moverse en territorios que previamente estaba vedado para ellos, mientras tanto en forma simultánea agitaba su ” imagen” democrática” en la competencia ideológica con la URRSS para obtener el corazón y las mentes de las masas coloniales. Pero la Unión Soviética no esta más, y la Casa Blanca parece haber llegado a la conclusión que la alta tecnología militar puede permitir una ocupación indefinida de Irak y de sus ricos pozos petroleros con bajo riesgo:

” En la fase inicial, Irak será gobernada por un comandante militar norte americano – tal vez el Gen. Tommy R.Franks, comandante de las tropas de los Estados Unidos en el Golfo Pérsico….

” Hasta ahora se ha asumido que los disidentes iraquíes de dentro y fuera del país habrán de formar gobierno, pero no esta claro cuando tomaran el control total.

“Hoy es la primera vez que la administración ha discutido l o que sería una larga ocupación por las fuerzas de la coalición lideradas por los Estados Unidos.

New York Times , 11 de octubre

Preguntado que sucedería si la presión norte americana ocasionara un golpe contra el Presidente Hussein, un alto oficial, respondió: “Eso sería bueno”. Pero el oficial sugirió que los militares norte americanos podrían entrar de todas maneras para asegurar el país, no solo para eliminar las armas de destrucción masiva, sino también, para evitar la anarquía después de la partida del Sr. Hussein”

-Idem

Entonces, toda las palabras de ” democracia” y “libertad” se derrumban, ya que se reemplaza la dictadura militar iraquí por una norte americana. Saddam Hussein es un dictador vicioso, pero al menos bajo su régimen, las regalías del petróleo iraquí en los ´80 sirvieron para fundar un programa significativo de modernización y un considerable desarrollo industrial ( la mayor parte destruido por ataques militares del imperialismo). Bajo la ocupación de los EEUU la riqueza natural de Irak fluirá a los tenedores de acciones de los carteles internacionales petroleros. Los imperialistas no se preocupan por la calidad de vida de los sujetos neo- coloniales- ellos ofrecen escuadrones de la muerte, no reforma agraria.

El Pentágono considera a Afganistán como el modelo para conducir las futuras guerras coloniales, porque la combinación de sustitutos nativos junto al poder aéreo de los EEUU derrotaron al Talibán con pocas bajas norteamericanas. Los miles de civiles afganos muertos durante la campaña de bombardeo y los consiguientes ” operativos de limpieza” fueron catalogados como meros ” daños colaterales. Para aquellos que sobrevivieron, la vida es inclusive peor bajo los ” Señores de la Guerra” que bajo el talibán reaccionario, y hay poca posibilidad de que pueda mejorarse en un futuro cercano. En los primeros instantes de la victoria el Presidente Bus h habló grandiosamente de un ” nuevo plan Marshall” para reconstruir el país devastado, pero termino enviándole 300 millones de dólares, mucho menos que un quinto de lo que gasta los EEUU actualmente todos lo meses para mantener una guarnición en Afganistán.

Irak, a diferencia de Afganistán, posee valiosos recursos y fácil de explotar, por ello, los EEUU anticipan una ocupación larga y lucrativa:

” Por mas tiempo que los socios de la coalición administren Irak, ellos esencialmente podrán controlar la segunda reserva petrolera del mundo, cerca del 11 por ciento del total. Un alto funcionario dijo que el programa de las Naciones Unidas de petróleo por comida será expandido para ayudar a financiar la estabilización y la reconstrucción.”

New York Times ,11 de octubre.

Si todo marcha conforme al plan, después de Irak, el próximo blanco puede ser Arabia Saudita, el único país que tiene más petróleo. Los EEUU ya poseen varias bases militares en el este de Arabia Saudita, ostensiblemente para salvaguardar el reino del ataque iraquí. Pero las cosas no siempre marchan de acuerdo al plan pre concebido, como los EEUU lo descubrió en Vietnam en los ´60. Mas recientemente en Somalia en 1993 y en El Líbano una década antes, la resistencia de ” terroristas ” locales resulto en un retiró ignominioso de las fuerzas norte americanas. Este revés evidentemente no ha sido olvidado:

“Richard Armitage, el Vice Secretario de Estado, la semana pasada decidió incluir al Hezbollah libanés ( en la lista de los EEUU sobre organizaciones ” terroristas”). Con una vaga referencia se manifestó con relación a los 291(sic) soldados norte americanos muertos en el ataque suicida a la base de los Infantes de Marina de los EEUU en Beirut ( en 1983), el anunció “ellos están en la lista, su tiempo llegara, no hay dudas acerca de ello. Ellos tienen una deuda de sangre con nosotros”

Independent (Londres) 11 de septiembre

Armitage considera que no hay ninguna ” deuda de sangre”, cuando 17.000 libaneses ( la mayoría civiles) fueron asesinados durante la invasión, apoyada por los EEUU, por parte de Israel. Pero lo conductores del camión de la Jidah islámica que hizo volar a las tropas imperialistas fuera del Líbano tienen una opinión diferente. En ese tiempo escribimos que los revolucionarios deben ” defender toda acción militar por parte de los oprimidos contra el imperialismo, dejando de lado el carácter político de quienes hayan lanzado la misma”

DOCTRINA MILITAR DE LOS EEUU: PRIMER GOLPE NUCLEAR

Los Estados Unidos ha repudiado su compromiso de nunca usar armas nucleares contra potencias no nucleares, y ahora aprueba el uso de armas nucleares de carácter táctico contra los refugios subterráneos, concentraciones de tropas y otros blancos no especificados. Esto lleva a incentivar a países que no posean ” armas de destrucción masiva ” a obtener una. Si Saddam hubiese tenido unas pocas ojivas nucleares, y la capacidad de transportarla, Bush hubiese tomado una posición menos agresiva.

La aseveración del derecho de los norte americanos a tomar una acción preventiva contra cualquier país que Washington decida que esta intentando desarrollar armamento nuclear, químico y biológico esta complementada con el retiro de los EEUU de las convenciones internacionales existentes limitando el uso y la destrucción de dichas armas. La mayoría de dichos acuerdos fueron celebrados originariamente por la política norte americana para evitar y mantener las ventajas de los EEUU. Hoy la Casa Blanca los rechaza como un atentado a la soberanía norte americana, junto con el Protocolo de Kyoto sobre alarma global, la Corte Criminal Internacional y el Tratado anti balístico.

El rol imperial que juega EEUU en el tercer mundo incluye la amenaza de prevenir sobre cualquier otro país que se acerque a la paridad militar. En reporte del 20 de septiembre ante el Congreso, Bush proclamo: ” nuestras fuerzas serán lo suficientemente fuerte para disuadir adversarios potenciales de intentar una carrera militar con la esperanza de sobrepasar o igualar el poderío de los Estados Unidos”. Con la intención de tomar el control de las reservas petrolíferas del Golfo Pérsico, esto es dirigido a las rivales de los EEUU de Europa y Japón. En el número de septiembre de Foreign Affairs, Michael Hirsh califico directamente a la nueva política como “neo- imperialismo”:

” La creencia sostiene que la aseveración unilateral de los EEUU como un poder sin rival, significara no sólo ganando la guerra sobre el terror, pero preservando el dominio norte americano indefinidamente, sin compromiso alguno para la mayor parte del sistema internacional o las demandas diplomáticas de otras naciones. Apoyado principalmente por la derecha anti-distensión que data por lo medos de los 1970, los hegemonistas de Bush sienten que por mucho tiempo los EEUU han sido el Gulliver global, atado sobre el piso por los Liputuenses – las normas e instituciones del sistema global. Ellos se sienten que han vindicado el poder de los EEUU por el colapso de la Unión Soviética en 1991 y del Talibán una década más tarde…”

Jay Bookman del Atlanta Journal -Constitution, describió a la doctrina Bush como ” plan permanente de la dominación militar y económica de los EEUU en cada región del globo “, a través de la expansión de la presencia militar en el globo ” El continua narrando sobre la guerra pendiente en Irak:

” Es intención de demarcar por parte de los Estado Unidos como un imperio global, tomando la responsabilidad y la autoridad como policía planetario. Esto sería la culminación de un plan de 10 años o más para llevarlo a cabo, por parte de aquellos que creen que los Estado Unidos debe tomar la oportunidad de dominación global, incluso si ello significará transformarnos en ” imperialistas norte americanos!” que siempre nuestros enemigos expresaron que éramos.

Una vez que ello se entienda, otros misterios se resolverán por sí solos. Por ejemplo porque la Administración siempre pareció despreocupada acerca de una estrategia de salida una vez que Saddam haya sido volteado?”

” Porque nosotros no nos iremos. Habiendo conquistado Irak, los Estados Unidos crearan bases militares permanentes en ese país, para poder dominar el Medio oriente, incluyendo el vecino Irán”

Atlanta Journal– Constitution , 29 de septiembre.

EL CRAC EN EL COLOSO

Contrariamente a los teóricos antiglogabizadores que platican acerca de la supuesta impotencia del gobierno en encarar el inexorable proceso de integración económica global, la actual campaña de los EEUU contra Irak demuestra que el poder económico, como asimismo el militar es últimamente ejercido por naciones- estados

Francia y Alemania están abiertamente en contra por la intención de los norte americanos de controlar la producción petrolera de Medio Oriente. Todavía a esta altura EEUU es muy poderosa para desafiarla abiertamente. Cuando los miembros del Partido Socialista propusieron que Francia usara el veto en el Consejo de seguridad para bloquear el apoyo de la ONU a un ataque a Irak, el ministro de relaciones exteriores francés, Dominique de Villepin respondió: ” Si Francia utilizara el veto, esto nos privaría de influencia y capacidad para ser parte del juego internacional( New Yorks Times, 9 de octubre) El ” juego” es dividir el petróleo iraquí después de la liberación

Fuentes gubernamentales, dicen que temen – las concesiones existentes al margen- que Francia pueda ser dejada de lado en los despojos de la guerra si no apoya la guerra y muestra una presencia militar significante. Si llega la guerra, Francia esta determinada a que se le asigne el rol más prestigioso en la lucha que el que le fuera asignado en la de 1991, o sea la Guerra del Golfo, cuando su principal rol fue ocupar territorios defendidos livianamente. Negociaciones se han desarrollado entre la empresa estatal TotalFina Elf y los EEUU acerca de la redistribución de las regiones petroleras entre las mayores compañías del mundo.

” Los intereses predatorios de Washington sobre el petróleo iraquí es claro, cualquiera que sea las motivaciones en la guerra. El reporte de la Política Nacional de Energía de los EEUU del 2001- conocido como el “reporte Cheney ” después que el autor fuera el vicepresidente Dick Cheney , fue uno de los más ricos petroleros norte americano – demando la prioridad en facilitar a los EEUU el acceso a las reservas del Golfo Pérsico.

Observer – Londres- 6 de octubre.

Los cálculos mercenarios sobre el futuro de Irak son tan transparente que incluso el New York Times ( 9 de octubre) admitió: ” La idea que los norte americanos anhelan el petróleo es el motivo determinante para la guerra con Irak es la opinión persistente en las semanas recientes ” A pesar del acompañamiento en el aniversario del 9/11 y la no-barrera a la propaganda pro- guerra en los medios de comunicación, hay poco entusiasmo por atacar a Irak entre los norte americanos. Saddam es simplemente no es visto como una amenaza por millones de obreros que están mas preocupados acerca de la predica de trabajo y de los fondos de pensión. En este punto, sin embargo, la resistencia activa esta confinada en la universidad. La actitud prevaleciente pareciera que fuera que Bush puede tener su guerra si él quiere, pero será mejor que no haya bajas norte americanas ni un impacto económico negativo. Si las cosas comienzan a marchar mal, la oposición interna por una aventura fallida puede montarse muy rápidamente.

La Casa Blanca esta preocupada acerca de que se amplié el escepticismo público acerca de la ” amenaza” de Irak y se ha ordenado a las agencias de inteligencias de los EEUU que monten una campaña para respaldar sus campañas de relaciones publicas. Esto ha sido causante de resentimiento:

“Básicamente, la información cocinada esta siendo trabajada en pronunciamientos de alto nivel, y hay muchas personas no felices acerca de la inteligencia, especialmente entre los analistas de la CIA, dice Vincent Cannistraro, el ex jefe de contra- inteligencia de la CIA”

Guardian – Londres- 9 de octubre

Elementos importantes de la burguesía norte americana han expresado su visión acerca que la postura de la Casa Blanca ” de ir solos” sobre Irak es innecesaria y precipitado. Brent Scowcroft, el consejero nacional de seguridad de George Bush( padre), hizo publico sus reservas en el Wall Street Journal del 15 de agosto. Otros han disentido incluso el Gral. Wesley Clark – un ex comandante de la OTAN-, el Gral. Anthony Zinni, el ex jefe de las fuerzas militares de EEUU en el Medio Oriente y George Tenet, el director de la CIA. Ellos no objetan la toma del petróleo iraquí, pero piensan que se podría hacer más decorosamente con apoyo internacional. Hay riesgos asociados a las guerras calientes, es concebible que Bush Jr. y su banda puedan detener la invasión si obtienen una nivelación en la influencia en la región con amenazas solamente.

El BLANCO DE BUSH: IZQUIERDA, LOS TRABAJADORES Y LAS MINORIAS

El patrioterismo imperialista va de la mano con el ataque a los derechos democráticos en el interior. Desde las listas negras de conocidos activistas anti- bélicos, a arrestos preventivos de manifestantes pacifistas, a la creación de cuerpos gubernamentales de informantes, la Administración Bush esta usando el terrorismo para un asalto total a las libertades civiles. La xenofobia oficial golpea duramente a las minorías, inmigrantes y trabajadores indocumentados, especialmente aquellos que provienen del Medio Oriente. Pero el movimiento obrero organizado es el blanco más importante en el manejo de la ” seguridad nacional”.

Usando el supuesto pretexto de la ” emergencia nacional”, la Administración Republicana quiere destruir los derechos colectivos de 170.000 trabajadores estatales, para poder hacer nombramientos en el nuevo departamento de Seguridad Interior .Si ellos logran lo que se proponen, su próximo paso será tratar de nivelar para abajo otros empleados federales, y cuya onda expansiva alcanzara pronto a los trabajadores de los diferentes estados y municipales. Mientras tanto la Casa Blanca esta participando, junto a compañías navieras y un numero mayor de detalles, en un ataque cuidadoso y detallado al Sindicato de los Trabajadores Portuarios. En octubre 14 el articulo de David Bacon, un muy conocido periodista de asuntos sindicales, observó:

” A pesar del hecho que ellos mismos han cerrado los portones de sus propias terminales, la Administración Bush obtuvo de un Juez federal la orden que el sindicato trabajara bajo el viejo contrato de trabajo, sin interrupción, por 80 días.

“El informe legal de la Administración manifiesta el comienzo de una alarmante nueva filosofía a ser defendida en la acción, que ha sido elaborada por el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld . Este sostiene que toda carga comercial puede ser considerada de importancia militar, pero no justamente bienes específicos que puedan ser usados militarmente en el extranjero. Cualquier detención en los puertos, por ende, puede ser considerado como una amenaza a la seguridad nacional. El Departamento de Defensa de los EEUU aumenta constantemente el listado de productos comerciales para que alcancen los requerimientos que abarcan desde:” Materias primas, implementos médicos, partes y componentes de reemplazo, como así también las necesidades diarias de nuestras fuerzas armadas, son justamente unas cargas típicamente militares que no se hallan etiquetadas como carga militar.

Esto es equivalente a proponer de facto la militarización de los puertos – los cuales serán amenazados la propia existencia del sindicato de trabajadores portuarios. Un ataque exitoso en su poderoso e histórico sindicato militante, podría ser la señal para un ataque generalizado sobre los otros sindicatos, justamente como sucedió con la victoria sobre Yugoslavia y Afganistán le monto el escenario a Bush para llevar el terror a Irak. La defensa del sindicato de los trabajadores portuarios y las asociaciones de trabajadores estatales en el ámbito federal, es de vital importancia e interés para todos los obreros americanos. Los socialistas en el movimiento obrero norte americano debe buscar demostrar el vinculo entre los ataques a las libertades democráticas y derechos sindicales en casa, con los ataques a Irak y a la semicolonias en el exterior. De cara a un eminente asalto a Irak, los obreros con conciencia de clase en los países imperialistas deben procurar utilizar todas las armas de la lucha de clases, incluyendo las acciones de huelga política, para descarrilar el camino de la guerra de su propia clase dominante.

POR EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO- NO AL SOCIAL-PACIFISMO

Varias organizaciones seudo- marxistas, como la Tendencia Socialista Internacional y el Comité por una Internacional Obrera (CIO), abogan el anti-imperialismo en la letra fina de alguna de sus propagandas, pero concentran su actividad practica en la creación de coaliciones amplias ( policlasistas) bajo el programa de “Paremos la Guerra”. Los inevitables resultados en política seria alimentar las ilusiones populares en el imperialismo ” progresivo”. El número de septiembre de la publicación del CIO”Socialismo Hoy”, por ejemplo, sugieren que los Demócratas uno de los partidos mellizos del racismo y la guerra imperialista de los EEUU, debería oponerse vigorosamente a Bush:

” Los oportunistas miopes, carecen de coraje político para advertir a los obreros de EEUU las repercusiones desastrosas con relación a la guerra de Irak. Ellos no dan ninguna dirección en movilizar a las masas en oposición al ataque militar preventivo que ocasionaría bajas norte americanas y tendría consecuencias sangrientas para el pueblo de Irak y las naciones que la rodean

Es difícil pensar en nada mas ridículo que los auto- proclamados socialistas denunciando a políticos imperialistas por no proveer un liderazgo en la lucha contra la agresión imperialista. La maquina bélica imperialista solamente puede ser seriamente resistida, si la clase obrera esta imbuida en la compresión de sus intereses históricos son antagónicos a los de su clase dominante, y el rumbo de su destino esta unido con las masas oprimidas de las semi- colonias.

La idea de construir simplemente un movimiento para demandar que los imperialistas ” Paren la Guerra”, no se fija en el hecho que las guerras acaban por diferentes razones- algunas en victoria y otras en derrota. Los pacifistas se oponen a la guerra en general, pero los Marxistas toman lados en conflictos entre los predadores imperialistas y sus victimas. Los revolucionarios quieren la derrota del imperialismo en sus guerras de agresión contra los pueblos oprimidos. por esta razón nosotros rechazamos la ecuación simplista de Saddam Hussein es igual a George Bush, expresado por los anarquistas como ” una plaga a ambos en sus casas ” . En defensa de Irak los marxistas no dan apoyo político a Saddam Hussein, pero nosotros insistimos que la tarea de destruir el régimen opresivo del Partido Baath, pertenece a los obreros irradies y los oprimidos, no a los imperialistas.

La tarea de los Marxistas es trazar el camino de los horrores de la pobreza, brutalidad y explotación que es endémico al capitalismo. El primer paso es reconocer que el eje central de la lucha por la liberación humana no es a través de la línea de la nacionalidad, religión, sexo o etnocentrismo, sino más bien a través de las clases sociales. Los explotadores y sus verdugos tienen intereses que son diametralmente opuesto a de los obreros y los oprimidos. Los obreros norte americanos tiene mas cosas en común objetivamente con los trabajadores iraquíes que con Dick Cheney, Rumsfeld, Bush y su clase. Un fracaso de los agresores imperialistas de los EEUU en Irak significaría un fortalecimiento en las posiciones del movimiento obrero norte americano, de la misma manera que la transformación de Irak en un protectorado norte americano se debilitaría.

El proletariado multi racial norte americano es potencialmente un poderosísimo aliado de la clase obrera y los oprimidos de las semicolonias. Por ello oponiéndose al imperialismo norte americano, los marxistas combaten también al anti- norte americanismo – la ideología de los demagogos nacionalistas de los rivales imperialistas de EEUU y en las semicolonias. La liberación social de los oprimidos y las masas explotadas del medio oriente, América latina, África, y Asia, esta íntimamente conectada a la lucha por la revolución socialista en el corazón del imperialismo. Esta es la perspectiva con los cuales los partidos obreros e internacionalistas deben ser construidos en cada país, incluyendo en los estado Unidos, la fortaleza de la reacción imperialista. Es simple, no hay otra manera de avance para la humanidad en esta época de guerras y revoluciones.